Ocho episodios en los que la magia, el romance y la comedia se mezclan para crear Mi Lady Jane, una serie de época llena de anacronismos
La serie basada en la novela homónima escrita por Cynthia Hand reimagina la era de los Tudor poniendo el foco en la figura de Lady Jane Grey. Mezclando fantasía y comedia con un toque muy moderno esta nueva adaptación de Prime Video nos sumerge de lleno en una historia plagada de romance.
La lucha por la sucesión del trono
“Hace mucho, mucho tiempo, en una tierra no tan lejana, una sucesión de reyes creyó que Dios les había otorgado el poder de gobernar Inglaterra a sus ancestros. Ya conocéis a Enrique VIII, el rey Tudor pelirrojo que trataba a sus mujeres como kleenex, las usaba una vez y fuera. Divorciada, decapitada, muerta, divorciada, decapitada, superviviente. El siguiente en el trono fue su hijo, Eduardo. Cuando murió el reino esperaba que la corona pasara a sus hermanastras Mary o Elisabeth, pero no, pasó algo alucinante, Lady Jane Grey.”
Así nos presenta Gema Burgess, creadora de la serie, al personaje protagonista, Lady Jane Grey. Nos introduce un relato que en el mundo real fue bastante trágico. Una mujer intelectual y rebelde, “un poco tocanarices”, fue casada sin consentimiento y coronada reina, a los nueve días la proclamaron traidora y sufrió el mismo destino que la famosa Ana Bolena, fue decapitada. La damisela en apuros por excelencia, sin poder sobre ningún elemento de su corta vida. Esta nueva ficción manda “a tomar por …” esa concepción reimaginando la historia con un toque fantástico.
Pongámonos en situación, siglo XVI en Inglaterra, el rey Eduardo VI está a punto de morir. Su hermana María, hija de Catalina de Aragón, es la opción más probable para sucederle en el trono. El único problemilla es que era la mujer más católica de la corte. En esta serie el problema es otro, imaginemos que en nuestro mundo existen los edianos, personas con el poder de convertirse en animales, metamorfos que viven entre nosotros, perseguidos por la justicia, acusados de delitos antinaturales. En España, por supuesto, serían rastreados por una inquisición liderada sin piedad por Felipe II. Una metáfora transformada para esta historia sin mucha sutileza.

Un toque cómico
Más allá de la magia y del cambio en la historia de los Tudor esta serie busca la comedia del mismo modo que el libro en el que se basa. Llena de ingenio y con una voz en off que resalta cada decisión de nuestra protagonista el mayor acierto de esta historia es abrazar los anacronismos. El lenguaje moderno empleado por los personajes le da un ritmo increíble y un toque muy cómico a la trama que, de no ser así, nos parecería de lo más trágica.
El reparto, encabezado por Emily Blader como Lady Jane y Edward Bluemel como Guildford Dudley, le da las puntadas finales a una serie que nos hace reimaginar la historia. Destacan además Anna Chancellor, como Lady Frances Grey, una madre con mucho carácter y las ideas muy claras, y Dominic Cooper como Lord Dudley, duque de Somerset, un padre con poco carácter y consejero poco avispado, juntos son el dúo cómico más acertado que se podría haber creado para esta historia.
Si disfrutaste de Los Bridgerton, si no te importan los anacronismos, te encantan los retelling y adoras las historias de época con un toque picante y mucho humor, Mi Lady Jane es la serie perfecta.

