Un deleite para los oidos, pero se queda corta de historia
Tras numerosas dificultades, cambios de guion y retrasos, la película sobre la vida del rey del pop llega a los cines el 22 de abril. Protagonizada por su sobrino, Jaafar Jackson, y producida por gran parte de sus hermanos, la película narra la trayectoria del cantante. O, al menos, eso es lo que vende.
¿Un biopic sobre su vida o solo algunas partes?
Desde el éxito de Bohemian Rhapsody, que comparte productor con Michael, se han popularizado este tipo de producciones. Pero estos largometrajes que llevan la vida de un artista a la gran pantalla son un arma de doble filo. Y es que está muy bien acercar al público la historia de alguien tan conocido, pero ¿con qué intención? Y lo más importante, ¿con qué exactitud?
Primero, el protagonista no está vivo para poder afirmar o desmentir la veracidad de los hechos acontecidos en la película. La moralidad de ello se abordará más adelante, pero es importante destacar que son su familia y conocidos los que producen y sacan la película adelante. Y no es casualidad que lo que se muestre del cantante sea su faceta más amigable y enternecedora.

Está claro que este tipo de producciones no buscan ser un documental, pero eso no implica que no debieran ser verídicas. Y, en parte, Michael lo es, pero omite ciertas sombras que rodearon a la figura del artista. Por esto, la película se percibe más como una promoción de su producto que como una historia real.
Pese a esto, la actuación de Jaafar Jackson, sobrino de Michael y protagonista de la película, es meticulosa y llena de respeto hacia la gran figura del rey del pop. El actor ha sabido modificar gestos y todo tipo de detalles para ofrecer una imitación adecuada de su tío, y pese a que el guion solo le ha dejado mostrar las facetas más admirables de su personaje, no se desenvuelve nada mal.

Durante buena parte de la trama, la historia gira entorno al pequeño y joven Michael, en su etapa con los Jackson 5 y luego con The Jacksons bajo el yugo de su padre como manager. De hecho, esta relación tan complicada con su padre, interpretado magistralmente por Colman Domingo, es el conflicto principal de la película. Pero esta se queda corta a la hora de mostrar lo que vende, al Michael ya convertido en el legítimo rey del pop, la estrella mundial que todos conocemos.

Una trama marcada por recortes precipitados
La película estaba pensada para abarcar más años de la vida del cantante. Eso es algo que se nota al verla, que no estaba pensada para terminar tan abruptamente. Pero su final está marcado por una cláusula de un acuerdo judicial del cantante tras haber sido denunciado por abuso de menores en su rancho, Neverland. En este se establecía que nada relacionado con esos casos se podría trasladar a ningún medio audiovisual, lo que obligó a borrar el tercer acto completo de la trama, reescribir ciertas partes y a retrasar su estreno.
Mucho de ese material está grabado, y eso podría dar pie a una segunda parte. Y esto la película lo deja muy claro con una aparición al final de (alerta spoiler) un rótulo que dice que «su historia continúa«. Este tercer acto contenía escenas en el rancho Neverland y abordaba esta etapa oscura para la estrella. Tal vez se pueda ver en un futuro, si esa supuesta segunda parte se lleva a cabo.

Se reabre el recurrente debate sobre los biopics
Como se ha dicho al principio, este tipo de proyectos siempre dan que hablar. Uno de los debates que hacen surgir es la moralidad de contar la historia de alguien sin su consentimiento y sin contar con su visión. Ya sucedió con Bohemian Rhapsody, que cuenta la historia de Freddy Mercury, pero lo hace desde lo que cuentan sus compañeros de banda, Bryan May y Roger Taylor, productores de la película.
En este caso, Michael está producida por muchos miembros de su familia y por quien fue su abogado, John Branca. Y, por tanto, lo que aparece en ella es lo que ellos han decidido mostrar pero, ¿estaría el artista de acuerdo en hacer esta película? Y, de ser así, ¿querría que apareciera todo lo que aparece?

El legado de un artista de esa categoría y lo que se debe hacer con él es un tema complicado de abarcar. Pero lo que está claro es que nada de lo que aparezca en pantalla tiene ni puede tener el visto bueno del principal implicado. Si su familia es la que decide compartir esta película con el mundo, solo queda aceptarlo y verla con eso en mente. Pero nunca sabremos si él estaría de acuerdo con lo que se va a proyectar en las pantallas a partir del 22 de abril.


