El debut literario de la cómica sigue la línea provocativa, irónica y crítica de su forma de hacer comedia
Se ha hecho esperar, pero después de dos años de proceso de escritura por fin ha salido a la venta el primer libro de Victoria Martín. Después de batir todos los records con su podcast Estirando el chicle, llenar teatros de toda España, ganar dos premios Ondas y actuar en el WiZink Center ante 12.000 personas, Victoria Martín por fin debuta en la literatura. Y lo hace por todo lo alto, con una novela que mantiene el carácter de su forma de hacer comedia y no deja indiferente a nadie.
Se tiene que morir mucha gente cuenta la historia de Bárbara, una joven que trabaja como asistente de guion en un programa lleno de hombres que se creen tremendamente graciosos. Comparte piso con su amiga Maca, una aspirante a actriz que no hace más que acumular fracasos en su currículum. A su piso se muda también Elena, que estando embarazada abandona a su marido anciano y adinerado. El reencuentro entre las tres amigas las hace darse cuenta de que no tienen en común nada más que su pasado, y pese a eso se siguen necesitando entre ellas.
La novela destaca por su ácido y brillante humor, pero, sobre todo, es un retrato generacional, una representación de una juventud que creció con unas expectativas vitales irreales y ahora se enfrenta a la cruda realidad. Bárbara, la protagonista, vive afectada por la precariedad, comparte piso con más de 30 años y es adicta a los ansiolíticos.
Bárbara es el reflejo de una juventud pobre y desorientada que recurre al consumismo, las series de Netflix o los psicofármacos para evitar afrontar su situación. Tal y como narra ella misma: “Había aceptado, de forma natural, que eso es lo que nos había tocado: la mediocridad, Ikea, la vida práctica y fácil pero deprimente, Mercadona, ser pobres, pero despreciar esa realidad porque no nos hace sentir cómodos. […] A nuestra generación nos vendieron la pantomima esa de que íbamos a conseguir nuestros sueños, pero creo que nosotros no sabíamos muy bien qué sueños eran esos”.
El libro también muestra una cara muy diferente de la sociedad: el privilegiado y elitista mundo de los empresarios y los influencers. Se trata de un universo de individuualismo y exaltación del yo, de falsas apariencias, y de personas adultas que comparten en Instagram frases de El Rey León. A través del monólogo interno de la protagonista se cuela la voz de la autora, que no muestra reparos en criticar estas demostraciones del capitalismo más descarnado.
Sin duda, Se tiene que morir mucha gente encandilará y divertirá a cualquiera que disfrute de la comedia de Victoria Martín, pero no hace falta haber seguido su trayectoria para poder disfrutar de la historia. La novela abarca todo tipo de situaciones cotidianas. Su encanto reside en lo cercano que resulta todo: Bárbara somos todas cuando nos quitamos la máscara de buenas personas y nos atrevemos a cuestionarnos lo absurdo del mundo que nos rodea.


