Liz Truss ha pasado de ser una de las mejores candidatas a liderar el Partido Conservador y Reino Unido a convertirse en la primera ministra que menos tiempo a durado en el cargo
Tras 45 días en el poder, la primera ministra ha anunciado ante los medios que presenta su dimisión como jefa de Gobierno al verse incapaz de realizar la tarea por la que le fue asignado el cargo. Mes y medio ha servido más que suficiente para que el partido de los tories se diera cuenta de que Truss no era la mejor de las opciones y en un intento desesperado de no convocar elecciones anticipadas, tratan de buscar a un nuevo primer ministro, que será anunciado la semana que viene.
Cuatro jefes de Gobierno han pasado ya por Downing Street en apenas seis años
Ya en 2016 David Cameron, presentó su dimisión como primer ministro, seguido por Theresa May en 2019. Los dos conservadores claudicaron ante el poder del Brexit, un asunto polémico y difícil de gestionar. Más tarde sería el popular Boris Johnson quien llegaría a Downing Street con la idea de culminar con el asunto del Brexit, con o sin acuerdo en la Unión Europea, pero que finalmente fue apartado por su partido debido a los numerosos escándalos que salieron a la luz y dejaban en un mal lugar al primer ministro.
Truss se suma a esta lista de figuras políticas que ha generado una inestabilidad política nunca antes vista en el Reino Unido. Esta vez el motivo de su dimisión ha ocurrido debido a las presiones internas del Partido Conservador, que pedía cada vez de manera menos disimulada su salida de Downing Street debido a su fracaso en la política económica para el país.

Reino Unido se hunde en una incertidumbre política con pocos precedentes
Tras producirse el anuncio de Truss, el Partido Laborista y el Gobierno autónomo de Escocia han pedido un adelanto electoral de manera urgente: «El Partido Conservador ya no tiene un mandato para seguir gobernando», ha dicho el líder laborista, Keir Starmer. A la petición del líder laborista se sumaba la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon: «La ciudadanía británica merece tener voz a la hora de decidir el futuro del país, y poder comparar el caos creado por los tories con los planes de la oposición para salir de este enredo», decía.
A pesar de estas peticiones, el Partido Conservador se resiste a convocar elecciones anticipadas y se aferra a Downing Street al ser consciente de que está sufriendo los niveles más bajos de popularidad desde hacía mucho tiempo. Según un sondeo, los laboristas obtendrían el 55% de los votos británicos, muy por delante de los conservadores, que se quedarían con tan solo el 19%.

