El judo nacional llega a los Juegos de París con varias opciones a la medalla en uno de sus mejores estados de forma
Con el inminente cierre del ranking olímpico en judo —el próximo 23 de junio— y con el fin de las competiciones que reparten más puntos, es necesario valorar las opciones del judo español de cara a estos Juegos Olímpicos de París. El ciclo olímpico, por lo pronto, destaca por la ilusión de mezclar veteranía con juventud.
Son nueve los judocas que representarán a España en París este verano, superando los siete de Tokio o los cinco de Río de Janeiro. Esto evidencia un crecimiento en el nivel competitivo del judo nacional, acompañado de importantes resultados a nivel internacional en Grand Slams —los torneos más importantes durante el circuito regular— o Grand Prix.

La explicación al aumento de la delegación española en la cita olímpica se encuentra en la combinación del talento de judocas jóvenes como Ariane Toro con la veteranía de exponentes como Fran Garrigós o Niko Shera, con amplia experiencia —y medallas— en campeonatos de Europa y del mundo.
¿Cuántas opciones a medalla tiene el judo español?
Este arte marcial destaca por su carácter imprevisible, pues las competiciones se disputan por pesos y todo se decide en la misma jornada, por lo que los grandes favoritos pueden irse en una segunda ronda o campeonar en cuestión de horas.
Aclarado esto, el español mejor posicionado en las clasificaciones mundiales es el propio Francisco Garrigós en los -60 kilos, donde ocupa la 5ª posición tras caer, de forma sorprendente, en su primer combate en el reciente mundial absoluto. Aun así, tres semanas antes el mostoleño se alzaba con el oro en el Europeo de Zagreb.

Luego estaría el hispano georgiano Nikoloz Sherazadishvili, octavo en la clasificación mundial de los -100 kilos. El caso de Niko es paradigmático, pues en los Juegos de Tokio llegaba como gran favorito de los 90 kilos, como número uno mundial, y no pudo superar la cuarta posición, tras aquello, cambió de categoría para el siguiente ciclo olímpico.
A pesar de ser un deporte muy practicado en los colegios españoles, el judo no otorga a la delegación nacional una medalla desde Sídney 2000 con el oro de Isabel Fernández, siendo la cuarta cita consecutiva donde España se iba con metales en esta disciplina. Ahora, confía el equipo técnico, se puede revertir esa situación en la cita parisina.
El judo desde la cuna, clave
Si hay una protagonista en el judo nacional durante los últimos meses es, sin duda, Ariane Toro. Nacida en Bilbao, criada en Pamplona e hija de dos judocas olímpicos: Yolanda Soler, medalla de bronce en Atlanta’96 y José Toro, también olímpico en la cita norteamericana.
A pesar de no tener la presencia mediática de otras estrellas jóvenes deportivas, como Iga Swiatek u Osmar Olvera, Ari está firmando una temporada de ensueño con apenas 20 años: ha participado en cinco campeonatos internacionales, consiguiendo medalla en cuatro de años y con el único traspiés del ya mencionado mundial.

La principal clave de la joven promesa es su profesionalidad y rutina de trabajo, sin dejarse llevar por las emociones y por aquellos que tratan de que siga los exitosos pasos de su madre. Ella, a su vez, ha manifestado el deseo no solo de igualar a sus progenitores, sino de superarles.
Un equipo completo
Una de las consecuencias de tener a nueve judocas en los Juegos Olímpicos es que España disputará la modalidad mixta —que debutó en Tokio 2020— y donde se medirán las fuerzas con el resto de potencias internacionales, como Georgia o Francia entre otras.
Esto fue posible con las clasificaciones de, además de los ya mencionados, Laura Martínez (-48 kilos), Cristina Cabaña (-63 kilos ), García Torné (-66 kilos), Ai Tsunoda (-70 kilos), Salvador Cases (-73kilos) y Tato Mosakhlishvili (-90 kilos).

Los técnicos de la selección coinciden en dos sentimientos: optimismo e ilusión. Lo primero, resultado de las competiciones internacionales donde los judocas españoles han sido competitivos frente a los dominadores de sus pesos. Mientras que la ilusión se debe a que el judo español está configurado como un proyecto a medio plazo, destacando algunas jóvenes promesas desde la etapa júnior.
Desde luego, las opciones del judo español en los Juegos Olímpicos de París pasan por reeditar actuaciones como las del último Europeo, en Zagreb, así como el Grand Slam —precisamente— de París, donde los españoles consiguieron cinco metales a principios de febrero.

