La mujer rota, el monólogo protagonizado por Anabel Alonso, llega a la capital
La actriz y comediante vasca, Anabel Alonso, estará presentando La mujer rota en el teatro Infanta Isabel de Madrid, del 8 de octubre al 16 de noviembre. La artista enfrenta con ganas e ilusión este nuevo proyecto de llevar por primera vez a las tablas este texto de Simone de Beauvoir, con la dirección de Heidi Steinhardt.
La mujer que comenzó en esta profesión con Las Troyanas en el teatro y en el programa La bola de cristal en televisión, ahora afronta un reto mayor: el de interpretar a Murielle en esta magnífica obra de la escritora francesa. Tras una carrera de más de 30 años a sus espaldas, la actriz se ha atrevido a cambiar de registro con este drama teatral. Se enfrenta sola al público, representando a esta mujer y las emociones sobre las que versa la obra: la soledad, la pérdida y la identidad femenina rota.
Sinopsis de la obra

Pregunta: ¿Qué tal Anabel? ¿Cómo te sientes afrontando este nuevo proyecto?
Respuesta: La verdad es que estoy muy ilusionada, muy contenta porque para mí supone un reto interpretar un monólogo, que tiene lo suyo. Pero sobre todo ese texto de Simone de Beauvoir, La mujer rota, es la primera vez que se lleva a las tablas, porque realmente es un texto literario. Este texto se titula Monólogo, está dentro de un volumen general llamado La mujer rota y consta de tres relatos. Realmente me parece, en primer lugar, una primicia; y después, una manera de acercar a esta autora, pensadora, filósofa… que por un lado es muy conocida porque a todo el mundo le suena su nombre pero, por otro lado, poca gente ha leído su obra. También estoy muy ilusionada porque es un giro en mi carrera, en mi registro, porque soy más conocida por la comedia, y esto es más un drama que otra cosa.
P: ¿Cómo te sientes trabajando sola en un monólogo sin que haya otros actores en escena?
R: Es complicado porque cuando tienes a otros compañeros en escena te hacen el 50% del trabajo. Uno te pregunta, te contesta, coges, das… Es un poco como jugar al futbol, entre los 11 meten el gol. Aquí estas tú sola y te tienes que echar a la espalda el espectáculo. Es lo anecdótico que dicen «te puedes equivocar porque nadie se va a enterar», pero no. Si te quedas en blanco tú sola es como una sensación de «tierra, trágame», no tienes a tus compañeros para respaldarte. Por otro lado, el tiempo que estás ahí, en este caso hora y veinte, tienes que mantener la atención y hacer que sea atractivo para el espectador. Que el espectáculo no decaiga y mantenga al público enganchado. A mi me parece un reto y bastante más complicado hacer un monólogo que una función con más compañeros y personajes.
P: Se trata de un texto muy potente de Simone de Beauvoir, ¿cómo ha sido trasladar este texto por primera vez al teatro? ¿Se ha mantenido fiel a la historia o se ha adaptado un poco más?
R: Se ha mantenido absolutamente fiel porque los gestores de los derechos de Simone de Beauvoir, que son la editorial Gallimard y publicaban también a Sartre y a Camille, lo han exigido así. No hemos podido hacer una adaptación teatral, hemos cambiado algunos mecanismos pero hay que se fiel al texto. Con lo cual, a la hora de abordar la dirección o poner un espectáculo en pie por parte de Heidi Steinhardt, también es un reto porque no es lo mismo un texto para ser leído que para ser visto. El ritmo tiene que ser otro y aquí tenemos que hacer esa hora y veinte atractiva, hay que meterse al público en el bolsillo. Si en ese momento lo que dices no es tan interesante porque es repetitivo o por lo que sea, la acción escénica debe mantener al espectador atrapado.

Yo creo que el trabajo que ha hecho Heidi a la hora de crear este universo de Murielle, esa mujer que está en Nochevieja en su casa acuciada por todos los pensamientos que se le pasan por la cabeza, en contraste con ese jolgorio que hay en el piso de arriba o por la calle, creo que es un logro maravilloso. En cuanto al espacio escénico, la iluminación y el espacio sonoro con el que hemos trabajado. Ha sido un trabajo conjunto maravilloso para poder dar con esta mujer autoexiliada en su casa y con el porqué de apartarla de la sociedad. Ella lo que quiere es reivindicarse.
P: En cuanto a los elementos escénicos que acompañan a tu actuación, ¿cuál destacarías que ayude a expresar ese quiebre emocional del personaje?
R: Yo creo que la escenografía en sí misma es muy clara. Es como un salón pero muy estilizado, como un espacio poético, no es un espacio real. Tiene las paredes y el suelo gris, desgastado… Un poco como se siente ella. Está en un ocaso de algo que fue y ya no es. A mi todo eso me ayuda mucho a la hora de crear ese universo, ese pensamiento y esa manera de estar y de sentir este personaje. Como aparece en la foto de portada de la obra: rota, ajada, gris, descascarillada… A mí la escenografía me coloca mucho en su piel.

