Félix Bolaños se postula como el hombre de plena confianza del presidente del Gobierno
El puzle de Pedro Sánchez necesita una pieza clave: Bolaños, el ministro que ha conseguido concentrar en sus manos grandes administraciones. Casi no le caben las letras en el maletín, ya que ha logrado imponerse en los ministerios de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Justicia.
Félix Bolaños es un madrileño de derecho de 48 años. Hijo de la educación pública, ha sido reconocido como número uno de su promoción en la Escuela de Práctica Jurídica. Comenzó como abogado en Uría y Menéndez, desde donde llegó en 2005 al Banco de España bajo el lema de «letrado de élite».
Hombre pulcro y ordenado que contenía ambición en su cuerpo. Esta logró materializarse en 2018, gracias a la sustitución de Carmen Calvo. Sánchez quedó tan satisfecho que ha posado en él mejores alas con el paso del tiempo; es su mano derecha, pero también el piloto dirección amnistía. Siempre está disponible para lo que se le encomiende bajo la mirada atenta de los focos.
Bolaños fue el Botticelli de los indultos. Pero también la clave para abrir el debate de la desjudicialización del ‘procés’. Una negociación que remató con los cambios en el Código Penal con objeto de reformar el delito de malversación y suprimir el de sedición.
Puente de la Moncloa con el independentismo, sus tareas no han hecho más que empezar. Tras el 23-J asumió el mando de la negociación para la investidura con Junts per Catalunya (Junts) y Esquerra Republicana (ERC). Un papel por el que Zapatero lo apodó como «súperbolaños».

Los héroes no siempre salen victoriosos de sus hazañas. El diputado socialista por Madrid fue también el encargado de liderar la negociación fallida con el PP con objeto de renovar el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), así como operaciones de la moción de censura en Murcia.
Con el maletín de Memoria Democrática colocado, impulsó la norma homónima. Esta resultó ser la llave para la exhumación de los restos de Franco, con la que cumplió la profecía de consumarla antes de las elecciones.
Es, sin duda, el negociante del Gobierno de Sánchez. Guste o no guste. Afronta retos contra las rebeliones de los jueces e, incluso, frente a la Unión Europea. Sin olvidar sus encontronazos con la oposición, que no lo tiene fácil.
Bolaños resiste. Es el hombre para todo de Pedro Sánchez. Asume el desafío de la amnistía de día, confecciona mayorías de noche y se relaciona con los jueces a la hora del té -como dicen los británicos-. Es un estratega en toda regla, pero también la más clara definición del Gobierno «de alto perfil político».

