Un cuento para no dormir
El seis de diciembre del pasado año llegaba por fin a España la siguiente temporada de American Horror Story, Delicate. Disney+ estrenaba su primera parte con cinco capítulos donde se forma a fuego muy lento una historia sobre el precio del éxito.
Hace casi 13 años que American Horror Story (Ryan Murphy, 2011-Actualidad) vio la luz por primera vez. Desde una casa encantada, hasta un asesino con fetichismo suelto por Nueva York, pasando por un manicomio, un circo y demás escenarios donde se han contado las historias más fascinantes, turbias, tenebrosas y se han hecho homenajes al cine y la literatura de terror. En general, la serie ha sido todo un éxito. Por supuesto, no todo puede durar mucho, pero aunque la prensa y los espectadores parecen ponerse de acuerdo en que, con cada nueva temporada, American Horror Story ya no es lo que era, la serie sigue teniendo su tirón.
Sueños hechos realidad, por desgracia
En este caso, la temporada es una adaptación del libro Delicate Condition, escrito por Danielle Valentine y publicado por la editorial Serpent’s Tail en Estados Unidos, pero sin publicación en España. La historia sigue a la actriz Anna Victoria Alcott (Emma Roberts, Scream Queens, Nerve), quien a la vez que debe luchar en su carrera por el Óscar, debe enfrentarse a sus dificultades para quedarse embarazada. Cuanto más cerca está de su objetivo, más vigilada se siente, sin poder explicar los sucesos que ocurren a su alrededor.

El libro se vendió como una reinterpretación de La semilla del diablo (Rosemary’s Baby, libro de 1967 por Ira Levin, y adaptación por Roman Polanski en 1968). Así, partiendo de esa base, se puede intuir por dónde va la historia. El caso es, teniendo como pilar una historia que el imaginario colectivo tiene presente, la originalidad es importante. Sin embargo, la trama es, en grandes rasgos, tal y como uno se la puede imaginar, por lo menos en la primera parte estrenada. Tras el primer episodio, no es hasta la recta final de la primera tanda de episodios donde, entre unas pequeñas dosis de curiosidad, y la aparición de personajes inesperados, la atención del espectador se enfoca para recibir las respuestas a los misterios planteados.
El caso está en que esas respuestas, aunque se pueden intuir, no llegarán hasta la segunda parte. Una parte que aún no se sabe cuándo va a estrenarse. No hay fecha de estreno ni en Estados Unidos, lo que afecta negativamente al desarrollo y efecto en el espectador.
Ni tan bien, ni tan mal
La lentitud de la historia tampoco ayuda. Aunque los capítulos son cortos, volviendo al formato de 40 minutos, en muchas ocasiones se siente como un capítulo de 50 minutos o una hora. Lo que podría ser una película de dos horas, donde la primera parte es la primera hora, exponiendo los elementos para el punto álgido y clímax, se alarga en una sucesión de hechos. Estos se mantienen por la estética, momentos clave de misterio y la actuación del reparto.

El tema, también abre el debate de la problemática de usar el día a día y la presión de las mujeres en la sociedad como elemento terrorífico. Exponerlo de una forma macabra y exagerada es un arma de doble filo. Por un lado, se transmite a los espectadores la realidad injusta que viven las mujeres en su vida ordinaria. Sin embargo, por otro lado, puede trivializarse algo tan serio al ponerlo en una serie de entretenimiento. En este caso, creo que se equilibra la importancia del tema y la forma tratada como elemento narrativo para una historia de terror.
Ahora, aunque parece que la serie no merece la pena por lo dicho, sí que lo vale. Quizás sería mejor esperar a ver las dos partes juntas. En los tiempos que corren, muchas series tienen capítulos que parecen de película, por lo que invitan a verlos de semana en semana. American Horror: Delicate es el perfecto ejemplo de una serie para hacer maratón. La lentitud se camuflaría y la estética envolvería la experiencia, invitando a quedarse.
La sorpresa de la temporada
Un punto a favor son las actrices que llevan el peso de la serie. American Horror Story: Delicate se anunció con una sorpresa que nadie esperaba, la participación de Kim Kardashian (Ocean’s 8, Disaster Movie). Su debut en una serie junto a la actriz Emma Roberts, ya veterana de la serie antológica. Ante esta noticia, la curiosidad sobre de qué iba a ir y cuánto porcentaje de pantalla se comería la famosa celebrity, era cada vez mayor. Poco a poco fueron sacando información y, ante el resultado, el veredicto es sorprendentemente unánime. La actuación de la famosa celebrity gusta, y con razón. Muchos factores entran en el éxito de su papel. Lleva años ante las cámaras y su personaje es, básicamente, su madre, Kriss Jenner, pero con un aura más lúgubre y enigmática. No obstante, hay que reconocerlo, hipnotiza al ponerse tras la pantalla en American Horror Story. Se unen a ellas en el reparto Matt Czuchry, conocido por su papel como Logan en Las chicas Gilmore (Amy-Sherman Palladino, 2000-2007), y MJ Rodriguez, conocida por su papel de Blanca en la serie Pose (Ryan Murphy, 2018-2021).

Otro punto que juega a favor de la serie es la estética. Una glamurosa elegancia en una mezcla de las Real Housewives y Pretty Little Liars (I. Marlene King, 2010-2017) con un toque de cine de terror clásico junto con una pequeña reminiscencia a The Stepford Wives (Las mujeres perfectas, Frank Oz, 2004). Un cóctel divino que visualmente y como soporte narrativo funciona a la perfección.
Así, en su conjunto, American Horror Story: Delicate, parte 1, flojea en ritmo con una historia que aún no llega arrancar, pero en una ambientación exquisitamente asfixiante simbolizando que no es oro todo lo que reluce.