P: ¿Te preparaste de alguna forma especial a nivel psicológico o emocional para representar este personaje de mujer “rota”?
R: El texto ya está muy bien escrito, te lleva muy en volandas. Ha sido muy difícil para mi memorizarlo porque es un texto para ser leído y representa muy bien como van los pensamientos en una cabeza desquiciada. Que van, que vienen, repite frases 12 páginas después… Ese caos que le sucede a uno cuando piensa y dice «¿como he llegado aquí?». Por eso, a la hora de memorizarlo ya me colocaba bastante en ese desquicie que tiene esa mujer. También la dirección de Heidi ha sido muy exhaustiva. Tanto a la hora de dar color a toda esa verborrea que tiene esta mujer, que parece inagotable, como en sus movimientos. Ella no para nunca, no se sienta, está todo el rato que parece que la tocas y va a saltar al techo. A nivel físico y textual, todo eso ya te da un estado emocional.
P: Para mi, y creo que para la mayoría, cuando escuchan Anabel Alonso se les viene a la cabeza ese registro cómico, y aquí estás dando un giro de género total hacia el drama, ¿crees que ese ha sido tu mayor reto?
R: Yo creo que ya he ido desgranando unos cuantos: el de poner en pie este texto que no está escrito para las tablas; encarnar a una mujer que aparece en un texto sin ninguna acotación, ninguna pista del espacio en el que está, de cómo es ella o como actúa. Teóricamente ella está metida en la cama, pero no es el caso, yo no paro. A esta función le llamo un CrossFit actoral, por todo lo que hablo y la velocidad a la que lo hago, lo que me muevo y por todo el recorrido emocional que tiene. Para mi es un reto en todos esos aspectos. No me parece tan comprometido el que sea un drama o una comedia.
P: La obra original ya revela un trasfondo feminista en el que muchas mujer se pueden ver reflejadas hoy en día. ¿De qué manera se muestra en esta obra?
R: Aquí Simone de Beauvoir da voz a una mujer. En tanto en cuanto sea la mujer la que habla, ese toque feminista ya está ahí, porque está dando voz a una mujer que está sola, a la que nadie quiere escuchar y sin filtro va a decir todo lo que se le pasa por la cabeza. También, porque en este autoexilio, ella es una mujer que reivindica que quiere ser como es, esa individualidad, esa emancipación… Pero, por otro lado, que también lo plantea Simone en sus escritos, tiene esas contradicciones que tienen todas las mujeres.
Se reivindican, pero si no son lo que se espera de ellas, no se sienten bien. Si no desempeñan el papel de madre, esposa o hija como se espera, encuentran que no tienen su razón de ser. Y esto es lo que le pasa un poco a Murielle, se revela y quiere ser ella misma, pero a la vez quiere a su marido, a su hijo y su hogar como todo el mundo.
Eso es también lo que me interesa de la autora, que no plantea verdades absolutas, sino dudas y preguntas. En una mujer pueden existir también contradicciones y es algo que pasa también en el feminismo. Hay muchas mujeres machistas, pero las hay porque en primer lugar, existe una labor de cientos y cientos de años diciéndonos lo que debemos ser y hacer. Cuando hemos tenido cierta cuota de poder nos lo han quitado. Las mujeres que tenían cierto tipo de conocimientos en siglo XIV eran brujas… Al final todo eso en muchas de nosotras ha hecho mella. Simone también plantea como nosotras mismas a veces somos nuestras peores enemigas.
P: Publicaste en tus redes sociales y comentaste en una entrevista con María Guerra una frase de Simone de Beauvoir que habla sobre los derechos de las mujeres. ¿Tú como mujer que opinas al respecto?
R: Yo creo que tiene toda la razón y lo estamos viviendo ahora. En tiempos de crisis los primeros derechos que se tambalean son los nuestros. Lo podemos ver esta misma semana con el síndrome post aborto al que votaron que sí PP y Vox. Las mujeres siempre somos las primeras a las que se nos tambalea la silla. Nuestros derechos sobre nuestro propio cuerpo, en el trabajo cobramos menos por el mismo curro, el techo de cristal en el que los directivos siempre son mayoritariamente hombres y las mujeres, por más capacitadas que estén, no logran tener las mismas cuotas de poder. Yo creo que eso sigue ahí vigente y lo hará por mucho tiempo.
Por ejemplo en cuanto hay alguna crisis económica los tíos dicen “uy, es que nos quitan el trabajo”, pues no, es que estamos en nuestro derecho, lo que pasa que vosotros lleváis cientos de años sentados en la poltrona y creéis que es vuestra. Pero no, es de los dos.
