De saltarse clases por la música a emocionar con su último álbum ‘Se me pasó llamarte mamá’, Vera GRV sueña con que su música “genere un impacto positivo en la sociedad”
Auténtica, valiente y emocionalmente cruda, Vera GRV habla sin filtros sobre su trayectoria musical y el estreno de su nuevo álbum. Su visión artística y las canciones que nacen de lo más profundo de su vida personal. En esta entrevista para El Generacional, la cantante almeriense revela cómo encontró su voz sin máscaras, la importancia de rodearse de amigos y por qué su música busca reconectar al público con lo que verdaderamente importa
¿Quién es Vera GRV? Los inicios y su situación actual
Pregunta: ¿Cómo te definirías como artista, hoy por hoy, con todo lo que has recorrido?
Respuesta: Me definiría no sé, una artista bastante transparente porque como que muchas veces algunos amigos o algo me han preguntado tía, ¿y cómo llevas el personaje de Vera GRV y tu vida personal? Digo, pues es que no tengo ningún tipo de personaje. Hay artistas como que tienen esa capacidad de meterse dentro de una máscara para enfrentarse al mundo público y luego son personas iguales en la vida real.
A mí ese tipo de artistas me flipa, pero yo no tengo esa capacidad. Soy bastante transparente y lo que escribo, hago y digo encima del escenario y debajo es lo mismo.
P: ¿En qué momento a ti de tu vida decides darlo todo por la música?
R: Pues justo fue terminando bachiller y a mitad de exámenes dije, no. Yo sé lo que quiero hacer. Y fue un poco una lucha en mi casa porque, claro, imagínate, al final una niña de 17 años de repente pasa de estar estudiando a saltarse las clases porque conoce a unos chavales que tienen un estudio de música y se pasa los días enteros en el estudio.
Pero, a día de hoy, mis padres me lo agradecen un montón, que tuviese esa seguridad en mí misma que nadie la tenía en ese momento. Yo quiero nada más que dedicarme a esto y para qué voy a gastar mi tiempo en estudiar algo que no me va a hacer falta para lo que quiero.
P: Supongo, Vera, que te habrías encontrado con muchos obstáculos. ¿Hay algún momento en el que incluso pensaste en poder llegar a dejarlo?
R: Nunca, pero sí que hubo rachas que hasta decía que odiaba como tener este camino. Al principio había momentos muy frustrantes donde pues todo lo que ganaba trabajando, de trabajos que no me gustaban, pues lo invertía en la música y los resultados eran nulos. Yo misma me maldecía de decir, vaya asco, tío. ¿Por qué he elegido yo este camino?
Me resignaba, porque no puedo elegir otro. En el fondo de mí es lo único que quiero hacer. Entonces lo pasaba muy mal, pero bueno, creo que todos pasamos por eso. Hoy por hoy estoy muy agradecida de que el camino haya sido y sea difícil.

P: Eres una artista que también se define por mezclar bastantes tipos de género, porque a veces eres un poco flamenquita, en otras ocasiones reggaetón y, en general, un poco esos toques urbanos. ¿Sientes que gracias a eso te estás abriendo un nuevo camino, por lo menos, en la escena urbana española?
R: Pues yo espero que sí. A ver, siento que los artistas que estamos viniendo ahora, de esta nueva generación, como que venimos muy frescos. Siento como que los artistas que son referentes para nosotros ellos nos ven con ojos de esta gente tiene otros códigos. Me gusta eso, porque cuando referentes que admiras se paran y te dicen “me gusta mucho lo que haces” o la autenticidad que tienes haciendo música. Creo que en general, ya no solo yo, sino muchos de los artistas de mi edad estamos haciendo cosas nuevas.
P: ¿Qué titular te gustaría leer sobre ti misma dentro de cinco años?
R: ¡Guau! ¡Qué preguntón! Me gustaría un titular que reflejase que estoy ayudando a la gente con mi música. Algo así, la verdad. Como que generase un impacto muy positivo en la sociedad. No sé, algo así.
Se me pasó llamarte mamá: todos los secretos e historias detrás del disco
P: ¿Qué es lo que quieres que tu público entienda con este álbum? ¿Qué quieres transmitir con ‘Se me pasó llamarte, mamá’?
R: Pues yo espero que se tomen la vida con la intensidad que merece. Exprimir los momentos o las vivencias, aunque también espero que puedan compartir mi música con la gente que más quieren. Además, me gustaría que lo escuchen en contextos muy diferentes, porque al final el álbum es súper dinámico y tiene un montón de estados de ánimo.
Entonces, espero eso, que les ayude a vivir mucho el presente y a valorar lo que están viviendo. A pararse también, porque en parte yo este título y este álbum lo hago porque siento como que este último año he vivido muchísimas cosas y me ha costado a veces pararme y llamar a mi madre o a mi gente. Me he refugiado mucho en mí y no me he parado a observar lo que me estaba sucediendo. Ojalá les haga reconectar con lo suyo y que valoren lo que están viviendo y cada momento.
P: ¿Cuál dirías que ha sido la canción del álbum que más te ha costado escribir o grabar y por qué?
R: Te diría ‘4 de febrero’ y fue más bien porque es una canción que le escribí a mi hermano. Él pasa muchas temporadas fuera de casa, ahora, por ejemplo, está viviendo en Brasil. No podía parar de llorar mientras la escribía. Fue difícil, pero muy bonito y luego en el estudio fue un poco lo mismo, tenía todo el rato un nudito en la garganta que creo que se nota en la grabación esa emoción que tengo cantando la canción.

