El viernes santo es el primer día, oficialmente, sin Dios terrenal en el catolicismo. No obstante, en esta religión no solo se reza al todopoderoso. Existen una lista casi interminable de Santos Patronos a los que acudir en temas, profesiones o localidades puntuales.
Sin pretender caer en la herejía, a todos estos «diosecillos» se les atribuyen milagros o concesiones especiales de asuntos diversos. Pero, ¿Cómo de diversos puede el campo de actuación de los Patronos? Pues bien, si alguna vez el café ha sido milagroso o la televisión ha parecido la panacea después de un día agotador hay un santo patrón canonizado por el Vaticano que está haciendo bien su trabajo.
Santos tecnológicos
En los últimos siglos los avances tecnológicos han ido a la orden del día. Las nuevas santificaciones no han ido tan rápido y eso ha hecho que las reinterpretaciones de la Iglesia creen unos patronazgos bien curiosos.
Las Telecomunicaciones mueven el mundo actual. Bueno, a lo mejor en el año cero también tuvieron algo que ver. San Gabriel, el encargado de hacerle a la Virgen la anunciación de que portaba al hijo de Dios es, desde 1951 el Santo Patrón de las telecomunicaciones y los trabajadores en telecomunicación. Para San Gabriel el cable era algo muy moderno pero eso de aparecerse y hacer un anuncio, lo mismo suena bíblico que se acerca a la sobremesa del domingo cuando las cremas o los bombones cortan la experiencia de una película.
España fue la cuna de nada más y nada menos que el Santo Patrón de Internet: San Isidoro de Sevilla. Fue Obispo de Sevilla en el siglo VII y uno de los primeros compiladores medievales. Escribió diccionarios, textos teológicos, tratados de astronomía e historia… Aunque ostenta este título por su enciclopedia «Etimologías» en la que recoge absolutamente todos los campos del saber de la época, un proto-internet copiado a mano. Por eso en el año 2001 el Papa Juan Pablo II le concedió este honor al sevillano. Que, además tiene una oración especial para navegar por internet (cualquier protección es buena contra un troyano).
Dios Todopoderoso y eterno,
tú que nos has creado a imagen y semejanza tuya,
y nos has mandado a buscar todo lo que es verdadero, bueno y bello,
te rogamos, que por intercesión de San Isidoro de Sevilla, Obispo y Doctor de la Iglesia,
hagas que durante nuestra navegación en Internet
nos dirijamos a lo que te es grato
y tratemos con caridad y paciencia a todos los que encontremos conectados.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Amén
Siguiendo con el tema de las telecomunicaciones la Edad Media fue, lógicamente, una época muy prolífica para la televisión. O por lo menos para su patronazgo. Santa Clara de Asís fundó, en el siglo XIII la orden de las Clarisas junto con San Francisco de Asís. Es patrona de la televisión y las telecomunicaciones porque en su lecho de muerte afirmó ver a los pastores yendo a adorar al niño Jesús. Las fiebres altas y la inminente muerte supusieron que en 1958 el Papa Pío XII lo viera como una premonición, como la primera retransmisión televisiva aunque de nuevo, la intercesión divina evita el cable. Para qué cobre teniendo un poco de dones celestiales.

El último Santo Tecnológico no es otros que San José de Cupertino «el santo volador». Vivió en el siglo XVII y se le atribuye el magnífico don de la levitación. Se cuenta que cuando entraba en éxtasis era capaz de elevarse por encima de las cabezas de los fieles a los que estaba predicando. Por esta habilidad es considerado el Santo Patrón de los astronautas, los aviadores y los aviones. Desde luego podría decirse que San José de Cupertino si que alcanzó «el cielo». Además, aunque no esté nada relacionado con la comunicación también es considerado el Patrono de los malos estudiantes.

