El arma que mayor daño causa es la obliteración de sus derechos
Este pasado 19 de enero, autoridades gazatíes han situado en 25.105 el número de muertos por los ataques de Israel desde el estallido del conflicto el 7 de octubre. Según estas cifras, cinco de cada 10 fallecidos son menores de edad, tres de cada 10 son mujeres y dos de cada 10 son hombres con 18 años o más. Ante estos espeluznantes hallazgos, pongamos nuestra mirada sobre la situación de las supervivientes, las madres, las hijas… ¿qué supone ser mujer en esta guerra?
¿Dar a luz, o dar a violencia?
A la violencia de las armas y a los gritos bélicos se suman gran número de inimaginables preocupaciones para las mujeres en la Franja, donde UNICEF afirma que nace un bebé cada 10 minutos aproximadamente. Con los hospitales colapsados, la próxima generación palestina sale al mundo en la calle, sus madres pariendo en un contexto inseguro y peligroso. Los recién nacidos son víctimas desde su primer respiro, privados de profesionales, agua limpia, medicación y comida.
Pobreza menstrual
No es solo la cuestión del embarazo que se ha manifestado como componente de la inseguridad para esta mitad de la población. La pobreza menstrual también ha llegado a límites que ponen en riesgo a las mujeres y niñas por falta de acceso a los productos necesarios. Así es como la dignidad pasa de ser su derecho vital a un sueño lejano de días pasados. «Están tan desesperadas que están cortando pequeños trozos de las tiendas de campaña en las que se refugian del frío y la lluvia para utilizarlos como sustitutos de los productos de higiene menstrual, con el riesgo de infectarse» denuncia la ONG Alianza por la Solidaridad-ActionAid.
Crisis nunca vista de los derechos humanos
No hay privacidad, jabón… y según los datos de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), el ciudadano promedio sólo tiene acceso a una media de 1,5 a 2 litros de agua al día. Esto está claramente por debajo de los 3 litros necesarios para la supervivencia básica, y muy lejos de los 15 litros mínimos requeridos por persona al día para cubrir todas las necesidades relacionadas con el agua y el saneamiento.
Sin embargo, en este contexto, la súplica que se repite es la de seguridad. El sufrimiento mental ya no es soportable, con consecuencias a corto y largo plazo, reflejadas en las imágenes que cada día recibimos; pero más bien, en las estadísticas ya mencionadas. No son números, son vidas, y es la realidad que ahora se vive en Oriente Medio.
¿Cómo puedo ayudar?
Las imágenes que suscitan estas palabras son símiles al hades; pero la cruda realidad supera el horror del mito. Son imágenes de una guerra inhumana, o más bien un genocidio, que cada mañana despierta a la población civil de la Franja.
A pesar de las complicaciones que se interponen entre la ciudadanía y la capacidad de ayudar, perviven y persisten los principios de libertad y democracia, que mueven a un sector de la población a querer ayudar. Esto sin duda ofrece a todos una llama de esperanza.
El primer paso desde nuestra posición es la toma de conciencia. No tornar la cabeza o cerrar los ojos. Nuestra voz no puede ser silenciada si juntas la alzamos. Y debe ser alzada mientras persistan empresas e instituciones que mantienen sus lazos con grupos sionistas, mientras no se tome una firme posición en contra de enfrentamiento y se exija un alto al fuego desde las posiciones de poder.
Por otro lado, ofrecemos a continuación un listado de organizaciones (verificadas por CharityWatch) cuya ayuda está siendo fundamental en Palestina, y a quienes podemos realizar donaciones. Toda aportación es de ayuda.


