La verdad tras la historia de Moisés, un hombre que se quemó a lo bonzo en plena calle de Madrid en el 2010
El cine documental posee una increíble capacidad para presentarnos las realidades de historias incómodas y complejas, aquellas que a menudo se encuentran al margen de las narrativas convencionales. Eduardo Casanova se adentra en la tarea de contar a través de su estética un suceso estremecedor.
El desafío de narrar lo que incomoda mirar
“Todo lo que sucede en esta historia es real. Nada es ficcionado”. Esto es lo que aparece al reproducir los primeros segundos del documental Al Margen. A continuación, nos introducimos de manera abrupta en la vida de Moisés de la Fuente Pardo. Moisés reconstruye los acontecimientos y motivos que le condujeron hasta el 21 de enero del 2010. En su relato afirma que las voces que escuchaba en su cabeza lo indujeron a cubrirse con gasolina y prenderse fuego en una calle situada entre Plaza Castilla y Chamartín. Salvado in extremis por vecinos, su cuerpo quedó completamente desfigurado y su vida social y familiar se desplomó.

La estructura del documental adopta un enfoque que a primera vista puede parecer clásico. La reconstrucción de los hechos se realiza a través del testimonio del protagonista y una serie de entrevistas con sus familiares cercanos, quienes ofrecen perspectivas complementarias. Sin embargo, estos testimonios no siguen un orden cronológico rígido, sino que se integran de manera fluida. Aparecen en los momentos en que la historia los requiere para enriquecer la narrativa.
Al principio el protagonismo recae exclusivamente en Moisés. Posteriormente, se incorpora su hermana y, a medida que avanza el documental, los testimonios de su expareja y su hija se entrelazan con los relatos principales. Este enfoque gradual y progresivo permite una mayor conexión emocional con los personajes y una comprensión más profunda de los eventos que se narran.
¿Una historia de enfermedad mental, o de conspiraciones?
La mirada del director presenta dos versiones contrapuestas y abiertas, sin ofrecer una conclusión definitiva. Eduardo Casanova se limita a plantear un debate que se mantendrá hasta el final. Será el espectador quien tenga que reflexionar sobre la dualidad que se presenta.
Por un lado, conocemos la versión de Moisés, quien afirma ser víctima de un programa de control mental conocido como MK Ultra. Este programa secreto e ilegal desarrollado por la CIA en la década de 1950, consistió en experimentos violentos no consentidos con seres humanos. Moisés dedicó mucho tiempo a investigar este proyecto y llegó a la conclusión de que estaba siendo objeto de acoso, tortura y control mental. A su lado, se presenta el testimonio de Helena, miembro de la asociación VIACTEC España para víctimas de ciberacoso por tecnologías de radiación electromagnética.

Por otro lado, el documental de Casanova también ofrece la perspectiva de la familia de Moisés: su hermana María del Carmen, su exmujer Inés y su hija Samara. Desde el testimonio de María del Carmen, vemos a una hermana devastada por el sufrimiento de su hermano. Ella ha sido su único apoyo desde el incidente y expresa una profunda pena por lo ocurrido, lamentándose a diario. Su exmujer relata episodios de paranoia y violencia que Moisés vivió durante la relación, mientras que su hija comparte un desgarrador relato sobre cómo la ausencia de su padre afectó su vida, a pesar del amor que aún le guardaba. Todas ellas coinciden en que Moisés fue diagnosticado con esquizofrenia paranoica, y sostienen que esa fue la causa principal de su intento de suicidio.
La búsqueda de la belleza en una historia trágica
A pesar de la crudeza del asunto que trata, Al Margen presenta esa estética tan característica del director, lo que ha provocado una disparidad de opiniones en el público. Uno de los recursos más reconocibles es el uso del ojo de pez, que obliga al espectador a enfrentarse con Moisés y su entorno. Desde el punto de vista técnico, el ojo de pez es un objetivo con un angular extra ancho que distorsiona la imagen y coloca en primer plano al término central del encuadre. Esta elección visual subraya uno de los temas centrales del documental: la invisibilidad social de las personas marginadas. Pocos se detienen a conocer la historia que carga Moisés a sus espaldas.
La banda sonora está compuesta y producida por Javier Colmen. Tiene una mezcla de elementos clásicos y modernos gracias a la selección de instrumentos como el violonchelo, piano, violín o los sintetizadores. Todas las decisiones estéticas y narrativas invitan a una reflexión crítica sobre la indiferencia y la falta de humanidad en la mirada de la sociedad.
El documental también incorpora planos oníricos que cumplen esa parte más cinematográfica y en los que Casanova ha incorporado su toque personal. Estas secuencias, estéticamente cuidadas y armoniosas, evocan la sensación de estar contemplando un cuadro. Están incorporadas para ofrecer al espectador un respiro emocional y aliviar un poco la intensidad que atraviesa la historia principal. El color rosa es visualmente reconocible en varios planos. Atendiendo a la psicología del color, el rosa se asocia con la sensibilidad, la vulnerabilidad y lo emocional pero, también es un color recurrente en la filmografía previa de Eduardo Casanova.
Por otro lado, el color verde se ha utilizado en los carteles promocionales de Al Margen. Aunque el verde tradicionalmente se asocia con la esperanza, también es el color de la serpiente y simboliza lo demoníaco y el mal, lo que conecta con el testimonio de la manipulación mental de Moisés.

El arte de la metáfora como refugio ante el dolor
La última escena del documental de Casanova cierra el círculo narrativo al usar la precisión poética. Completa la metáfora de la puerta rosa introducida al comienzo del relato, esa puerta que Moisés no conseguía abrir, simbolizando los límites entre su mundo interior y el exterior. En un escenario completamente oscuro, con un foco que ilumina únicamente a Moisés y su hermana, ambos se encuentran rodeados por el humo de sus cigarros. Es un momento cargado de intimidad donde finalmente se sinceran y logran comprenderse mutuamente. En los últimos planos Moisés contempla el cuadro mientras éste arde, acompañado por la majestuosa Danza del Fuego Fatuo, una pieza que parece compuesta específicamente para esta historia.

El documental de Casanova pretende, con la elección de las técnicas, ser un espejo que refleja la complejidad de las dinámicas sociales en torno a la marginalidad y la enfermedad mental. La obra de Casanova desafía al espectador a mirar de frente lo que muchas veces evitamos: las cicatrices físicas y emocionales de quienes quedan al margen de la sociedad.
Una nueva etapa artística para Eduardo Casanova
Eduardo Casanova, reconocido por largometrajes como Pieles (2017) y La Piedad (2022), da un giro en su carrera al incursionar por primera vez en el género documental. Casanova ha escrito, filmado, dirigido y producido la película junto con Sandra Hermida, Antonio Abeledo, The Other Side Films y Cilantro Films. Al Margen tiene como objetivo visibilizar a los personajes marginales, el desamparo y la salud mental. Tras el rodaje, el director ha encontrado una nueva vertiente artística que busca desarrollar en profundidad para retratar las realidades ocultas y los aspectos más complejos de la condición humana.
A día de hoy, trabaja en un nuevo proyecto distribuido a través de la cuenta de Instagram @disparoenlacara. En ella comparte una serie de pequeñas piezas que él mismo describe como “primer plano angular de gente extraña en lugares raros”. Estas publicaciones, cargadas de su característico estilo íntimo y visual, reflejan los viajes y encuentros del cineasta madrileño.


