La nueva serie de Dan Fogelman llega como una de las propuestas más intrigantes y complejas de este año
El thriller está protagonizado por los ganadores del premio Emmy Sterling K. Brown y Julianne Nicholson, junto con el nominado James Marsden. Paradise debuta en Disney+ con un formato híbrido: los tres primeros episodios están disponibles hoy, 28 de enero. Después se estrenará un episodio semanalmente cada martes.
El desencadenante: un asesinato inesperado
Paradise es una serie de acción ambientada en una localidad típica de sueño americano, una comunidad aparentemente perfecta habitada por algunas de las personalidades más influyentes del mundo. Esta imagen de serenidad se altera al producirse el asesinato de la figura más importante, el presidente de los Estados Unidos Cal Bradford (James Marsden). Sin embargo, lo que podría parecer el punto central de la trama se transforma en un mero catalizador: el crimen desata una serie de revelaciones que sacan a la luz secretos oscuros y tensiones ocultas en la élite política y los millonarios.

Los protagonistas de Paradise
El primer episodio introduce al protagonista, el agente Xavier Collins (Sterling K. Brown), Jefe del Servicio Secreto de la Casa Blanca. Su principal responsabilidad es proteger la vida del presidente por encima de todo. Metódico y obsesionado con el orden, Collins es un personaje complejo cuya moralidad se tambalea entre el deber y los fantasmas de su pasado. Fogelman le construye con claros matices de héroe, salvador y protector. Collins es el primero en encontrar al presidente muerto en su dormitorio y, tras su investigación, todo apunta a que no se trata de un simple accidente. Será el primer sospechoso al ser la última persona que vio con vida a Cal Bradford.

Los personajes involucrados en la investigación para encontrar al asesino del presidente son Samantha Redmond, conocida como Sinatra (Julianne Nicholson), una figura enigmática y muy poderosa cuya influencia sobre la comunidad es fundamental, la agente especial a cargo del Servicio Secreto, Nicole Robinson (Kris Marshall) y la doctora Gabriela Torabi (Sarah Shahi). También están dos de los agentes que pertenecen al equipo de Collins, el agente Billy Pace (Jon Beavers) y la agente Jane Driscoll (Nicole Brydon Bloom).
La delgada línea entre el paraíso y el infierno
Cuando parece que la trama de la serie va a girar entorno al asesinato, se revela al final del primer episodio el mayor plot twist, el que transforma por completo la perspectiva y plantea una premisa que podría estar más cerca de la realidad actual de lo que imaginamos. ¿Qué sucede exactamente? Sin spoilers: si quieren averiguarlo, tendrán que ver la serie. Digamos que el crimen es tan solo un desencadenante, una excusa para el resto de subtramas y trapos sucios que se irán descubriendo. La narrativa se apoya en una estructura llena de flashbacks que exploran el pasado de los protagonistas y revelan poco a poco su verdadera naturaleza.
Paradise es una reflexión sobre las desigualdades de poder, los secretos de las élites y la fragilidad de la verdad en un mundo diseñado para parecer perfecto. A través de una ambientación de falsa utopía, Paradise resuena con los dilemas éticos y sociales del mundo actual, lo que hace que la experiencia sea inquietante y relevante. Esa aparente ciudad paradisíaca no es más que una fachada para un sistema elitista en el que los civiles viven bajo el control y la manipulación de los líderes políticos, revelando las grietas de una política construida sobre el engaño.

Buena propuesta, poco novedosa
La producción de 20th Television mezcla drama, acción, política y crimen. Recupera esa esencia original de las series, esa necesidad de devorar un capítulo tras otro para desentrañar lo que ha ocurrido. Desde el final del primer capítulo logra enganchar al espectador y con cada nuevo episodio la trama se vuelve más intensa y reveladora.
Aun así, no está exenta de defectos: algunas subtramas resultan predecibles y su narrativa comparte muchas similitudes con otras producciones del género. Además, el ritmo es irregular, con capítulos de unos 50 minutos que, en ocasiones, se sienten más largos debido a una narración algo densa.
Lee entre las mentiras
Paradise logra suplir estas pequeñas carencias con giros de guion muy buenos e inesperados. La construcción de los personajes es otro de sus puntos fuertes, pues consigue llevar al espectador a cuestionar continuamente sus motivaciones: nunca se sabe hasta dónde puede llegar el villano ni cuán ambiguo es el héroe. En Paradise no hay protagonistas ni antagonistas absolutos. Todos los personajes esconden algo. Sus acciones están motivadas por decisiones éticamente cuestionables que se justifican a través de traumas o momentos clave de su pasado.
Otro detalle acertado y utilizado de forma inteligente es la ironía dramática, que otorga al público información clave que los personajes desconocen, lo que intensifica la tensión y crea un juego constante entre lo que creemos saber y lo que realmente está ocurriendo. Este recurso refleja a la perfección el tagline de la serie, Read between the lies.

Injusticias, secretos, misterios, política, muerte y conspiraciones. Paradise es una apuesta sólida y cautivadora, especialmente para los amantes del misterio y las historias que invitan a reflexionar sobre la ética y la moral detrás de las decisiones humanas. La serie recompensa a quienes se adentran en su juego y tratan de descifrar la verdad oculta tras cada personaje y cada giro de la trama. Es una serie para disfrutar prestando atención a cada detalle y olvidando por un momento las imperfecciones técnicas.


