El partido de Keir Starmer se ha impuesto en las urnas a los conservadores 14 años después
El Partido Laborista regresa al poder en el Reino Unido. Los pronósticos se han cumplido tras la jornada electoral del 4 de julio, que marca el fin de una era conservadora que se ha prolongado desde 2010. El partido de Keir Starmer se ha hecho con la mayoría absoluta de los escaños de la Cámara de los Comunes: 410 parlamentarios, más del doble de su anterior representación.
Starmer, por tanto, se convertirá en el próximo inquilino del número 10 de Downing Street. El líder laborista ha basado su discurso en el retorno de la estabilidad y el fin del caos que se ha perpetuado durante la administración tory, en especial en la última legislatura. El resultado electoral deja atrás 14 años de gobierno conservador en el Reino Unido, que ha tenido que afrontar el Brexit, la pandemia y la crisis del sistema sanitario, entre otros asuntos.
¿Qué propone el Partido Laborista?
La victoria de Starmer ha venido impulsada por la grave situación económica de los británicos. De hecho, la cifra de niños que viven en una pobreza relativa asciende hasta los 4,3 millones. Starmer ha prometido relanzar el crecimiento económico del Reino Unido, tratando de minimizar el impacto sobre el ciudadano medio británico.
Es por ello que el secretario general laborista asegura que mantendrá «los impuestos, la inflación y las hipotecas lo más bajos posible«. Starmer, además, promete que todos los proyectos financiados por el Estado estarán sujetos a un «estricto control del gasto«, pero sin dar pie al regreso de las políticas austeras.
El refuerzo de los servicios públicos contará con la sanidad como punto central. El Sistema Nacional de Salud (NHS) ha alcanzado recientemente la cifra récord de 7,6 millones de pacientes en lista de espera. La sanidad reviste el segundo principal asunto de preocupación para los británicos (50 %), solo precedido por la economía, de acuerdo con una encuesta de YouGov para Al Jazeera de finales de junio.

Starmer ha prometido 40.000 nuevas citas semanales, a fin de disminuir las listas de espera y reforzar el sistema público ante la boyante sanidad privada. Los laboristas tienen planes similares para la educación: una oferta pública de empleo de 6.500 docentes.
De la Unión Europea a Gaza
La política exterior puede dar un giro a cuenta de las relaciones con la Unión Europea. Starmer asume el Brexit como superado, pero propone la revisión de las relaciones comerciales con Bruselas, con la posibilidad de firmar un nuevo acuerdo de seguridad. El pasado mes de noviembre, la UE ya aprobó el regreso del Reino Unido a los programas comunitarios científicos Horizonte y Copernicus.
En cuanto a la guerra en Gaza, Starmer ha concentrado numerosas críticas por su apoyo a Israel. El líder laborista llegó a la secretaría general bajo la promesa de erradicar el antisemitismo en su formación, poniendo distancia con su predecesor, Jeremy Corbyn. Desde los atentados de 7 de octubre, Starmer, al igual que el gobierno, ha tratado de mantener una posición equidistante entre los bandos israelí y palestino.
Punto y final para los tories
El Partido Conservador abandona Downing Street después de 14 años y cinco premiers. David Cameron llegó al poder en 2010, y consiguió la reelección cinco años después bajo la promesa de un referéndum sobre la continuidad del Reino Unido en la Unión Europea. Sin embargo, los británicos esta vez dieron la espalda a Cameron, apoyando el Brexit con un 52 % de los votos.
El revés en las urnas forzó la dimisión de Cameron en julio de 2016. Theresa May tomó su lugar, con el cometido de llevar a cabo el Brexit, pero la falta de acuerdo en el parlamento la condujo a presentar su renuncia tres años después. Llegó el turno de Boris Johnson, un euroescéptico convencido y uno de los defensores del Brexit durante la campaña del referéndum en 2016.

Johnson se afirmó como premier tras una clara victoria (43,6 %) en las elecciones de 2019. El exalcalde de Londres logró materializar el Brexit, lo que hizo repuntar su popularidad. Sin embargo, su figura quedó tocada en 2022, cuando salieron a la luz sus fiestas clandestinas durante el confinamiento por la pandemia. De este modo, Johnson presentó su dimisión en julio del mismo año.
El adiós de Johnson dio la alternativa a Liz Truss, protagonista del mandato más corto (44 días) de la historia del país. Su plan fiscal condujo a una devaluación récord de la libra, lo que la impulsó a dimitir en octubre de 2022. Si bien la llegada al poder de Rishi Sunak pausó la tendencia a la baja de los tories en las encuestas, sus posibilidades de revalidar el poder se antojaban remotas desde aquel año.


