Los disidentes del ejército, el colectivo LGTBIQ+ y el movimiento feminista viven un aumento de la persecución del Kremlin desde el comienzo de la guerra en Ucrania
En la madrugada del 24 de febrero de 2022, las televisiones rusas emitían un histórico mensaje de Vladímir Putin. “He tomado la decisión de llevar a cabo una operación militar especial. Rusia no puede sentirse segura ante la amenaza ucraniana”, afirmó el presidente ruso. Durante los 1.467 días de invasión, Rusia ha logrado el control militar de cuatro provincias ucranianas (Jersón, Zaporizhia, Donetsk y Lugansk). Además, según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, más de 1,8 millones de soldados han muerto en el frente de batalla.
El comienzo de la invasión de Ucrania ha supuesto el incremento de la represión del Kremlin al movimiento antiguerra ruso. En el evento “Diálogo con el Movimiento Anti-Guerra ruso”, Evgenii Liamin relató que “tres días después del inicio de la invasión de Ucrania, fui detenido en Rusia por manifestarme”. El líder de Emigration for Action afirmó que “los movimientos antiguerra rara vez detienen las guerras. Nosotros luchamos contra la invasión ilegítima y contra el régimen”.
La imposibilidad del “No a la guerra”
Desde el comienzo de la invasión de Ucrania, el Kremlin ha iniciado una fuerte oleada de represión hacia aquellos que se posicionan contra las políticas militares de Putin. Según un informe del medio independiente ruso OVD-Info, 20.081 personas han sido detenidas en Rusia por protestar contra la invasión de Ucrania. Debido a estas detenciones, no se han vuelto a ver masivas manifestaciones por la paz en territorio ruso desde septiembre de 2022.
A pesar de las cifras de detenidos, 2022 no fue el año de mayor opresión. Entre enero y febrero de 2021, la policía rusa detuvo a más de 11.000 personas en 125 ciudades distintas por protestar en defensa de Alekséi Navalni. En ese momento, Navalni acababa de regresar a Moscú, tras haber sufrido un envenenamiento con el agente nervioso Novichok. En marzo de 2022, el principal líder de la oposición rusa fue condenado a nueve años de cárcel por delitos de corrupción. Finalmente, Navalni murió el 16 de febrero de 2024 en la prisión IK-3 Jarp. En febrero de 2026, una investigación emprendida por cinco países europeos sostiene que Navalni murió por la ingesta de epibatidina, un veneno segregado por la rana dardo de Ecuador.

Actualmente, Rusia cuenta con “más de 1.350 presos políticos en las cárceles”, resaltó Evgenii Liamin. La Justicia imputa a estos activistas el incumplimiento de artículos del Código Penal ruso como el 280.3 (desacreditar al ejército ruso) y el 205.2 (fomento del terrorismo).
El servicio militar y su difícil escapatoria
Otro de los participantes en el acto “Diálogo con el Movimiento Anti-Guerra ruso” fue Anton Gorbatsevich, miembro de la organización Get Lost. El principal objetivo de Get Lost es coordinar la evacuación de soldados rusos que desean abandonar el ejército o de aquellos hombres que no deseen ser reclutados. “Nuestra idea es muy sencilla, pero radical. Lo que hacemos es que el ejército ruso tenga menos soldados”, desveló Gorbatsevich.
Actualmente, Rusia cuenta con un servicio militar obligatorio para los hombres de 18 a 55 años. “En 2024, aumentaron la edad máxima para el reclutamiento obligatorio. Antes, la edad máxima era de 30 años”, recalcó el representante de Get Lost. Además, las posibilidades de poder desertar en Rusia se han visto muy reducidas. Desde febrero de 2024, el Ministerio de Defensa ruso obliga a formar parte del ejército a hombres con enfermedades como la sífilis, hipertensión y determinadas formas de psicosis. Estas políticas han provocado un aumento del número de soldados reclutados. En el año 2024, 283.000 hombres rusos se incorporaron al ejército (un 2,17% más que en 2023).
Gracias al proyecto Get Lost, más de 63.000 personas rusas han evitado el reclutamiento. “Incluso, hemos logrado que 2.500 personas puedan abandonar de forma segura el país”, destacó con orgullo Anton Gorbatsevich. A pesar de los éxitos alcanzados por Get Lost, Gorbatsevich lamenta que haya tantos ciudadanos rusos que necesiten la ayuda de proyectos como este. Según el representante de Get Lost, “nunca pudimos imaginar que el proyecto seguiría existiendo tras el paso de cuatro años porque pensábamos que la guerra acabaría en cuatro meses”.

