Lennie y George, dos jornaleros y buscavidas, vagan sin rumbo por los Estados Unidos, un país sumido en una profunda crisis económica y social que marcó el devenir de la población de los años 30
John Steinbeck (1902 – 1968) es un escritor norteamericano del siglo XX y ganador del premio Nobel de literatura en 1962. Se convirtió a mediados de siglo en uno de los autores más importantes del país. A día de hoy su extensa bibliografía, cargada de crítica y temas sociales, sigue dando que hablar. Las uvas de la ira (1939) y Al este del Edén (1952), ambas con adaptación cinematográfica, son dos de los títulos más reconocidos del autor. Sin embargo, si existe una obra que funciona a la perfección como introducción al condecorado escritor, esa es De ratones y hombres (1937). Uno de los clásicos de la literatura que no te puedes perder si quieres saber más de la sociedad americana de los años 30 y la persecución del sueño americano.
La cruda realidad
Esta novela corta, de menos de 100 páginas, narra el viaje en busca de empleo de dos jornaleros repletos de desgracias. Dos amigos inseparables pero extremadamente diferentes que tendrán que afrontar las dificultades de un mundo hostil. George es el líder de la pareja, sensato, inteligente y extrovertido. Mientras, Lennie es un hombre bruto, dependiente de la compañía, los consejos e indicaciones de su fiel compañero. Juntos recorren los Estados Unidos en busca de un rancho donde trabajar durante la asoladora crisis que azotaba el país.
De ratones y hombres nos introduce en un mundo cruel y solitario, en el que prima la desconfianza y donde el futuro es tan solo una utopía. Nos ofrece la visión de una sociedad pobre, decadente y especialmente individualista, en la que las relaciones interpersonales son repudiadas. Con una crudeza insólita, Steinbeck expone y desarrolla una amistad incondicional, que representa el amor en un mundo lleno de odio. Así como, la amistad en una sociedad desconfiada e incluso la inocencia al perseguir aquellos sueños que se presumen inalcanzables.
La Gran Depresión americana
La novela nos transporta a la sociedad americana de los años 30. Sinónimo, en Estados Unidos, de inestabilidad económica y mercantil, elevadísimos índices de paro y trabajo precario. Todo ello desembocó en la búsqueda, por gran parte de la población, de unas mejores condiciones de vida a lo largo y ancho del país. Era el comienzo de una vida nómada para muchos.
Sin lugar fijo, los hombres y mujeres estadounidenses viajaban sin rumbo conocido pero con una idea clara, salir adelante. Ciudades enteras se arruinaron, dejando como consecuencia familias empobrecidas y miles de trabajos mal pagados al servicio de la población. La agricultura fue uno de los sectores más afectados, obligando a los agricultores a disminuir sus cosechas o incluso, en casos límite, a vender sus tierras.

Érase una vez un sueño…
La vida de George y Lennie gira alrededor de un aspecto clave, el sueño americano. Los dos jornaleros tratan de amenizar su vida pensando en un futuro utópico, comprar una granja que ambos cuidarán. Para Lennie, un ser inocente, el sueño significa una razón de vida y una ilusión a la que aspirar. Sin embargo, George, mucho más realista y conocedor de la dificultad de sus aspiraciones, utiliza el sueño para calmar a su compañero y poder pasar los días de una forma más llevadera. Ambos representan el sueño americano de todo trabajador del campo, tener sus propias tierras.
Este sueño se desvanecía en cuanto llegaba el sueldo y acechaba la noche. La fiesta y la bebida, siempre culpables de grandes rotos de bolsillo, eran aún más perjudiciales cuando tu sueño y proyecto de vida desaparecían de un plumazo. La soledad y la precariedad vigilaba vorazmente a la gran mayoría de labriegos, que se veían esclavos de una vida llena de pretensiones imposibles de alcanzar.
Amigos para siempre
Si de algo trata esta estremecedora historia es de la amistad. Del amor entre dos amigos, que aunque sin pertenencias, se tienen el uno al otro. Algo tan raro en la época en la que se encuadra la novela, que los propios personajes de la misma se sorprenden al ver a los dos protagonistas viajando juntos.
George tiene que mentir y contar que Lennie es solamente un familiar. Parece imposible la idea de viajar con otra persona por gusto. Ambos protagonistas nos demuestra que hay motivos más que suficientes para hacerlo, la amistad. La intención de llevar a cabo un proyecto de vida común o simplemente el deseo de un futuro mejor para tu amigo.
De ratones y hombres realiza una clara crítica a la cultura individualista y capitalista estadounidense, en la que ambas ideas funcionan como pilares inamovibles. La sociedad americana de los años 30 pretende la rivalidad y comprende al prójimo como un estorbo y una carga de la que mejor deshacerse lo antes posible.
Una sociedad racista y machista
El racismo está muy presente en la novela representado en el personaje de Crooks. Este jornalero tenía doble castigo. Además de ser un trabajador de clase baja y contar con recursos limitados, no podía interaccionar ni mezclarse con el resto por ser una persona negra. Crooks vivía aislado del resto, reflejando la realidad de los trabajadores de la época y el arraigado racismo que imperaba.
Un tratamiento similar recibe la única mujer que aparece en la novela, la mujer de Curley. No tiene nombre y todos los trabajadores intentan evitarla a toda costa. Según ellos es peligrosa simplemente por su belleza y puede suponer una tentación. Al igual que Crooks, vive aislada en un mundo ya aislado de por sí. Se ve obligada a renunciar a su sueño de ser actriz para permanecer en la granja de su marido, al que no ama.
De ratones y hombres realiza en muy pocas páginas un análisis exhaustivo de lo que era la sociedad americana de los años 30. Steinbeck ofrece una novela sencilla y fácil de leer, con un trasfondo político e histórico reseñable y un final de los que no se olvidan.