P: ¿Cómo ha sido, en general, trabajar con Toni Anzis, CURRO, Xema Fuentes y demás? ¿Cómo han ido surgiendo las ideas?
R: Ha sido increíble porque, aparte de que son amigos míos, son gente que valoro un montón y que me conoce muy bien. Todo eso lo hace más fácil en el estudio y considero que son productores y artistas que no tienen miedo a experimentar. Como que no hay límites y a mí me gusta probar las cosas más locas y luego si hay que descartar, pues se descarta, pero no le tengo miedo a la experimentación. También yo soy bastante directora en el estudio, como que tengo una visión muy clara y me gusta que el productor esté receptivo a ejecutarla. Entonces siento que ellos, por ejemplo, con Toni Anzis, siento que estamos súper alineados en eso porque los dos nos flipamos, nos imaginamos hacer mil cosas y a la hora de ejecutarlas siempre conseguimos lo que queremos.
P: ¿Qué tanto de lo que has cantado en este álbum realmente lo has vivido?
R: Hay mucha realidad en el álbum, pero también hay un poco de performance. Por ejemplo, hay un tema que se llama ‘Gitano Mío’ que está basado en la historia de amor que estoy viviendo, pero al mismo tiempo tiene su cierto momento teatral de que me pongo en contexto de una historia que no es real y eso también me divierte un montón. Poder jugar con escenarios y cosas que no son reales y llevártelo a tu terreno, a lo que tú has vivido. Aun así, la mayoría del álbum son etapas de mi vida de estos dos últimos años.
P: ¿Tienes algún plan internacional con la salida del álbum? ¿Te ves cruzando el charco?
R: Sí, 100%. No es algo que lo piense mucho, la verdad, pero porque en general ese tipo de metas no las pienso, porque no sé, siento que mi plan es solo seguir haciendo música. La idea es que me siga descubriendo cada vez más público y todo lo que venga después, pues será bienvenido. Si es una gira por Latinoamérica que sea, pero no lo tengo puesto como meta, pero claro que me encantaría. Al final eso sería el resultado de que mi música no tiene límites y eso mola mucho, la verdad.
P: ¿Hay alguna colaboración importante que tengas por ahí grabada y aún no hayas anunciado?
R: Pues tenía una colaboración muy grande en el álbum que al final no salió. Pero bueno, creo que estas cosas si se cuentan se rompen. Así que prefiero no contarlo. Pero era un artista muy muy grande de aquí de España.
Cuando la música y el arte vienen del amor: Vera GRV y Antony Z
P: ¿Cómo se dio la idea de sacar ‘Amoríos del Albayzín’? En qué momento os sentáis los dos y decís, bueno pues esto hay que sacarlo adelante.
R: Pues la verdad que fue simple. Desde la primera vez que nos juntamos en el estudio, que fue con ‘Pa ti’, nos dimos cuenta del feeling que teníamos tan increíble en el estudio. Con ello, seguimos juntándonos, pero sin saber que eso acabaría siendo un álbum. Al final teníamos muchas demos y todas eran increíbles y dijimos, tío, ¿por qué no hacemos un álbum con todo esto?
Ha sido muy bonito, porque que todo ha salido muy del corazón y con ganas de hacerlo. Además, la manera de publicarlo ha sido como muy desinteresadamente, como que ni habíamos pensado en campañas de promoción, ni nos hemos esforzado en publicitarlo. Todo fue como decir, venga, aquí lo tenéis, para quien lo quiera escuchar y para quien no, pues no pasa nada.
De repente el álbum tiene ya como 3 millones de reproducciones y para mí eso es un orgullo. De todos los proyectos que he hecho hasta ahora, quitando ‘Pobre Niña’ y alguno más, este es sin duda el que más posicionamiento me ha dado. He notado también un impacto positivo de que la gente nos dice cosas muy bonitas por la calle y mucha gente ha conectado con nuestro mensaje, la verdad.

P: ¿Que habéis aprendido el uno del otro? Musicalmente hablando, tú y Antony Z.
R: ¡Buah!, buena pregunta. Yo he aprendido mucho a no ponerle expectativas a las cosas, sino hacerlas por amor y ya. Fíjate, considero que siempre lo he hecho así, pero mis demonios estaban ahí y me decían ojalá esto funcione o esto merece que funcione más. Con él como que me lo he tomado con mucha naturalidad, que sea lo que Dios quiera. Cuando llega a ese punto, duermes bien, porque al final nosotros los artistas necesitamos constantemente una aprobación de un público, necesitamos ese impulso que nos dan. Si le damos esa importancia es que se convierten en factores protagonistas de nuestra vida y eso es muy frustrante. A mí lo que me mola de Antony Z es que en ningún momento él se deja guiar mucho por eso. Creo que por eso le funciona, y es muy guay.

