El anuncio de la publicación de El odio, un libro que narra el atroz filicidio que cometió José Bretón en 2011, ha reabierto heridas y un proceso judicial que ha frenado la publicación del ejemplar
En las últimas semanas, un debate literario inunda clases, medios y redes sociales. ¿Es ética la publicación de El odio? ¿Cómo podemos saberlo si no contemplamos la oportunidad de leerlo?
Conversaciones con un infanticida
A pesar de no tener a disposición una copia de El odio, es sabido que trata el caso de José Bretón, quien en 2011 asesinó e incineró a sus hijos, Ruth y José, de seis y dos años. Este es un caso de violencia vicaria, pues el crimen se cometió como venganza hacia Ruth, madre de los niños, que estaba en pleno proceso de divorcio con Bretón. El caso tuvo una gran repercusión social en el momento, ya que fue uno de los primeros en difundir el término violencia vicaria. La sentencia para José fue una condena total de 40 años de cárcel, 20 por cada niño. No obstante, en 2013 se determinó una condena efectiva de 25 años en la prisión de Herrera de La Mancha.
Hacia a 2021, mientras José Bretón cumplía condena, apareció la figura protagonista de esta polémica: Luisgé Martín, reconocido escritor y periodista que durante su carrera ha trabajado en distintos ámbitos. Desde escribir discursos a Pedro Sánchez, hasta dirigir el Instituto Cervantes en Los Ángeles. Además, lleva desde finales de los años 90 escribiendo novelas caracterizadas por enfocarse en la reflexión en torno a la incomodidad, la oscuridad o la perversión.
Interesado por el caso, Martín comienza a intercambiar cartas con Bretón, a lo que este le responde emocionado con un “Me entusiasma tu propósito”. Fueron un total de 60 cartas, incluso hicieron algunas llamadas telefónicas de hasta ocho minutos (el máximo permitido en la prisión). El colofón del contacto intenso con el asesino fue en 2023, cuando Luisgé Martín estaba acabando el manuscrito, mantuvieron su primera y última conversación cara a cara; esta llevó a José Bretón a confesar por primera vez el crimen.

Debate judicial
No conocemos el contenido que alberga El odio, tampoco como se narra. Sin embargo, sí sabemos las consecuencias que ha tenido su mero anuncio en medios de comunicación. Se ha interpuesto una denuncia por Ruth Ortiz ante la Audiencia Provincial de Córdoba y la Fiscalía por intromisión ilegítima del derecho al honor, la intimidad y la propia imagen de los menores fallecidos.
Tras esto, el proceso se traslada a Barcelona, lugar donde radica la editorial Anagrama. La Fiscalía de Menores de Barcelona pidió la suspensión de la publicación, a esto se le añade la petición del Ministerio Público. Por este pleito legal Anagrama ha decidido recurrir a sus abogados y suspender temporalmente la publicación, que estaba prevista para el pasado 26 de marzo.
Enfoque unilateral
A Ruth Ortiz, en ningún momento se le notificó la creación de este texto. El libro tampoco cuenta con su punto de vista o testimonios sobre la relación previa al crimen que mantenía con José Bretón. Ella confiesa el dolor producido por el anuncio del libro, del cual tuvo constancia el 11 de marzo. Afirma que «no se le puede dar voz a un asesino». Luisgé no acudió a Ruth para conocer al asesino desde otra perspectiva, o al menos notificar la publicación del ejemplar para poder conversar con Ortiz, quien, también ha sido víctima. En definitiva no sabemos si El odio se sostiene por si solo, puede que sea un ejemplar impecable, de momento es imposible descifrarlo.
Ante toda la controversia Luisgé Martín se ha pronunciado en un comunicado, donde afirma que su intención era entender como alguien es capaz de matar a sus propios hijos. En este recalca lo siguiente: “El odio está escrito con el mayor respeto hacia las víctimas. El libro puede provocar dolor al reabrir heridas, pero no más que otros libros que se han publicado sobre los hechos o que la serie audiovisual Bretón, la mirada del Diablo, emitida en 2023. El odio no da voz a José Bretón: se la quita, niega su explicación de los hechos, le enfrenta con sus contradicciones. El odio, en mi humilde opinión, sirve para mostrar los laberintos de la infamia y de la vileza de un asesino. Nada más. Y nada menos.”
Diferentes posturas
La editorial también se ha pronunciado en un comunicado en el que abogan por la libertad de expresión y defienden al autor, sin dejar de lado que acatarán la resolución judicial que está a la espera. Afirman tener en cuenta que es un tema como este suscita sensibilidad.
En el sector de las librerías, hay posturas enfrentadas respecto a la distribución y comercialización del libro. Algunas como Pergamo o La Mistral, dos de las más antiguas de la capital, se niegan a distribuir este ejemplar mientras otras, como la librería Machado lo comparan con A sangre fría y toman una posición más abierta al respecto. Existe una tercera postura en la que las librerías respetarán el dictamen judicial, algunas que se adhieren a esto son Alberti o Cervantes y Compañía.
En todo este laberinto de sucesos, interpretaciones e intenciones está la opinión pública, donde podemos encontrar una variedad abismal de opiniones. Tanto en las conversaciones del entorno próximo, como en los medios de comunicación, hay visiones muy dispares de todo lo que engloba El odio de Luisgé Martín. Todo a pesar de que la mayoría no hemos podido leer el contenido de sus páginas.

