El escenario perfecto para las pasiones
El sello discográfico independiente que acoge todo grupo indie pop, pasando por la Casa Azul, Papa Topo, hasta Aiko el Grupo o Tronco. Este sello empieza con la publicación del fanzine «La línea del arco» en 1989, dando así el comienzo a la trayectoria de uno de los sellos independientes españoles que ha tenido mayor presencia en el panorama musical nacional. Desde entonces el papel de los integrantes de Elefant Records ha sido un reflejo de una actividad apasionada por la música, ya sea por medio de festivales míticos como el FIB o programas de radio como Viaje a los sueños polares.
El sello siempre ha apostado por artistas desconocidos y/o emergentes, con los que comparte la misma filosofía. La identidad claramente reconocida de Elefant viene de una melomanía incansable. Un nombre que ya de por sí dice mucho a todos los que siguen su forma de entender la música. Toda esa pasión se juntó el sábado en la Sala BUT con una de sus creaciones, La fiesta Elefant Records. Una sucesión de conciertos, empezando por Pipiolas, seguido de Lisasinson y terminando con Axolotes Mexicanos.
La sala llena y Pipiolas comienza. Este grupo formado por Paula y Adriana (voz), Álvaro Ángel (batería), Philip Sauerwald (guitarra) y Marina Hurtado (bajo), dieron uno de sus conciertos más emotivos y enérgicos. Cantando canciones como No soy un XoXo, resonando «tengo la regla, tengo la regla» por toda la sala. El dueto emocionado daba la noticia de ser el penúltimo bolo de Philip y que iba a ser papá.

Acabando el primer concierto y esperando a Lisasinson, visualizas a tu crush, y el nerviosismo empieza a inundar tu cuerpo y piensas ¿«llevaré mis mejores braguitas»?. Solo esperas que suene «quiero ir en tu seat panda» para poder cantársela. El grupo sale endureciendo el ambiente con el sonido de sus guitarras furiosas y estribillos de gran efectividad, una actitud desprejuiciada y descaradamente vital. El uso de sus letras para hablar de amor, despecho, de crushes o de decepciones incurables creaba un público ansioso. Acabado el concierto y ahora deseando «ir a Barakaldo, olvidar su planta y su alzado», esperan con ansias a los Axoletes Mexicanos, «gente del norte peninsular» como diría Lisasinson.

Unas pantallas puestas por fuera del escenario iluminaban la sala, dando comienzo al concierto de los Axolotes. El ambiente de amigos y simpatizantes, como diría el grupo Mujeres, estaba cargado y algo nervioso, «como cuando subes al metro por si luego coincides en el espacio tiempo con esa persona». Olaya, cantante del grupo, ayudaba a esta sensación de máxima dopamina hablando con el público entre canciones. Pogo tras pogo sonaban canciones como La canción que me escribiste, En mi corazón, Cuidar a nadie, Amarre o Himawari. Siendo el perfecto escenario para el amor.
Con una sensación cálida y tras un lanzamiento de lazo, da por finalizada la fiesta Elefant, agradeciendo a todos los organizadores, técnicos y artistas que han formado parte.

