El artista segoviano presenta su último trabajo desde un balance entre lo emocional, lo rural y su identidad
Borja Pacheco (Segovia) abre la puerta de su pequeño piso de Madrid, y junto a una sonrisa cálida, invita a entrar. Transmite serenidad y calma, dos aspectos muy característicos en él. El momento no se categoriza como una entrevista periodística, se asemeja más a una conversación entre dos conocidos donde prima la admiración artística hacia el segoviano. Tras una plática breve e informal, el salón del cantante se transforma en un espacio dialógico para tratar los aspectos profesionales y personales del artista con motivo de su último disco, Un Jardín en el cielo.
El artista segoviano asentado en Madrid se caracteriza por letras pegadizas que están acompañadas por una amplitud de estilos y géneros musicales. Anteriormente conocido como “Goldb”, dicho alter ego fue impuesto en sus comienzos cuando con tan solo 12 años de empezó a interesar por la música. El rap fue su primera elección, un género que siempre ha estado presente a través de letras o inspiraciones. Durante su estancia estudiantil, fue miembro del grupo Chicxs Rosas donde acogió cierta popularidad y experimentó el campo musical del pop.
En 2023 publica en solitario Encima de las nubes nunca llueve, un disco en el que se le puede conocer mejor y donde narra experiencias propias sobre el amor, el olvido y la superación. Posteriormente comienza a publicar sencillos con un estilo más personal, más rumbero Finalmente este 2025 ha sacado Un jardín en el cielo, un proyecto en el que a través de 11 canciones se pueden observar los entresijos del cantante desde un corazón dividido entre lo rural y lo cosmopolita, hasta un manifestación de amor en todas sus variables.
De lo urbano de Goldb a lo rumbero de Borja
Pregunta: Para la gente que vea o lea esta entrevista, ¿cómo te presentarías?
Respuesta: Pues nada, yo soy Borja Pacheco, una persona que hace música, e intenta hacer un estilo propio y rodearse de la mejor gente posible.
P: Primero te quiero preguntar sobre el cambio del nombre artístico de Goldb a Borja Pacheco. No sé si es como un cambio de temporada, o sea, no de temporada, sino cambio de etapa, quizá.
R: Sí, simplemente fue un cambio bastante natural, porque yo tenía ese nombre (Goldb) cuando me lo pusieron, pues, con 15 años, y nunca le di una vuelta. Y empecé a hacer un estilo de música, con el que ya no me sentía tan identificado con ese nombre, y aparte, todo el mundo me llamaba Borja, quitando, pues, solo las personas que me conocían únicamente de la música. Hasta a veces esas personas me llamaban Borja.
Entonces, pues nada, un día estaba con mi amiga Raquel y me dijo, tío, no se entiende nada tu nombre. Dijo, pues se lo que quería decir a mis amigas, pero es que no se entiende una mierda. Dije, pues tienes razón. Le di una vuelta y estuve ahí dos meses pidiéndole a mis amigos, en plan, pero si tú vieras Borja Pacheco en un sitio, ¿qué te parecería tal? Comentar, bien, tal. Y dije, va, voy a tirar de la intuición y yo creo que es lo suyo. Y así se va a quedar.
P: Exacto. Hablando de este nuevo tú y como has comentado anteriormente, un nuevo cambio de estilo quizá, yo lo he relacionado a lo castizo. ¿Por qué has querido experimentar con un estilo más rumbero, alejado pues de lo urbano que ya te veíamos como anteriormente haciendo?
R: Simplemente, creo que he encontrado mi estilo. O sea, llevo sacando música mucho tiempo. Y no ha habido un momento de parón y decir, vale, ¿qué quiero? Así que todo mientras estoy haciendo música y voy sacando, pues ya voy definiéndolo.Y creo que ya lo he definido, no sé, no sé, igual empiezo en dos años a hacer movidas, otra cosa distinta y empiezo a hacer música electrónica. Pero yo creo que ya he descubierto bastante de dónde flojeo y dónde puedo brillar. Y creo que el estilo que hago, lleva bastante las bases de la música urbana. Sobre todo en las letras y la música popular que es la que, pues eso, la que defendemos. Mezclándola con las raíces de donde soy.
Lo híbrido y lo emocional en Un jardín en el cielo
P: La idea de este disco viene de mucho tiempo atrás. Porque yo me acuerdo que la primera vez que te entrevisté me dijiste que querías probar con algo más de rumba, flamenco, tal.
R: Me acuerdo mucho de eso. Me acuerdo de esa entrevista que me hiciste cuando salió Encima de las nubes, en 2023. Os dije, no me acuerdo que fue exactamente. Pero dije, tipo igual en dos años estoy haciendo boleros. Tampoco estaba tan… desencaminado.
