Este movimiento por parte del gobierno de Estados Unidos puede abrir «una nueva fase» en la guerra, según Rusia
La guerra en Ucrania, que acaba de cumplir 1000 días desde su inicio, se encamina hacia un nuevo capítulo. El gobierno de Volodímir Zelenski ha recibido permiso por parte de Estados Unidos para lanzar los misiles de largo alcance ATACMS dentro de las fronteras de Rusia. Hasta ahora, el gobierno norteamericano solo había consentido su uso contra el ejército ruso dentro del territorio ucraniano.
El parte de guerra ruso ha dado cuenta de un ataque en la región de Briansk por parte de las fuerzas de Ucrania. El ataque, ejecutado con seis misiles de largo alcance (de los cuales cinco han sido derribados), se ha saldado sin daños personales ni materiales, según el Kremlin. Estos misiles tienen una capacidad de alcance máximo de 300 kilómetros, lo que los habilita para atacar el territorio ruso desde Ucrania. Hasta este punto, el ejército ucranio solo tenía autorización para actuar por misiles de alcance medio, los APAM, con un alcance máximo de 165 kilómetros.
El cambio de posición de Estados Unidos
La autorización de Estados Unidos coincide con los últimos compases del mandato de Joe Biden. La mayoría parlamentaria de los republicanos tras las elecciones del 5 de noviembre ha restringido la capacidad del presidente de aprobar nuevos envíos de armamento a Ucrania. En este contexto, Biden ha optado por un cambio ligado a la autorización a Ucrania sobre el material armamentístico del que ya disponía.
Desde Estados Unidos relacionan esta decisión con la entrada de Corea del Norte en la guerra, habiendo mandado soldados en ayuda del ejército ruso. Pero también cuenta con un aspecto estratégico, a fin de propiciar el control ucraniano sobre la región rusa de Kursk. Esto mejoraría la posición de Ucrania en unas negociaciones de paz con Rusia, un posible escenario con la inminente llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

Precisamente el inicio del mandato de Trump aparece como otro factor del cambio de posición estadounidense. Biden ya ha avisado a Trump de que tratará de que «Ucrania quede en la posición más fuerte posible en el campo de batalla». Así lo trasladó el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan.
Trump se impuso en las elecciones con la promesa de poner fin a la guerra en Ucrania en 24 horas. El continuo envío de armamento estadounidense al frente ha generado un progresivo hartazgo en la población estadounidense, una baza que Trump supo jugar contra Kamala Harris. Aun así, el presidente electo no ha detallado su plan para acabar con la guerra y cumplir su promesa.
Europa mueve ficha
El movimiento de Estados Unidos ya ha inducido a la acción en Europa. Reino Unido ya ha seguido los pasos del gobierno de Biden y ha iniciado un plan para autorizar eventuales ataques ucranianos en suelo ruso con los misiles Storm Shadow. El primer ministro británico, Keir Starmer, había avisado ayer en la cumbre del G20 de su intención de «duplicar la ayuda» para la defensa de Ucrania.
Francia también debe decidir si se suma a la estrategia de Estados Unidos y Reino Unido. El gobierno galo suministra misiles de largo alcance SCALP, similares a los Storm Shadow británicos. El ministro de Relaciones Exteriores francés, Jean-Noel Barrot, afirmó el lunes en Bruselas que «es una opción que considerar» en puntos que Rusia utiliza para agredir el territorio ucraniano.

Aun así, no existe consenso en la Unión Europea sobre la decisión de Biden. Eslovaquia y Hungría ya han criticado esta autorización, que busca «frustrar o retrasar las negociaciones de paz», en palabras del primer ministro eslovaco, Robert Fico. Por su parte, el ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, califica el movimiento como «una amenaza real de la Tercera Guerra Mundial».
Mientras tanto, los países europeos se mantienen a la defensiva a cuenta de la inminente respuesta rusa en Kiev. Ucrania asegura que espera un ataque masivo en su capital, que ha suscitado reacciones por parte de España, Italia y Grecia. Los tres países han mantenido cerradas sus embajadas este miércoles ante el riesgo de un ataque aéreo, al igual que Estados Unidos.


