Los duques de Sussex se someten a examen en un nuevo e íntimo documental que expone a la Casa Real británica
Meghan Markle y el príncipe Harry, una de las parejas más reconocidas en el panorama internacional, lanzan una serie documental basada en su historia de amor que no deja pasar las faltas de la corona.
Pocos días después de la emisión de la primera parte, estrenada el 8 de diciembre, fuentes de Buckingham (e incluso seguidores de los mismos) empiezan a desmentir muchas de las declaraciones ofrecidas por los duques
Los followers hallan la primera discrepancia en el comienzo de su relación. La pareja cuenta que se conocieron a través de las redes sociales, pero en una entrevista de la BBC afirman que fue gracias a unos amigos en común en las fiestas del Soho. En la misma línea, la duquesa de Sussex revela que, antes de conocer a Harry, no sabía nada de la que sería su futura familia. Sin embargo, recordemos que en la primera entrada de su blog habla de Catalina de Gales.
En cuanto a su enlace, el príncipe asegura que debían comprometerse en Reino Unido por la orden y permiso de la reina, pero, sin ir más lejos, su propio hermano se arrodilló en Kenia.

La corona pone bajo lupa la falta de preparación de Markle. La actriz de Suits eleva una queja al no serle ofrecida ningún tipo de ayuda para dar la talla como miembro de la realeza británica, viéndose obligada a aprender protocolos por su cuenta. «Podemos revelar que, seis meses antes de que la pareja se casara en mayo de 2018, el entonces secretario privado de Harry, Ed Lane Fox, conocido como Elf, presentó a Meghan un dossier de 30 puntos ampliamente documentado, lleno de información y contactos útiles para la vida que estaba a punto de emprender», informa el Times. Pese a ello, Meghan «mantuvo solamente dos reuniones con los expertos sugeridos. Una fue con Sir Christopher Geigt, antiguo secretario privado de Isabel II, y la otra una «persona del mundo de la moda muy bien conectada y de confianza» para consejos sobre ropa».
Seguidamente, en los primeros episodios se puede apreciar la preocupación de la duquesa de Sussex en cuanto a la adecuación de su vestimenta. Un ejemplo de ello es el recuerdo de haberse presentado a Guillermo, príncipe de Gales, y su esposa, con unos vaqueros rotos. «La mayoría del tiempo que estuve en Inglaterra raramente usaba ropa de color. Tenía entendido que no podía usar el mismo que la reina durante un evento público», declara, «pero tampoco puedes usar el mismo color que otros miembros de la familia real con más antigüedad. Yo decía: «¿Cuál es el color que ellos nunca van a usar? ¿El camel, crema, blanco? Así que yo usaba muchos colores neutros». A pesar de ello, las redes sociales publican fotografías en las que ella misma luce prendas de colores vivos y luminosos.
In order to fit in, I have to use muted colors, I had to blend myself…
Yeah, sure, she looks like a tacky teletubbie.#harryswife #Hypocrites #LIARS #Snakes #SHAME #Megxit #MeghanLIAR #MeghanMarkleisaLiar #meghanmarkleisabully #meghanmarkleisanarcissist pic.twitter.com/pHm1xtnioI— Cambridge Garden (@CambridgeGarden) December 9, 2022
El pasado 15 de diciembre se estrenó el segundo volumen de la docuserie, por lo que los telespectadores y varios expertos reales retoman el análisis de los datos que comparte la pareja, mientras que en Palacio guardan silencio. Esta última parte abarca las razones por las que decidieron abandonar la institución real.
¿Hay más certeza o engaño en estos capítulos? Los detractores no tardaron en hallar lo segundo. El auge de las críticas se encuentra en Beyoncé: Markle se sorprende al recibir una muestra de apoyo de la artista tras la polémica entrevista concedida a Oprah Winfrey, en la que confesó haber sido víctima de racismo por parte de los Royal: «Todavía no puedo creer que sepa quien soy». En cambio, ambas se conocieron en persona en Londres de 2019, con motivo del estreno mundial de la película El Rey León.

Otro ejemplo de ello es el nacimiento de Archie, el primer hijo de la pareja. Meghan prepondera la salida del hospital, en la que no posa con su recién nacido, tal y como es costumbre. Así, se generó una enorme controversia porque los duques estaban atentando contra una costumbre real: «Me preocupaba mucho el parto porque soy mayor y no sabía si necesitaría cesárea. Conocía a mi doctora desde hacía mucho tiempo y ella era quien había llevado mi embarazo.» Dicha sanitaria se encontraba en el hospital Portland, no en el St. Mary, donde habían nacido muchos de los Windsor. Según la duquesa, ofreció posar para las cámaras frente a ese hospital, una vez recibieran el alta. Pero Buckingham no compartía su opinión: «No podríamos bloquear esas calles y sería una amenaza para la entrada a urgencias.» Así es como tomaron la decisión de hacerlo en el castillo.
En contraste, la memoria de las redes ha sacado a la luz imágenes de Sarah Ferguson con su bebé en el mismo hospital donde lo quería hacer Markle. Por ello, a sus seguidores les parece que da un argumento muy poco convincente.

Jenny Afia, abogada de los Sussex, comenta que «hubo una verdadera especie de guerra contra M.M. Ciertamente he visto evidencias de que hubo informes negativos de Palacio contra Harry y Meghan para adaptarse a las agendas de otras personas».
A pesar de ello, los expertos señalan el intento de manipulación del documental, en el que ni los propios duques ni la abogada han sustentado sus argumentos con pruebas de valor.


