La palista vasca, Maialen Chourraut, acabó duodécima en la final de K1 y rompe con su racha personal de medallas tras 12 años
La cuarta no pudo ser posible. Tras tres olimpiadas consecutivas subiéndose al podio olímpico, con el bronce en Londres 2012, el querido oro en Rio 2016, y con la plata para completar la colección en Tokyo 2020, Maialen Chourraut no logró colgarse una nueva medalla en el Estadio Náutico de Vaires del Sur.
La piragüista Maialen Chourraut afrontaba sus quintos y posiblemente sus últimos Juegos Olímpicos a sus 41 años de edad como un desafío que ella misma sabía que iba a ser difícil, pero con optimismo de conseguir una plaza en la final de K1, su especialidad. “Después de una carrera tan larga, volver a París, a unos Juegos que están cerca de casa, y poder estar ahí pelando junto a las mejores del mundo era algo que me apetecía”, comentaba la lasarteoriatarra al ser preguntada por los medios de comunicación.
La maldita puerta 2
En la semifinal, Maialen, remando contra viento y marea, dio lo mejor de sí y consiguió, in-extremis, esa ansiada plaza entre las doce finalistas, entre las que estaban la actual campeona olímpica, Ricarda Funk, la número 1 del ránking, Jessica Fox, además de Klaudia Zwolinska y Kimberley Woods entre otras. De las doce plazas que tenían pase a la final, la piragüista española se colocó en la undécima plaza, por lo que en la gran final saldría en segunda posición, al participar en el orden inverso.
Si al clasificarse a la final las opciones de medalla eran pocas, se acabaron por completo bien rápido. Maialen encaró el Río Tobogán con todas sus fuerzas en busca de lograr el mejor tiempo posible, pero al llegar a la puerta 2, puerta que se le atravesó en todas las series anteriores, llegó la tragedia. Chourraut no atravesó la puerta entre los dos palos por lo que fue penalizada con una sanción de 50 segundos en su cronómetro personal dando por finalizadas sus opciones de despedirse de la disciplina K1 con una medalla.
De despedida nada
Aún habiendo acabado su categoría favorita, Maialen Chourraut no se despide ni de París ni de las opciones de medalla. La piragüista tiene el viernes la competición de Cross, que son carreras eliminatorias de cuatro palistas que bajan juntas por el canal en las que hay bastantes golpes y vuelcos por lo que puede pasar de todo.
«No lo he vivido como mi retirada. Seguramente no podré volver a unos Juegos, pero el viernes tengo la prueba de cross y después ya veré qué hacer», aseguraba Chourraut al acabar la gran final del pasado domingo. Su máxima motivación para seguir es la posibilidad de compartir los siguientes Juegos Olímpicos con su hijastro Pau, por lo que, como ella dice, irá viendo como evoluciona “día a día”.