Santos vergonzosos
Cuando una persona es guapa y está sana no tiene por qué necesitar encomendarse al la divina providencia. En caso contrario estos son algunos ejemplos para que una vida miserable esté acompañada de un algún patrono amable con las desgracias ajenas.
San Drogón ya empieza teniendo un nombre curioso y tan feo, como según se dice, fue él en vida. Nació en Flandes en el Siglo XII y vivió hasta más de los ochenta años, toda una proeza. A sus cincuenta años de edad, aproximadamente, sufrió una hernia facial lo que le dejó totalmente desfigurado y se encerró en una celda durante casi treinta años evitando el contacto humano. Por esta deformación es considerado Santo Patrón de los feos.
Sin embargo, no todo iba a ser malo para San Drogón. De él se dice que tenía el don de la bilocalización, es decir, que podía estar en dos sitios a la vez. Antes de encerrarse fue un hombre entregado a su comunidad: iba a misa, araba el campo, predicaba y hacía un sinfín de cosas que, se supone, denotaba una energía casi sobrenatural. Aunque el café no llegaría a Europa hasta cuatrocientos años más tarde, una vez más la Iglesia hace gala de un tremendo anacronismo, y San Drogón jamás lo probó, esta energía y ese don de la bilocalización le han valido ser el patrono del café y los cafeteros. Al final era un santo, quizá se encomendó a San Gabriel para que le anunciase el café.
San Fiacro es el Santo Patrón de muchas cosas: jardineros, taxistas… Pero lo que aquí interesa es su patronazgo contra las hemorroides. Las cuales fueron llamadas en gran parte de la Edad Media «Los higos de San Fiacro». Se dice que en espera del Juicio de Dios, el santo se sentó sobre una piedra que acabó siendo blanda y mullida. Por lo que si alguien se sentaba en esa piedra sus «higos» se verían milagrosamente curados.
Además, San Fiacro, también ostenta el título de ser el Patrono contra la sífilis y otras ETS. Resulta que este irlandés del siglo VII sentía un profundo rechazo por el género femenino. Tanto que los fieles se encomendaban a él para curar enfermedades venéreas que las mujeres podían haber contagiado a los hombres piadosos de Dios. El rechazo por lo carnal, junto con su conocimiento de las plantas curativas han hecho de este devoto irlandés el protector de los resultados de «el pecado de la carne».
Santos de espectáculo
En una fiesta que se precie debe haber un buen número. Y cada número tiene su patrón, aquí traemos un par que no dejarán indiferente al lector.
Santa Bárbara es conocida por ser la patrona y protectora de las tormentas, los mineros… en general las cosas que explotan. Y por eso también es la patrona de los fuegos artificiales. Resulta que esta mujer del siglo III tenía prohibido ser católica y para ello se la encerró en una torre. Ya se sabe que lo prohibido tiene más atractivo así que Santa Bárbara acabó convirtiéndose al catolicismo. Su padre al enterarse la entregó a la justicia y la hizo pasar por innumerables torturas hasta que se la condenó a morir decapitada. Fue su propio padre quien llevó a cabo la ejecución y una vez acabó un rayó le cayó encima acabando con su vida y haciendo que Santa Bárbara fuese la patrona de las explosiones y los rayos divinos. Y por ende, también de las mascletás.

Finalmente cabe destacar a un farandulero, San Simeón el loco, Santo Patrón de los locos y también de los titiriteros. Fue un eremita del siglo VI que tenía un comportamiento peculiar y podría decirse que poco católico, pero con ese comportamiento explicaba el arte del arrepentimiento. Sus «bufonadas» constantes, actuar de maneras exageradas para mostrar una moraleja, como tirar nueces a las mujeres o untar mostaza en los ojos de un ciego, hicieron de San Simeón el patrón de los titiriteros. También se dice de él que tuvo un gran amor, otro monje con el que vivió más de treinta años como ermitaño hasta que abandonó la cordura. Sin embargo él no ostenta el patronazgo de la homosexualidad.
En definitiva, la canonización y las hagiografías en ocasiones dan lugar a historias extrañas dignas de recordar. El catolicismo intenta modernizarse y sus patronos y patronas, por muy antiguos que sean, traen la religión al siglo XXI

