Ya en cines El cielo rojo, de la mano de Filmin
La más reciente película del alemán Christian Petzold, ganadora del Gran Premio del Jurado en el Festival de Berlín, despliega una comedia dramática sobre cuatro jóvenes, el mar y una casa de campo. Tardará poco en calentarse el ambiente con las primeras llamas de un incendio.
El cielo rojo (Roter Himmel, en alemán) es la segunda pieza de una trilogía que gira en torno a los elementos naturales. Si la primera película, Ondina (2021), se centra en lo acuático, El cielo rojo se irá consumiendo por el fuego. En esta última se pueden atisbar algunos rastros de su predecesora: el mar y el portafolio de Felix sobre este, además de la repetición en escena de los actores Paula Beer y Enno Trebs.
Un filme que también ha incendiado el mundo del séptimo arte germano: no figuró entre los elegidos para el Premio del Cine Alemán, lo que ha generado grandes muestras de incomprensión por parte de varios críticos.
El argumento
Dos amigos se van de vacaciones a la costa alemana del mar Báltico para trabajar: Leon (Thomas Schubert) tiene que acabar su segunda novela y Felix (Langston Uibel) tiene que elaborar su portfolio. Las chispas empiezan a saltar cuando se percatan de la presencia de otra inquilina, Nadja (Paula Beer), y de sus ruidosos encuentros nocturnos con el socorrista Devid (Enno Trebs). Leon comienza a exteriorizar sus malos humos por las constantes interrupciones a su trabajo, mientras que el fuego va cercando cada vez más y más la casa.
Sobre Leon
El cielo rojo realiza una radiografía psicológica del personaje de Leon, un escritor acomplejado por sus capacidades creativas. A través de una serie de malentendidos, unas veces con un tono cómico y otras con uno bastante amargo, Leon empieza a ver enemigos en todas partes. La espléndida narración que Devid realiza en un momento dado transporta al espectador al tiempo y espacio del que habla, y pone de manifiesto las inseguridades del escritor con su reacción posterior.
Sus miedos le llevarán a abrir fuego de manera verbal y soberbia contra el resto, ya sea por no aprovechar el tiempo, por tener un trabajo temporal o incluso por el acento de la región. Y tendrá su lección de humildad por ello, a la vez que consigue enternecer el corazón del espectador.
El incendio
Petzold hace uso del fuera de campo y el sonido para representar la atmósfera de la naturaleza que rodea constantemente a los personajes: el mar, el piar de los pájaros y los zumbidos de insectos son frecuentes dentro de la trama. Pero también lo es el ruido de los hidroaviones, que indican que el fuego está al acecho. Y si no, ya lo recuerda el vestido rojizo que siempre lleva puesto Nadja.
El punto fuerte de El cielo rojo es su carácter actual y creíble. Se suma a una nueva tendencia en el cine en la que los desastres naturales son abordados como temas. Pero no solo el incendio remite al realismo. La película también aborda aspectos de la condición humana como son el fracaso, los celos, el orgullo o el amor. Todo envuelto bajo un estilo cinematográfico sobrio y directo, del que destacan escenas como la lluvia de ceniza o el momento en el que descubren el color rojo del cielo, que da nombre a la película.


