La Fórmula 1 hace un stand by en Europa para disputar esta décima cita de la temporada en Montreal
Con toda la polémica que se está creando en el mundo de la Fórmula 1 a raíz del anuncio del Gran Premio de Madrid en 2026 y la eliminación del calendario de un circuito tan mítico como Imola, sería muy fácil posicionarse del lado clasista y abogar por la eliminación de todos los circuitos urbanos. El problema viene cuando en el calendario hay un circuito urbano que da espectáculo cada año gracias a sus chicanes y a la complejidad técnica en todo su trazado. Es entonces cuando uno se da cuenta de que circuitos urbanos como el de Gilles Villeneuve deben ser eternos.
Ídolos y leyendas
Canadá ha sido la cuna de algunos de los pilotos más emblemáticos de la historia de la Fórmula 1. En primer lugar, el piloto al que le debe el circuito su nombre: Gilles Villeneuve. Subcampeón del mundo en 1979 con la Scuderia Ferrari, fue quien empezó a levantar pasiones en un país que nunca había estado muy ligado a la categoría reina. Tras su fallecimiento en 1982 durante la clasificación del Gran Premio de Bélgica, el circuito de Montreal fue rebautizado con su nombre en su honor.
Sin embargo, el legado de la familia Villeneuve no terminaría en 1982, ya que Jacques, hijo de Gilles, consiguió en 1997 lo que su padre no pudo: ganar un campeonato de Fórmula 1. Lo hizo con el equipo Williams en su segundo año en la categoría, siendo hasta la fecha el primer y único canadiense en lograr un campeonato del mundo.

En la actualidad, el canadiense Lance Stroll es quien busca mantener la llama que en su día Gilles Villeneuve encendió en todo el país. No obstante, las circunstancias no son las mismas. A pesar de que prometía ser un piloto a tener en cuenta durante su etapa como rookie, lo cierto es que con el paso del tiempo parece haber perdido el hambre por correr. Sus pobres resultados, sumado a su forma de llegar a la categoría reina a través de su padre Lawrence Stroll, lo convierten en un piloto bastante criticado.
El Muro de los Campeones
A veces incluso los mejores fallan, pero este circuito tiene la característica de contar con una curva en la que los mejores pilotos de Fórmula 1 han perdido el control de su coche para chocarse con el famoso Muro de los Campeones. Este famoso muro, localizado a la salida de la chicane de las curvas 13 y 14, comenzó a llamarse así tras el Gran Premio de 1999, donde tres campeones del mundo (Damon Hill, Michael Schumacher y Jacques Villeneuve) se estrellaron esa misma carrera contra el muro.

Desde entonces, otros campeones del mundo como Sebastian Vettel o Jenson Button han hecho honor al nombre de este muro. Al final cuando arriesgas en este tipo de circuitos te puede hacer ganar las décimas necesarias o que te vayas contra el muro. No obstante, con la introducción de las nuevas medidas de seguridad el muro ha perdido parte de su esencia, ya que en vez de muro de hormigón se ha instalado una barrera de seguridad TecPro, minimizando los daños que se puedan causar. Aún así la chicane sigue siendo igual de difícil y engañosa para los pilotos.
De la tragedia a la gloria
A pesar de la dificultad del Muro de los Campeones, no llega a ser una curva muy peligrosa debido a la baja velocidad con la que pasan los pilotos en comparación con otras. Sin embargo, en el año 2007 se presenció en este circuito uno de los peores accidentes de la historia de la Fórmula 1. Estuvo protagonizado por Robert Kubica quien, en un intento por adelantar a Jarno Trulli, tocó ligeramente el coche del italiano y perdió el control, volando por los aires y chocando contra el muro a más de 270 km/h.

Aunque parezca increíble, el piloto polaco solo sufrió un esguince de tobillo. Además, este accidente propició el debut de un joven Sebastian Vettel para reemplazarlo el próximo gran premio. Su buena actuación hizo que Red Bull apostase por él al año siguiente, por lo que de cierto modo este accidente creó a un tetracampeón del mundo. Al año siguiente, en el Gran Premio de Canadá de 2008, Kubica consiguió llevarse la victoria en el mismo circuito donde pudo haber perdido la vida, siendo un ejemplo de superación para todos.


