El tribunal de Comercio de EEUU ha bloqueado las tarifas comerciales y Musk ha anunciado su partida de la Casa Blanca
Al punto de poner en marcha la mayor bajada de impuestos de la historia de su país, Trump pierde en un mismo día a su partner in crime y a se enfrenta al primer desafío legal a su misión libertaria. Está por ver si esto va a suponer un paso atrás en la carrera del republicano o un pequeño bache en el camino.
Los aranceles: una amenaza a la separación de poderes
El fallo emitido por un tribunal de comercio con base en Nueva York argumenta que Trump se ha extralimitado en sus competencias. Sus famosos aranceles han sido calificados como ilegales y anticonstitucionales y deben ser retirados en un plazo de 10 días. Con esto, quedan en el aire todos los acuerdos que negocia EEUU con Reino Unido, China, la UE, entre otros. Y se suspenden las tasas a todos los socios de comerciales, que gravaban desde el 10 % mínimo hasta el 145 % que se quiso imponer a China.
El primer artículo de la Constitución americana atribuye al Congreso autoridad exclusiva para regular el comercio exterior, imponer aranceles y recaudar impuestos. Sin embargo, Trump se amparó en una ley de 1977 que le permite ejercer competencias de comercio que normalmente corresponden al Congreso, siempre y cuando se trate de una emergencia nacional o un movimiento de defensa frente a un enemigo exterior. Los jueces que han llevado a cabo la decisión sostienen que: «El tribunal no interpreta la Ley de Poderes Económicos en Emergencias Internacionales -a la que recurre Trump- como una fuente de autoridad ilimitada».
Las tasas al acero, aluminio, vehículos y componentes seguirán en vigor. Son materiales protegidos por una ley de 1962 que los considera necesarios para la defensa nacional y la infraestructura. El estatuto permite al presidente ajustar las tasas a la importación en vista de salvaguardar la seguridad del país. Trump ya hizo uso del «Trade Expansion Act» en 2018 para imponer el 25 % al acero y el 10 % al aluminio.
La resignación no existe para Trump
Este caso responde a dos demandas presentadas por la «Liberty Justice Center», una coalición de empresas afectadas por los aranceles, y por una docena de estados, apoyados por 148 congresistas. Ambos aseguran sufrir consecuencias directas de la guerra comercial declarada por Trump. En especial las empresas, que han visto altamente perjudicada su capacidad de hacer negocio a causa de las tarifas. De hecho, los jueces generales han calificado los aranceles como alicientes de la inflación y perjudiciales para las familias trabajadoras y las empresas de todos los tamaños.
La Casa Blanca no apaga su alarma de crisis y amenaza internacional . Desde el pasado 2 de abril, fecha en la que anunció un sinfín de aranceles y decretó el «Día de la Liberación»; Trump defiende los aranceles como su gran baza para renegociar los acuerdos comerciales que, a su parecer, componen la crisis que «ha decimado a las comunidades estadounidenses, dejado atrás a los trabajadores y debilitado la base industrial de Defensa».
De este modo, para los republicanos los aranceles tienen por objetivo «corregir» el orden internacional. El Secretario de Prensa de la Casa Blanca, Kush Desai, recuerda el lema que otorgó la victoria a su partido: «El presidente Trump prometió poner América primero, y la administración se compromete a usar cada palanca del poder ejecutivo para abordar esta crisis y restaurar la grandeza estadounidense».
¿Se han acabado los aranceles?
La realidad es que la respuesta global al bloqueo ha sido enormemente positiva. El mercado asiático ha subido esta mañana y el dólar estadounidense ha amanecido con ganancias notables respecto a sus aliados más seguros. Como el yen japonés o el franco suizo. Ahora, muchos inversionistas respiran aliviados tras semanas de alerta por la guerra comercial.
No obstante, parece que la Administración tiene claro que va a apelar el fallo. Si perdiera en cortes superiores la agencia de aduanas debería dejad de aplicar los aranceles y las empresas afectadas económicamente podrán recibir reembolsos con intereses. Teniendo en cuenta que las cortes de apelación federal -como la que tratará este caso- son de mayoría conservadora. Y que existen otras leyes que pueden llegar a servir a Trump para justificar sus excesos constitucionales. Es poco probable que haya llegado el momento de decir adiós a los aranceles.

Musk, ¿un juguete roto de la administración?
El tecnócrata ha durado cuatro meses en la Casa Blanca. Ayer por la noche anunció en su cuenta de X que abandonaba sus funciones en la Administración Trump. Lo hace decepcionado con el «enorme gasto público» que supondrá la ley fiscal tramitada por los republicanos en el Congreso. Una ley que proyecta grandes rebajas de impuestos sin llevar a cabo recortes en sanidad o en ayudas alimentarias. Según Trump, esta ley «grande y hermosa» evitará una subida de impuestos del 65% y traerá «grandes beneficios a la clase trabajadora».
En su paso por la política Musk ha estado al frente del DOGE (Departamento de Eficiencia Gubernamental). Un departamento nuevo creado en pos de reducir el gasto federal y racionalizar las operaciones gubernamentales. Se trata de un órgano temporal cuya disolución estaba prevista para el 4 de julio de 2026. En el poco tiempo que Musk ha estado al mando ya ha protagonizado desafíos legales y agitaciones políticas. Se calcula que el DOGE ha encontrado hasta ahora unos 175.000 millones de dólares de fraude.
Pese a la sincronía perfecta que aparentaban Trump y su «empleado gubernamental especial», Musk ha asegurado que se arrepiente de meterse en política y reconoce la complejidad de lograr sus promesas en el seno del Gobierno. Además, la relación con el partido republicano le ha jugado una mala pasada. El propietario de Tesla y de Space X ha visto desplomarse los beneficios de sus empresas y se ha convertido en objetivo de las críticas más duras por parte de la comunidad internacional.