P: En 2024 ya comenzaste a sacar sencillos que posteriormente ahora se encuentran dentro del disco. Como es el caso de Oye, qué alegría. Que si no recuerdo mal la interpretaste en un concierto, no sé si me equivoco. ¿La interpretaste en la Sala Maravillas?
R: Sí.
P: ¿Desde cuándo has estado creando este álbum, no la idea, si no confeccionando los temas y tal?
R: Pues nosotros desde que nos mudamos juntos en octubre de 2023. Empezamos a hacer mucha música, juntarnos con mucha gente y a crear un espacio bastante guay. De gente que viene aquí a hacer música con Manu, gente que viene a hacer música conmigo, tal. Y creamos un espacio guay. Y la verdad que no, la idea de crear un álbum estaba ahí. Pero no era… Vamos a hacer un álbum que se llama Un jardín en el cielo y vamos a hacer no sé qué y meternos tantos temas. Sino que así un poco… Hacer música y luego ya ponerle un nombre y… Y crearlo. Y crear el concepto.Realmente llevamos haciéndolo ocho meses o así, no más.
P: ¿Y las inspiraciones de este álbum? ¿Cuáles han sido las inspiraciones principales? Porque el tema de Comoronea hace mención a otro tema también muy famoso (Cómo ronea de Las Chuches). Y no sé si también han sido más inspiraciones de ese tipo o incluso inspiraciones de artistas más dispares o de otros géneros.
R: Pues a ver, a mí… O sea, las inspiraciones un poco… Todo lo que te rodea y todo lo que escuchas. A mí una inspiración muy grande es Joaquín Sabina. Y en el tema de las letras y tal, que se puede ver cómo han ido evolucionando. Pues me ha encaminado mucho el escucharle y admirarle tanto. Y luego no sé, a mí me inspira mucho la música popular.
También el género urbano, el rap. También me gusta mucho el reggaetón, los boleros… A mí me gusta un poco de todo. Y yo creo que todo es bastante un mejunje ahí de todo que da el resultado de lo que yo soy.
P: El disco, por lo que yo puedo percibir, hay como dos perspectivas. Desde un lado más rural, quizá con canciones como Olivo o La plaza de mi pueblo. Y luego algo mucho más cosmopolita como Madrid Breakfast. ¿Por qué esta contraposición? ¿Y si fue aposta o fue algo inesperado que surgió con la composición?
R: Pues es que lo que digo, es que el álbum está en lo que yo soy. Que yo tengo una mezcla de que soy el más moderno del pueblo y el más paleto de la ciudad. Que es que es así. Al final, pues es lo que yo soy. Y yo soy de un pueblo. Y me he movido mucho en Madrid.Y he vivido mucho en Madrid. Vivo en Madrid. Y es un poco así la mezcla de todo.
P: Y a raíz de esta pregunta, te quería preguntar la línea narrativa del disco. ¿En qué te basas principalmente? ¿Qué temáticas?
R: Me gustan mucho las frases y las letras. Que sean un poco ambiguas. Y pues, en general, todas las canciones parece que estoy hablando de un amor romántico. Y realmente, en el fondo, no. O sea, hay canciones que van para mi perro. Hay canciones que van para… Pues sí, para una persona romántica. Pero otra que va para mi madre. Entonces es como un poco…Disfrazado todo. Pero es muy ambiguo. La línea narrativa es simplemente crear un ambiente de… Simulando como si fuera el cielo y la parcela que tenemos ahí arriba. Que todos tenemos a alguien ahí arriba que nos está cuidando.
P: Una de mis canciones favoritas es Nacimos para la guerra. ¿Cómo surge esta canción? ¿Por qué la temática de la guerra?
R: Pues mucha gente me ha dicho que esa canción podría estar realmente hablando de una guerra. Hay gente interpretada así. No, simplemente… Salió bastante natural. Yo tenía simplemente lo de: “Los dos nacimos para la guerra. Mejor dime para qué hacemos las paces”. Y ya salió todo en el estudio. Estábamos con Griff y fuimos Pepe y yo. Y la hicimos allí en una mañana. Y nada, pues simplemente habla de que te vas a matar con alguien. Pero que no os podéis distanciar.Que a todos nos ha pasado.
P: Además, hubo un videoclip de esta canción.¿Qué tal fue el rodaje? ¿Hay alguna anécdota que nos puedas contar?