P: ¿Hay algún rasgo de este personaje con el que tú te llegues a sentir identificada personalmente?
R: A mi me gusta de ella que no tiene filtro, que dice todo lo que se le pasa por la cabeza. Eso es maravilloso, lo que pasa es que está sola, con lo cual le falta un poquito de valentía a mi Murielle en ese sentido. Pero, me gusta lo que pone en su boca Simone de Beauvoir a la hora de enfrentarse a esa sociedad.
P: ¿Para ti la Muerielle perfecta sería una mujer que dice lo que piensa sin filtro pero frente a todos?
R: Exacto, como voy a hacer yo en el teatro.
P: El año pasado cumpliste 60 años, entiendo que es una nueva etapa para ti. Tras realizar esta obra, ¿qué tipo de género o de proyectos te llaman más la atención?
R: Pues no te sé decir, porque lo bueno que tiene este trabajo es que nunca dejas de aprender. Con la edad unos papeles desaparecen pero aparecen otros. Nunca he pensado nada ni he programado nada sobre mi carrera. En esta vida, por lo menos en mi caso, he elegido siempre sobre lo que me ofrecían. He sido bastante kamikaze, a pocas cosas he dicho que no. Esta es otra cuestión, porque a veces uno se auto censura y no se atreve a hacer las cosas pero yo sí, y si lo hago mal pues que le voy a hacer. Así que no, no he pensado exactamente en eso. Además, estoy a las puertas de estrenar, me queda todavía un año de gira, todavía tengo tiempo.
P: ¿Qué has descubierto de ti misma interpretando este papel?
R: Estoy muy empezando, porque lo bueno que tiene el teatro es que la función no se acaba en el estreno, sino que empieza otro trabajo. Es decir, cuando llegas al estreno, has ensayado pero siempre menos de lo que deberías, siempre piensas “ay, me faltaría una semana más”, como en los exámenes. En esto pasa lo mismo. Todavía estoy descubriendo a Murielle, pero me falta mucho. Si me haces la pregunta en tres meses la contestaré mejor. Nos estamos conociendo todavía.
P: ¿A qué tipo de público crees que va a llegar más esta obra?
R: Yo espero que a todo el mundo en general. En principio al que le guste el teatro, después igual hay gente que está interesada en la autora, interesada en mí o en las dos. Yo creo que como espectáculo teatral es muy atractivo. No es nada panfletario, este texto pasa más por el dolor, la pérdida, el abandono… que por su reivindicación femenina. Por eso yo creo que es un espectáculo atractivo para todo el público en general, sin distinción.
P: ¿Crees que puede llegar a llamar la atención de un público más joven?
R: A mí me gustaría que se acercaran a esta autora y al teatro. Sobre todo porque yo hago cine, hago tele, pero para mí el teatro en esta época de las pantallas me parece que cobra un valor añadido. Es un espectáculo compartido con gente que no conoces, vas a una sala, se pone a oscuras y va a pasar algo que sucederá en ese momento para ti. Que mañana haré una función más, pero será otra, con otro público, será la misma, pero no será igual. Me gustaría que calara hondo en las nuevas generaciones como pasa en los conciertos, es algo que está pasando aquí y ahora. Espero ver a gente joven disfrutando del directo.
P: ¿Qué prefieres el teatro o la gran pantalla?
R: A mí la verdad que me gusta hacer de todo porque me gusta mucho mi profesión, pero creo que el teatro es la madre del cordero. Es donde empecé, después llegaron los trabajos en televisión y a raíz de hay en el cine, pero yo en el teatro disfruto mucho. Por el modo de trabajar los personajes y porque tienes tiempo para ir descubriendo muchas cosas. En tele y en cine te vas a tu casa con la sensación de que siempre hay algo que se te queda en el tintero. Con el teatro tienes la oportunidad de ir descubriendo y que no se te quede nada dentro.
P: ¿Qué esperas que se lleve el público al salir de tu obra?
R: Lo primero espero que les guste y que descubran a una autora, también otro registro mío, pero sobre todo que se vayan con preguntas, no con respuestas. Un poquito de inquietud, que el espectador tenga de qué charlar y reflexione.
P: Para finalizar, ¿qué dirías tú que tiene esta obra que no tienen otras y qué hace que no podamos perdérnosla?
R: ¿A parte de estar yo? [risas]. Yo creo que es una buena oportunidad para conocer a esta autora, porque todo el mundo hemos oído hablar de ella pero pocos hemos leído algo suyo. Y sobre todo porque es conocida por ser la mujer de, algo que nos pasa mucho a las mujeres, en este caso de Sartre. Creo también que van a ver un espectáculo de calidad. Que el trabajo que han hecho Heidi Steinhardt, Mariano Marín, Alessio Meloni, Rodrigo Ortega… Es maravilloso, un espectáculo de gran calidad por todo en general.

