El grupo barcelonés presenta su segundo disco, once canciones sobre la vida adulta y el rencor al olvido
El jueves 12 de febrero, en vísperas de Carnaval y San Valentín, el día comenzaba de una forma diferente a los de toda la semana. Tras los episodios de viento y lloviznas, Madrid se había despertado distinto, soleado, sonriente. Quizás esta inusualidad no era solo un presagio de buena fortuna para los festivos que estaban a la vuelta de la esquina, quizás solo era el preludio de lo que iba a suceder con el estreno del segundo disco de El Diablo de Shanghái.
En una pequeña calle entre Tribunal y Chueca está el Hostel Bastardo, un establecimiento donde suelen reunirse periodistas y artistas, a veces de forma profesional y otras por puro ocio. Aquel jueves, cinco figuras ocuparon el espacio: eran El Diablo de Shanghái y venían a presentar su Testamento.
Los chicos de Candorro, su sello, ya anticiparon por redes sociales lo que sería este segundo trabajo. La banda que despegó en 2020, en pleno confinamiento, lanzó su primer EP Empezamos con esto/… donde comenzaron a hacerse hueco en la escena catalana. Durante 2021 publicaron el álbum Acabamos con todo como respuesta a su anterior recopilatorio.
Tras varios sencillos, finalmente en 2023 anuncian su primer LP, 113 pasos adelante del ensanche, plagado de temas como el miedo a ser parte del rebaño, ‘boviscopofobia’; la emergencia en la música actual o el dilema de estar en una búsqueda continua de identidad. Este 2026, los barceloneses publican su segundo trabajo Testamento, una continuación más adulta de su debut pero con su misma esencia y afinidad.
Otorgar el Testamento
Como de una notaría se tratase, Juan Trías De Bes (vocalista), Juan Poch y Albert Muñoz (guitarristas), Víctor Vidal (bajista) e Iñaki García (batería) entran al Bastardo, de semblantes amables y cercanos se presentan y finalmente se sientan para otorgar su Testamento.
Pregunta: ¿Cómo estáis llevando la promo?
Respuesta Albert: Bien, súper bien. Bien, esto justo es un segundo, o sea que por el momento, con ganas. La tercera ya será más complicada.
Iñaki: Hemos hecho parada para repostar. Hemos hecho un buen sándwich. ¿Cómo se llamaba? Roca Blanca. Recomendamos.
P: ¿Tenéis nervios pre-lanzamiento o se vive de otra forma respecto a la anterior que fue vuestro debut?
Juan Trías: Yo no sentía nervios, pero esta mañana estaba con una sensación rara, como de inseguridad. Como cuando se te va un niño al colegio, ¿sabes? Como que ya se te escapa de las manos.
Albert: Hasta ahora ha sido nuestro. Lleva como un año siendo nuestro, nuestro. Y ahora es momento de dejarlo y eso también es bonito, yo creo.
Iñaki: Yo quiero que siga siendo nuestro.
P: Quiero conocer la perspectiva de cada uno acerca de cómo definiríais este disco y en qué se diferencia para vosotros frente al anterior.
Juan Poch: Mi perspectiva es una película, es Spider-Man 2. Creo que se explica sola, pero es como la segunda entrega en la que el protagonista sigue siendo el mismo pringao, pero ahora tiene problemas mayores. Sigue estando en el mismo fregao, pero con una perspectiva diferente y como más seria, quizá más consciente de lo que es y de dónde está, de lo que pasa alrededor suyo. Tiene que tomar decisiones importantes, duras,…
Albert: Como que también ha aprendido a estar en la piel nueva que tiene. Porque ya ha pasado una primera película o un primer disco, pero esta vez los retos son diferentes. Ya no es como, este soy yo y esto lo tengo que hacer, sino aceptar lo que te viene, básicamente.
Víctor: Cuestionar también, cuestionarse mucho. Cuestionar tus poderes, perderlos, luego intentar recuperarlos y no aceptar que no y después sí. Es un poco más contemplativo, en cierto punto, este disco. Como que tiene ese punto, no sé.
Juan Poch: Lidiar con el peso de un profesor con cuatro brazos mecánicos. Es top.
P: ¿Y cómo ha sido el proceso creativo?
Juan Trías: El creativo ha sido largo.
Víctor: Muy chulo. Ha sido muy chulo. Un poco diferente al otro. Como el primer disco fue más… seguíamos un poco la estela como hacíamos antes. Como más de idea, la tocamos, la tocamos y luego la grabamos, la plasmamos y ahí sale. Y esta vez como que vivimos mucho tiempo… como que las canciones notaran y podrían cambiar. También hablamos con Sergio Machesco, que es quien nos ha hecho la formación del disco. Y como que también pilló los temas, los desmontó. También vinimos nosotros con la idea de que se puedan desmontar, romper. Ha sido muy chulo, muy arduo también, muy exigente creativamente. Pero muy bonito. Hemos hablado mucho de las sesiones, como de la grabación del disco. Siempre como que, ostras, en un momento, el último día estábamos destrozados. Porque no descansábamos nada.