R: Ese día fuimos la gente de Japa Films. Desarrollamos un poco la idea entre ellos dos y yo. Y dijimos, va, ¿qué hacemos? Yo quería hacer una movida totalmente distinta. Y me dijeron, ¿no te alienta hacerlo en un búnker? Y dije, vale. ¿Dónde hay un búnker? Y ya empezamos a gestionarlo un poco todo. Fuimos a un búnker cerca de las afueras de Madrid. Que era de la Segunda Guerra Mundial. Que claro, como España no estuvo dentro, pues estaba totalmente nuevo el búnker. Luego llamamos a dos actores que vinieron. El estilismo que fue un poco parafernalia el maquillaje y tal (Los actores presentaban heridas con sangre y vendajes). Lo hizo todo Lucía Madura.
Una casa como taller creativo y el colectivo del proyecto
P: En este disco hay dos colaboraciones. Una con Dino (Oye qué alegría) y otra con Aldhara (Comoronea).¿Cómo surgieron?
R: Pues la de Dino, la de Oye qué alegría fue meterla en el último momento. Porque en principio no iba a estar. Además, yo quería que fueran 10 canciones y no 11 el álbum.
Pero estaba hablando un día con Mario y digo, oye, la de Oye qué alegría está guapa, eh. Y quedamos como en que en verdad era como la primera canción, que daba como un poco de pie a lo que estoy haciendo yo ahora. Como que entraba perfectamente dentro del lore. Dijimos, vale, pues la metemos. Y nada, es que le conozco de amigos y tal. También graba con Manuel, viene mucho aquí a casa y tal. Y es un gusto siempre estar con él, componer con él.
Aldhara pues también. Nosotros vamos mucho al rastro. Y ella estaba un día cantando allí. Yo me quedé flipando. Otro día fui, y viendo las historias luego por la tarde,vi que era amiga de una amiga mía. Dije, ¿qué? La empecé a seguir. Y ya no tenía temas subidos en internet ni nada. Comenté: oye, vamos a hacer algo, por favor. Fue como que aceptara una colabo Beyoncé, ¿sabes? Porque le tengo una admiración. Sigue siendo brutal. Y nada, pues tenía que estar esa canción en el disco también.
P: Es brutal, me encanta. Y ahora sí, lo que te estaba diciendo antes, una de las partes más emotivas, quizás, del álbum. Es el final, pues, de la canción Palmatador. Te quería preguntar, ¿de quién es la voz? ¿Y qué significó para ti esa declaración?
R: Pues, la que habla es mi abuela, que es un audio que me envió, pues, de tantos que nos enviamos. Mis abuelos viven en Alicante, la mitad del año, o sea, cuando en mi pueblo hace frío, ellos suben para Alicante. Y están allí, pues, eso, desde octubre hasta mayo. Y claro, pues, por circunstancias de la vida, pues, no puedo estar yendo a Alicante y viniendo y eso. Entonces, pues eso, ella me envió ese audio y yo dije, hostia, me lo guardé, porque me los guardo mucho.Y dije, este queda perfecto. No hay nada tocado, ese es el audio que me envió. Y me parece como que lo representa mucho, porque es como que no podemos estar juntos todo el rato, aunque queramos.
P: El final del álbum me evoca, pues, como a un ciclo donde se explica desde un principiante enamoramiento hasta un desamor y la superación de éste. Y lo dejas muy claro en la última canción. Te quería preguntar, ¿es aposta o, bueno, surgieron así y se colocaron así?
R: Cuando la empezamos a hacer, fue tipo, fue en una noche que la hicimos Manu y yo aquí en casa, empezamos a hacerla y la voz que está grabada, ha habido que hacer líos porque no la queríamos regrabar porque tenía toda la magia. Entonces, ha tenido Manu que meter ahí melodía porque estaba bastante desafinada. Pero es que no la queríamos regrabar porque lo intentamos y no tenía esa esencia de esa noche y ese momento. Entonces, pues eso. Y la hicimos como idea de autor. La hicimos como una canción sin más. Luego ya lo pensamos para el final. O sea, a mí me parece una canción bastante mágica. Es que habla, pues, de la noche y de lo inspiradora que es la noche, y de lo que puede pasar en la noche.
A través de una plaza, un desayuno o un audio, así es Un jardín en el cielo
Un jardín el cielo hace referencia a la muerte desde un punto de vista endulzado, el artista segoviano simboliza dicha pradera como un lugar inorgánico y perfecto. En sus canciones habla del balance de lo que es él, su sello de identidad, lo rural y la ciudad. Heidegger hablaba de «un ser humano en el mundo», que se vincula emocionalmente entre distintos sitios y que estos conforman su forma de ser, perspectiva y realidad. Borja Pacheco consigue que el espectador pueda atribuirse como personales las canciones de este proyecto porque a través de una plaza, un desayuno o un audio, el público singulariza su propia versión.