La persecución del movimiento feminista
Daria Serenko es una escritora con libros traducidos en 14 idiomas. También es líder de la organización Feminist Anti-war Resistance. Casos como la prohibición del grupo rock Pussy Riot o las acusaciones penales contra la ilustradora Yulia Tsvetkova demuestran la criminalización del régimen de Putin hacia los colectivos feministas. De hecho, el Kremlin catalogó a Feminist Anti-war Resistance como “organización extremista” y “agente extranjero” en diciembre de 2022.
Antes del inicio de la invasión de Ucrania, el movimiento feminista ruso logró cierta proliferación en el país. “La resistencia feminista empezó en un chat de 15 activistas que se conocieron entre ellas”, afirmó Daria Serenko. Según la fundadora de Feminist Anti-war Resistance, “hemos hecho manifestaciones en más de 20 ciudades rusas y poseíamos un periódico antiguerra”.
Durante los cuatro años de invasión rusa de Ucrania, la violencia vivida en el frente de batalla se ha trasladado a los hogares y ha sido sufrida por las mujeres rusas. “La guerra empieza en casa porque la violencia generalizada de la guerra alimenta la violencia de género y doméstica. Cuando un soldado vuelve del campo de batalla a casa, su nivel de violencia crece y los que afrontan esa violencia son su mujer y sus hijos”, relató Serenko.

La guerra también pone en jaque derechos para las mujeres como el aborto. Daria Serenko destacó que “en más de 20 regiones, debido a la guerra, las mujeres no pueden abortar porque ciertas campañas tradicionales fomentan que se deben parir más hijos preparados para combatir”.
Desde el inicio de este conflicto bélico, las organizaciones feministas no han tenido la posibilidad de ejercer su actividad de forma normal. “Del activismo público, pasamos al activismo clandestino. El gobierno ruso no nos deja en paz y muchas activistas nos hemos tenido que mudar por la represión”, lamentó Serenko.
La represión a la población homosexual en Rusia
Vasilii, cuya identidad permanecerá anónima por miedo a represalias, huyó de Rusia en 2022 por ser activista antiguerra. Además, ha vivido el sufrimiento que conlleva ser homosexual en Rusia. Tras un breve paso por Georgia y Turquía, Vasilii reside en Madrid. “Cuando llegué a España, lloré porque podía ser libre por primera vez en mi vida”, recuerda Vasilii.
El 30 de noviembre de 2023, el Tribunal Supremo de Rusia decidió prohibir el movimiento LGTBIQ+ por destruir los “valores tradicionales”. Debido a esta medida, el Código Penal ruso considera que el uso de símbolos del colectivo como la bandera arcoíris es un delito. Esta nueva legislación ha provocado múltiples redadas en los bares y discotecas LGTBIQ+ de Rusia. Uno de los primeros bares en sufrir estas redadas fue el club gay Fame (situado en Yekaterimburgo), que fue asaltado por la policía en diciembre de 2023.
“Durante las redadas en clubes gays, la policía obligaba a los clientes a permanecer durante horas tumbados en el suelo. Son tratados como si fueran terroristas”, declara Vasilii.

El matrimonio homosexual y la censura cultural
Tampoco es posible el matrimonio homosexual en el país euroasiático. En noviembre de 2022, el Gobierno de Putin modificó la Constitución para definir el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. Según Vasilii, antes de este cambio en la Constitución rusa, “los matrimonios entre personas del mismo sexo tampoco eran reconocidos o eran considerados erróneos”. Un ejemplo de esto tuvo en lugar en 2018, cuando Pavel Stotsko y Yevgeny Voitsekhovsky se casaron en Dinamarca e intentaron registrar su matrimonio en Rusia. Debido a las presiones policiales, la pareja se vio forzada a emigrar y solicitar asilo en Países Bajos.
En el mundo de la cultura, las escenas sobre relaciones queer se eliminan de películas como Gladiator 2 y series como Juego de Tronos. “En las películas y series, simplemente, la escena se elimina. Pero, en los libros, la censura es muy curiosa. Una gruesa tinta negra tapa líneas enteras de texto”, afirma Vasilii.
Un ejemplo de esto es la censura de la biografía del director de cine Pier Paolo Pasolini. El libro de Roberto Carnero fue publicado en Rusia, pero los pasajes en los que Pasolini relataba sus vivencias como hombre homosexual eran ocultados con esa tinta negra.

La emigración es la única salida
Las políticas emprendidas contra estos movimientos disidentes provocan que Rusia cuente con una gran cantidad de exiliados políticos. Según el último estudio elaborado por OutRush, se estima que alrededor de 800.000 personas han abandonado Rusia desde el inicio de la invasión de Ucrania. Un 78% de esos migrantes alega que su marcha del país se produce por su contrariedad al régimen de Putin.
Evgenii Liamin también recordó que sigue habiendo una gran cantidad de disidentes dentro del país. “Cientos de miles de personas que piensan como nosotros en Rusia guardan silencio bajo amenazas de penas de prisión”, declaró el presidente de Emigration for Action. Para cerrar el evento, Evgenii Liamin deseó que la situación pueda cambiar en su país: “Queremos un futuro normal y democrático para Rusia, sin dictadura, represión, corrupción, machismo o desigualdad. Putin no es Rusia, y Rusia no es Putin”.


