La familia Buss cierra una era histórica con 11 anillos a sus espaldas
En un momento para nada esperado, la familia Buss ha vendido su participación mayoritaria de Los Angeles Lakers por alrededor de 10.000 millones de dólares, siendo esta la transacción deportiva más cara hasta la fecha. Esta venta no es solo un cambio de propietario si no también un punto y final al legado de los Buss que comenzó en 1979 cuando Jerry Buss compró el equipo de los Lakers, conjunto al Forum y el equipo de los Kings de la NHL por 67,5 millones de dólares y transformó al equipo de baloncesto en una superpotencia deportiva, cultural y mediática a nivel mundial.
La revolución del ‘Showtime’
Con la compra del equipo por parte de Buss en 1979 se iniciaría dicha revolución, una revolución en la que cogería una gran importancia el espectáculo, el entretenimiento y las ganancias. Jerry Buss conseguiría llevar a cabo esto gracias a su visión de emprendedor de explotar al máximo el espectáculo durante los partidos de baloncesto, con la introducción de las animadoras en los tiempos muertos y descansos, conocidas como las famosas Lakers Girls, pero no se quedaría ahí también incluiría a estrellas en primeras filas para ver los partidos y construiría un relato con el Forum, antiguo pabellón de los Lakers, un relato de ser algo más que un pabellón de baloncesto, de ser un sitio al que ir a disfrutar, de fiestas, entretenimiento, etc.

Aún así, no por ello Buss dejaría olvidado el apartado del baloncesto, Buss siempre fue un competidor nato quería ser el mejor en todo, no solo quería ganarse a las personas a base de entretenimiento, también quería ganar campeonatos, anillos de la NBA, respeto.
Once anillos y el fin de la era Buss
Buss no dejó olvidado el apartado baloncestístico y con el inicio de la revolución del Showtime también comenzaba la era de Magic Johnson, Kareem Abdul-Jabbar, James Worthy, Byron Scott, Michael Cooper el equipo también conocido como el equipo del Showtime fue uno de los mejores equipos de la historia de la liga, liderados por Pat Riley como entrenador consiguieron un total de cinco campeonatos.

Pero el Show nunca se detiene, es por ello que después llegaría la época de la ‘Mamba’. La época del que es para muchos el mejor jugador de la historia de la franquicia, Kobe Bryant. Primero con la dupla de Shaq con la que se hizo con tres campeonatos más y de la mano del gran Phil Jackson. Sin embargo, lo bueno no dura para siempre y Shaq se fue sumiendo a los Lakers en una depresión a nivel competitivo hasta la llegada del español, Pau Gasol, con quien empezaría la segunda etapa de Kobe y con quien la franquicia Los Ángeles se haría con otros dos anillos.

Por último, queda el último y único anillo que se ha ganado durante el tiempo que Jeanie Buss, hija de Jerry, ha estado en el mandato de esta histórica franquicia. El anillo de la época de LeBron acompañado por Anthony Davis en 2020. Haciendo algo más que una hito económico con la venta de los Lakers por 10.000 millones los Buss ponían así el broche final a esta etapa donde los Lakers se han coronado como la franquicia más ganadora de los últimos años ganado un total de once anillos en tan solo 46 años.
La venta más cara de la historia del deporte
La venta de los Lakers por 10.000 millones que pagará Mark Walter, dueño de los Dodgers y parte del Chelsea FC, suponen una cifra histórica y con ello la transacción más alta jamás registrada por una franquicia deportiva. Superando la, también, reciente venta de sus máximos rivales los Boston Celtics por 6.100 millones.

Walter no es nuevo en la ecuación. Ya poseía el 27 % del equipo. Pero ahora toma el control mayoritario. Jeanie Buss conservará un 15 % y, en principio, seguirá como presidenta.
No es una venta improvisada. Es un cierre de ciclo que supondrá el fin de una familia que durante 46 años sostuvo una dinastía sin que el apellido cambiara.
Lo que se va no es solo un apellido
La marcha de los Buss no es una anécdota empresarial. Es la desaparición del último vestigio de gestión familiar en una liga que, cada vez más, se parece a una multinacional con balón. Y eso, para bien o para mal, cambia las cosas.
El deporte moderno tiene memoria corta, pero los Lakers han sido, durante casi cinco décadas, la prueba de que se podía construir algo con identidad y que eso podía no solo competir sino también ganar al lado del dinero.
Tras la venta histórica de los Lakers, puede que el logo siga ahí. Que el púrpura y oro no cambie. Pero cuando suene el himno antes del próximo partido, cuando las luces se apaguen y empiecen a presentar al quinteto inicial, ya no será del todo lo mismo.