Albert: Mucho curro, ¿no? Yo vi mucho más curro que el primer disco. Pero eso lo ha hecho bonito también, como que le ha dado espacio para encontrar cosas nuevas, nueva música, nuevas letras…
Juan Trías: Yo creo que también hemos sido menos conformistas, ¿sabes? Siempre le hemos intentado dar dos o tres vueltas y no quedarnos con lo primero que nos ha salido. Por ejemplo, la intro de Pisa Fuerte pasó por cuatro fases diferentes, ¿sabes? Hasta que llegamos a la que queríamos tocar. Como banda.
P: ¿Y cuánto tiempo ha pasado desde que os pusisteis a hacerlo hasta ahora?
Víctor: Esa pregunta siempre es muy difícil, ¿eh? Porque es como… ¿cuándo empezaste? Hay canciones que tal vez la idea o algo que vas tocando hace años y años y años que lo tocas, pero sí que hubo un día que nos sentamos y dijimos: vale, vamos a hacer un disco nuevo. ¿Hacia dónde queremos ir? ¿Qué ideas tenemos? ¿Aspectos que nos gustan de lo anterior? ¿Cosas que nos interesan? Sí que hubo un día que nos sentamos y de ahí pues al final van… dos años y medio.
Juan Trías: Incluso a lo que decías que ya no sabes muy bien cuándo empieza el proceso. Por ejemplo, la letra de On / off era un poemita que adapté a la letra de la canción, pero antes era un poemita que era para mi sobrina. Cuando nació mi sobrina. Era más tranquilo el poema, ¿sabes? Pero mi sobrina ya tiene tres años. Así que realmente no… si te pones como la primera palabra del disco, la primera nota, pues hace tres años fácilmente.
P: En base a las canciones, ¿cuáles os han costado más?
Víctor: Eso va cambiando, ¿eh? Cambia mucho.
Juan Poch: Sí, yo creo que, curiosamente, las canciones que han nacido un poco por el proceso de estar en el disco, de vernos un poco, no forzados, pero como vernos en situación de colaborar y que salgan las cosas, es lo que más nos ha gustado de este disco. El concepto de estar en la sala de ensayo y tocar juntos.
Albert: Justo yo creo que canciones como Editorial sí que es un tema complicado. Pero no creo que costara. Tuvimos que encontrarla, pero costar creo que no. Costar como tal diría que Testamento, por ejemplo. La canción que da título al disco.
Víctor: O la grabación de Tierra Trágame.
Iñaki: La grabación de Testamento, nos tomamos una botella de vino y dijimos: “que tenga que pasar lo que tenga que pasar” y todo lo que habíamos grabado la noche anterior, de repente me despierto y me dicen: “¿Has escuchado la canción?” y yo en plan a ver ¿qué tal lo que grabamos? No hay nada, solo el cantante.
Juan Trías: Luego dicen de los cantantes… Y bien que dicen.
P: Ya habéis tocado el disco en varios sitios antes, ¿habéis notado diferencias entre la reacción del público y vuestra propia percepción de las canciones?
Juan Poch: Como la gente todavía no las conoce, como no las ha hecho suyas, el mensaje es mucho más potente en directo. Tenemos algunas canciones que la gente ha llegado a llorar. Y hay algunas que la gente está escuchando por primera vez.
Albert: Creo que eso también les hace estar más atentos. Da cierta atención al público que con las canciones que ya se conocen y que tienen ganas de escuchar también. Es una reacción diferente, pero es interesante, es bonito.
Juan Trías: Mola mucho, está molando mucho presentar el disco nuevo aunque no haya salido. La verdad que eso ha sido una idea muy aceptada.
Canciones como cláusulas del Testamento
P: ¿Por qué elegisteis Pisa Fuerte para el primer avance del disco?
Víctor: Fue un poco natural. Lo hablamos todos y como que salió. Lo teníamos claro. Era como: ah, sí, que salga. Tiene un punto emocional que cuando la grabamos y cuando la tocamos y cuando la hicimos todo, nos llenaba y marcaba un poco el tono emocional del disco. Tenía sentido que fuera la primera cosa que se escuchara de los siguientes proyectos.
Albert: A nivel sónico también es quizás el mejor reflejo de todas las paletas que hay en el disco. Cosas un poco más experimentales, instrumentos nuevos para nosotros como violines o teclados. Piano, no teníamos ninguna canción con piano hasta este disco. Y también el estribillo, que es un poco más trallero.
Víctor: La grabación fue un poco lío. Dijimos que estaría chulo hacer una grabación de cómo lo grabamos. Como el proceso de grabación fue tan específico, tan característico de lo que es el disco luego, tenía sentido que la primera canción y las primeras imágenes fueran de cómo se grabó y con quién. Te pone en contexto.
Juan Trías: Se respira el ambiente.
