Más de 400 obras de arte ruso procedentes de la Colección Costakis
La Colección del Museo Ruso de Málaga acoge desde julio la exposición “Utopía y vanguardia, arte ruso en la Colección Costakis”. Procedente del MOMus– Museo de Arte Moderno de Salónica y con el patrocinio de la Fundación Unicaja, la colección refleja el mundo de las vanguardias rusas. Podrá visitarse hasta el 31 de marzo de 2025.
Las 450 obras expuestas reflejan el arte del siglo XX en Rusia, con movimientos desde el simbolismo y el postimpresionismo hasta el suprematismo y el constructivismo. Estas vanguardias supusieron un experimento cultural y social, no únicamente artístico. Muchos de sus autores imaginaban un mundo el que el arte influía en la arquitectura y el diseño, y que incluso podía impulsar el progreso social.

María Tsantsanoglou, directora del MOMus, ha sido la comisaria de esta exposición, que nos acerca a grandes artistas como Kazimir Malevich, Liubov Popova, Ivan Lkiun, Gustav Lkucis, Mikhail Larionov o Pavel Filonov, entre otros. Todos ellos influyeron en la evolución del arte moderno y a lo largo de la visita se pueden establecer vínculos con las vanguardias europeas.
George Costakis y el refugio de las vanguardias
George Costakis (1913-1990) era el “griego loco que compraba pinturas horribles”. Nacido en Moscú y de origen griego, se interesó por la vanguardia artística rusa y rescató un arte que había quedado olvidado, especialmente porque el régimen soviético lo había rechazado.
No tenía formación artística, pero desarrolló un gran sentido estético. En las décadas de 1960 y 1970 su apartamento en Moscú se convirtió en un refugio para el arte prohibido de la vanguardia. Funcionaba como un museo no oficial de arte moderno y muchos intelectuales y artistas se interesaron por él. El contacto con las obras expuestas supuso una importante influencia para jóvenes artistas como Lidia Masterkova, Francisco Infante o Edward Steinverg, entre otros.

Trabajó como chófer para la embajada griega en Rusia, y más tarde en la embajada de Canadá, pero su interés siempre estuvo en buscar cuadros perdidos. En 1977, George Costakis regresó a Grecia y dejó gran parte de su colección a la galería Tretiakov de Moscú.
La otra gran parte, que consta de 1277 obras, fue adquirida por el Estado griego en el año 2000 y conforma la colección principal del Museo de Arte Moderno de Salónica. Gracias a la colaboración con este museo, la vanguardia rusa llega hasta el Museo Ruso de Málaga.
La influencia europea y el Cubofuturismo ruso
En el siglo XX se produjo un giro en el mundo artístico e irrumpieron las vanguardias para desafiar y cuestionar al viejo mundo. El simbolismo y las tendencias postimpresionistas en Europa influyeron en los jóvenes artistas rusos, que introdujeron nuevas técnicas de composición y organización de la superficie pintada.
El Cubofuturismo ruso es un buen ejemplo de las influencias europeas, pues combina elementos del cubismo francés y del futurismo italiano. De esta manera, los artistas fragmentaban las formas, planteaban una visión simultánea del mismo objeto, utilizaban representaciones geométricas y buscaban generar un sentido del movimiento.

El Suprematismo de Malevich
Kazimir Malevich (1879-1935) fue uno de los artistas más influyentes de la vanguardia. Propuso un nuevo lenguaje basado en las sensaciones y en la experiencia y para ello recurrió a los colores y las formas geométricas. Esta pintura no objetiva se llamó Suprematismo y servía para reivindicar el papel primario de la forma sobre el contenido. Para él, se trataba de un realismo fantástico al que llegar “distanciándose de los aspectos visibles de la vida”.
Malevich fundó el grupo de Supremus, al que se unieron artistas de tendencia cubo-futurista, y adquirió un papel principal en el mundo artístico. Tras la revolución de 1917 se convirtió en el director de la escuela UNIOVIS (Afirmadores del Nuevo Arte), con la misión de cambiar la percepción estética.

A mediados de la década de 1920 la situación política se complicó y la postura oficial hacia la vanguardia se endureció. Muchos artistas fueron perseguidos por sus movimientos y les negaron el derecho a exhibir sus obras. Algunos de ellos volvieron a lo figurativo, pero sin seguir a la estética del realismo socialista que exigía el régimen, por lo que emprendieron un camino duro y solitario.
Un nuevo lenguaje en todas las artes
Los artistas de la vanguardia rusa no se limitaron a un único campo artístico, sino que entremezclaron las distintas disciplinas. Los poetas utilizaron técnicas asociadas a la pintura como la textura y el uso del tacto. Alekséi Kruchenyj fue un futurista que en libros como La textura de la palabra, defendió la unión entre la pintura y la poesía.
Otros artistas como Mijaíl Matyushin también combinaron la música, la pintura y el teatro. La vanguardia se extendió a las artes visuales y autores como Mayakovski, Ródchenko y Exter trabajaron en el cine. Para Kandinsky, fue un momento en el que todas las artes convergían.
Durante la visita a la exposición se pueden ver poemas ilustrados y grabaciones de cine y de teatro que demuestran la multidisciplinariedad de las vanguardias.

Cultura orgánica, pintura infinita y otras formas de concebir el mundo
Las vanguardias rusas propusieron nuevas formas de interpretar el mundo y a lo largo de la colección podemos encontrar gran cantidad de movimientos con distintas propuestas.
En el caso de la Escuela de la cultura orgánica, sus artistas entendían que el mundo es un sistema estructurado y gobernado por leyes, con un movimiento perpetuo que afecta tanto a los seres orgánicos como inorgánicos. Mijaíl Matiushin fue quien propuso el término y creía que el arte debía representar esta realidad del microcosmos y el macroscosmos.

Por su parte, la pintura infinita tuvo como referente a Pável Filonov, que desarrolló su propia escuela analítica. Para él, la obra de arte se plasma en el lienzo siguiendo una línea laberíntica de imágenes diminutas. Sus obras recuerdan a una imagen hecha de pequeñas imágenes y destacan por los pequeños detalles.
Otros movimientos que podemos encontrar en la exposición son el Cosmismo, con un gran interés por el espacio y el universo, o el arte productivo, que buscaba crear obras con un valor funcional.
La vanguardia en Málaga
La exposición “Utopía y Vanguardia” presenta nuevas formas de entender el arte. Sus artistas exploran nuevos conceptos y trabajan desde las formas más básicas, como sucede en el Suprematismo, hasta nuevas formas de representar la realidad.
A pesar de que las vanguardias fueron perseguidas y acalladas por el régimen soviético, gracias a la labor de coleccionista de George Costakis, podemos conocer de cerca la labor que desarrollaron estos artistas rusos del siglo XX.
Quien visite la exposición encontrará nuevas propuestas artísticas, lejos del academicismo, pero con una gran influencia de las vanguardias europeas. José María Luna, director de la Agencia Pública para la Gestión de la Casa Natal de Pablo Ruiz Picasso, ha destacado la conexión entre Málaga, la ciudad natal de Picasso, y el interés por las vanguardias.

