Sus significativas palabras se escucharon anoche en el programa nocturno, espacio estrella del prime time de Telecinco
Los estudios de Fuencarral recibían a la protagonista de la semana: «La Reina de los Realities», Sofía Suescun Galdeano.
Se presentó al espectador vestida de un absoluto negro, cual víctima de duelo. Sofía Suescun empezó con su versión de los hechos ocurridos en su casa la mañana del 4 de agosto en Madrid. Vivienda que compartía hasta ese momento con la otra protagonista de la narrativa, su madre, Maite Galdeano.
Estremeció cuando aseguraba a los presentadores del programa, Beatriz Archidona y Santi Acosta, que «solo quería ser libre». Además de destacar que se había visto abocada a dar explicaciones de algo que nunca quiso contar en televisión. Lo hizo por fidelidad a la gente que la ha apoyado siempre durante su carrera mediática y en los distintos concursos de la pequeña pantalla donde participó. Seis en total.
La ganadora moral de SV All Stars recordó la situación acontecida en estas últimas semanas. Y ese día, Sofía en ¡De Viernes! contó que resultó para ella el peor día de su vida y su existencia. Existencia que asegura, le arruinó su progenitora, con comportamientos atribuibles a una relación tóxica y agotadora. Una relación maternofilial repleta de hechos nada pacíficos, amorosos, ni sanos.

Trágica noche de martes y 13 (de agosto)
La noche del martes 13 de agosto, Maite se presentó tras siete horas de viaje en casa de Sofía desde su piso ubicado en playas murcianas después de haber sido engañada y expulsada de la casa familiar. Pocas horas antes, su hija fue la que se marchó de casa. Maite aseveró que «fue sin dormir y enloqueció» al ver a Sofía y estaba dispuesta a asaltar la propiedad, en la que se encuentra también empadronada, con el objetivo de verla por la fuerza. Sofía cuenta en la entrevista que se vio obligada a llamar a la policía tras invadir los límites de su hogar. Se presentaron los agentes de la autoridad cuando la protagonista se encontraba encerrada en su habitación con los perros de la familia. Estaba en estado de shock y pánico por la situación.
Tras haberse pellizcado para tomar conciencia de los momentos tan terroríficos que estaba viviendo, salió a hablar con los agentes. Se encontró a su madre y esta le gritaba mientras su pareja trataba de explicar la situación a los agentes. Finalmente, se le recomendó adoptar medidas legales contra la mujer que le dio la vida.
Estas medidas responden a una orden de protección y de alejamiento que le impiden a la navarra acercarse a su hija. Este asunto se encuentra pendiente de juicio para los próximos días, en el que se espera resolver los distintos pleitos legales que afectan a estos tres miembros del clan Suescun-Galdeano.
La curación
A pesar de toda esta historia, la protagonista clama que «su mamá» o «enemiga», según apostilló durante la entrevista, necesita la ayuda de profesionales. Ella misma está en este proceso para curar sus heridas. Según Sofía, para que la terapia sea efectiva Galdeano debería reconocer sus malos actos del pasado y presente más reciente, así como su estado de salud mental. Además, para hacer las paces con su hija también debería dar una disculpa a su yerno, Kiko Jiménez, y a su otro hijo, Christian Suescun. Es el único en contacto con las dos mujeres.
Entre ataques y hechizo
Por su parte, Maite continua pidiendo regresar a su casa y tener junto a ella a su hija. Mientras ataca duramente a quien considera «un ser» en sus stories de Instagram con un vídeo que recoge unas antiguas declaraciones de Sofía, en los que esta dijo que Kiko era un hombre celoso durante su relación con Gloria Camila (hija de Rocío Jurado). Por su parte, Kiko decidió no acudir a Fiesta, programa en el que actualmente colabora, por un ataque de ansiedad tras la entrevista de Sofía en ¡De Viernes!.
En las últimas horas, Maite hizo público un nuevo vídeo con el que parece querer hechizar a su todavía yerno mediante vinagre y posterior congelación. Sea como fuere, espero que no haya más victimas en esta historia, ya lo dijo Sofía en ¡De Viernes!.
Sin más, se despide la que escribe.