Pregunta: En esta misma canción hay una frase que me ha llamado la atención: “El silencio del colegio y su puta maldad”. ¿Qué mensaje queréis canalizar con esta canción y con esta frase?
Juan Trías: Un poco la maldad que lamentablemente ocurre en el colegio, temas de abusos, bullying,… La canción habla de un amigo mío que sufrió en alguna etapa del colegio. Y de cómo un chavalín que sufre en el colegio llega a su casa y por un momento se evade todo. Evadirse también con los videojuegos. Esta canción también habla mucho de los videojuegos. Como el videojuego es la forma de salirte de todo. Irte a un mundo en el que no te sientes maltratado.
Pregunta: En Editorial lanzáis la pregunta “¿Crees que estamos protegidos de los derribos?”. ¿Qué significa para vosotros estar protegidos en este contexto?
Albert: Me imagino la historia de Editorial, la narrativa del tema, como dos personas ante la adversidad del mundo y lo difícil que son y pueden ser las relaciones humanas. ¿Crees que estamos protegidos de los derribos? ¿Crees que a nosotros no nos va a pasar lo mismo? ¿Se va a derrumbar el edificio?
Víctor: O esto es mar adentro, como estamos aquí. Estamos perdidos en medio. No hay nada que se pueda derrumbar. Estar igual de perdido.
Pregunta: También hacéis referencia a la arquitectura modernista catalana y a la antigua sede de la Editorial Gustavo Gili. ¿Es una vinculación real con lo que decís del mar adentro y el desamor?
Juan Trías: Modernista realmente es el estilo más de formas como la Casa Batlló. El movimiento moderno es más línea recta, más Bauhaus, más influencia internacional. En base a la relación, no sé qué relación tiene, era más hablar del edificio y del derrumbe del edificio porque creo que además casi estuvieron a punto de derribarlo. Era más sobre conocer a una persona y el escenario que me imaginaba, un sitio interesante en el que ponerte a hablar con una persona nueva. Un poco cliché, ir a un museo y comentar una obra con alguien que no conoces. Si no lo has visitado, te recomiendo ir. Transmite mucha influencia, muchas vibras de inspiración.
P: En Dinero hacéis referencia al rencor hacia el olvido. ¿Qué es lo que más os aterra olvidar?
Iñaki: La verdad, olvidarme de mis recuerdos. Creo que te hacen ser quien eres y lo que has vivido te hace llegar al sitio donde estás. Al final eres todo lo que has vivido.
Juan Trías: A mí me da miedo decirles a estos que me he olvidado la Handycam en Barcelona. Pero hay otras liadas.
P: En Abulia decís: “Si aparentar es actuar, voy para Goya”. ¿En qué momento sentís que tenéis que actuar para encajar?
Albert: En muchos momentos, incluso ahora, aquí de promoción. Estoy cómodo, natural, pero te hace ponerte un poco una máscara. Hay muchas situaciones en el día a día, en el trabajo. Tienes que dar cierta imagen de ti. No puedes estar mal. “¿Qué tal, jefe?” “Encantado”.
Víctor: O cuando te preguntan “¿qué tal el trabajo?” y tú “bien, bien, bien”.
Albert: Acabo de pensar que es como la segunda mención a los Goya que tenemos. En cada disco mencionamos los Goya.
P: En Carrera de vainas habláis de las rupturas como un anacronismo. ¿Creéis que nuestra generación vive las emociones con códigos antiguos que ya no encajan en el ritmo de hoy?
Albert: Yo creo que un poco sí, pero eso pasa en todas las generaciones. Mis padres también vivían con códigos que ya no encajaban. Vivimos en una sociedad complicada a nivel de tener relaciones reales y honestas. Pero en el fondo las relaciones humanas son relaciones humanas. Lees Shakespeare o tragedias griegas y es lo mismo. Son las mismas dudas, los mismos miedos, los mismos ideales. Ser querido y querer.
Juan Trías: Quizás ahora es más fácil reconectar con el pasado por los mensajes y llamadas. Volver a una antigua relación. Pero a veces has de poner un punto y final. No hace falta volver.
Pregunta: Para acabar, ¿qué consejo le darías a vuestro yo del pasado, el que empezó con la banda?
Albert: Que p’alante. Que a disfrutar y a aprender. Hacerlo por amor y sin miedo. Buscar lo auténtico.
Juan Trías: Yo le diría lavar la ropa. No pierdas esa camisa que perdiste…Que confiara más en la gente y que buscara más ayuda o formar un equipo antes. Nosotros hemos tardado. Ahora lo tenemos, con este disco, por primera vez. Un equipo de sello discográfico, comunicación,…
Albert: Una comunidad mayor de trabajo. Unirte con gente que crea en lo que quieres hacer.
Víctor: Decimos sello pero puede ser un círculo de amistad muy bueno que te quiera apoyar. Confiar y compartir con la gente de alrededor.
Juan Trías: No cerrarse en “es mi proyecto y nadie lo toca”. Cuantos más, más divertido.


