Stéphanie Frappart arbitró ayer al Real Madrid en su cierre de fase de grupos contra el Celtic. Se convierte así en la primera mujer en cubrir un encuentro del Real Madrid en la Champions. La colegiada mantuvo una actitud rigurosa, acertada y deliberante alzándose como ‘la rompe-récords’ del arbitraje femenino.
Una árbitra para la historia
No le tembló el pulso para señalar tres penaltis en el Santiago Bernabéu. En el 4′, pitó una mano dentro del área verdiblanca; en el 18′, señaló de nuevo otra mano que esta vez fue revisada a instancias del VAR; y en el 34′, una zancadilla de Ferland Mendy sobre Abada en el área blanca fue castigada con pena máxima a favor del Celtic.
Debutó en 2011 y en 2014 se convirtió en la primera mujer en arbitrar la Ligue 2 francesa. Tan solo un lustro después, se estrenaría en la máxima categoría nacional, la Ligue 1, dirigiendo un encuentro entre el Amiens y el Estrasburgo. También compaginó su exitoso letargo con la cobertura de partidos femeninos internacionales de la FIFA. Estuvo presente en los mundiales de 2015 y 2019, donde en este último llegó a pitar la final. En diciembre de 2020, Stéphanie Frappart se convirtió en la primera mujer en arbitrar un partido de Champions League. Un año antes, ya se había consagrado como la primera y única mujer designada para pitar la Supercopa de la UEFA.
Toda esta meritocracia ensalza su gran labor deportiva y social en el mundo del fútbol. La nacida en Valle del Oise está creciendo como árbitra y sigue batiendo récords que hasta ahora parecían una utopía. La IFFHS la reconoció como mejor colegiada del mundo en los años 2019 y 2020. La francesa es un hito infravalorado del fútbol, luchando contra axiomas deportivos y sociales que fueron inapelables.
Es, también, una de las seis féminas designadas para silbar en la Copa Mundial de Fútbol de Qatar 2022. Este noviembre da inicio a la cita mundialista y Stéphanie estará entre el staff arbitral femenino junto a Salima Mukansanga, Yoshimi Yamashita, Neuza Back, Karen Díaz y Kathryn Nesbitt. Las tres primeras están designadas como colegiadas principales mientras que las restantes serán asistentes.


