Nasralá ascendió al puesto de máxima responsabilidad de la milicia hace 32 años
La milicia libanesa Hezbolá confirmó el pasado sábado la muerte del que había sido su líder durante 32 años, Hasan Nasralá. La ofensiva se dirigió a un edificio residencial, en Beirut, en el que se encontraban los cuarteles principales de la organización chií. En la mañana del sábado, un comunicado emitido por el grupo paramilitar confirmaba lo adelantado por las Fuerzas de Defensa de Israel en su cuenta de X: «Hasan Nasrala no volverá a aterrorizar al mundo«.
La muerte de Nasrala deja descabezada a Hezbolá. Israel también ha confirmado la muerte de Ali Karki, el comandante del frente sur de la milicia, y otros comandantes. Todo ello se produjo en el ataque que, según el Ministerio de Sanidad libanés, se ha cobrado la vida de seis personas y ha dejado 91 heridos.
Estos hechos suponen un punto de inflexión en la guerra en Próximo Oriente, entre Israel y el bloque liderado por Irán, dada la trascendencia de Hezbolá en la región. La milicia ha sido durante años uno de los agentes más activos a la hora de atacar Israel. Pero también ha desempeñado la labor como instructor y colaborador con otras milicias como Hamás en Gaza y los hutíes en Yemen.
Lo cierto es que varios ministros israelíes habían deslizado en diversas ocasiones la posibilidad de acometer el asesinato de Nasralá. Era una alternativa que se había considerado a raíz de la guerra en Gaza, provocada por el ataque terrorista de Hamás. Sin embargo, las consecuencias militares y diplomáticas acababan imponiéndose, hasta esta semana. La eliminación del líder de Hezbolá se suma al golpe dado hace pocas semanas a la milicia con la Operación Bíper, la explosión de miles de buscapersonas que poseían sus militantes.
Incertidumbre acerca de la respuesta iraní al ataque israelí
Tras el ataque, la Embajada en Beirut de Irán, máximo promotor de Hezbolá, criticó la «peligrosa escalada que cambia las reglas del juego». Además, también añadió que Israel recibirá el «castigo oportuno«. Todo ello sin conocer todavía la muerte de Nasralá. Ahora, con la muerte confirmada del líder chií, el desconcierto y la duda dominan todas las hipótesis acerca de cómo va a reaccionar el régimen de los ayatolás al ataque de Tel Aviv.
A corto plazo, no se sabe cómo se repondrá Hezbolá de la pérdida de toda la cúpula que dirigía la organización hasta ahora. El ataque directo contra el cuartel general del Ejército israelí, en pleno Tel Aviv es una opción que conllevaría, prácticamente, una declaración de guerra. Algo que difícilmente podría asumir la milicia al quedar descabezada.
Por otra parte, en Irán, el líder supremo iraní, Alí Jamenei, ha sido trasladado a un lugar seguro dentro del país tras el ataque en Beirut. Así, la máxima autoridad de Irán se encuentra escondido con un gran refuerzo de las medidas de seguridad, según declararon funcionarios locales a Reuters. En cambio, el otro gran misterio es adivinar cómo reaccionará Irán al ataque contra su principal activo en el eje contra Israel en la región.
Hasta el momento, Hezbolá condicionaba el cese de hostilidades en el norte de Israel a que el Estado judío hiciese lo propio en la Franja de Gaza. Estos últimos acontecimientos no hacen más que aumentar la escalada en Próximo Oriente, y dificultan aún más un alto el fuego en la región. El conflicto bélico directo entre Irán e Israel se antoja más próximo que nunca, y los próximos días serán claves a la hora de dilucidar hacia dónde se dirige la situación en la zona.


