Las autoridades mexicanas, que abatieron al narcotraficante con la ayuda de Estados Unidos, ahora llaman a la calma
La policía federal de México, con apoyo de Estados Unidos, han abatido este domingo al jefe del Cártel de Jalisco Nueva Generación. Su captura y posterior abatida, junto a otros siete sicarios de su grupo, ha provocado una oleada de violencia en el este de México.
La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, mejor conocido como “El Mencho”, no ha pasado desapercibida en México. Tras la operativa que comenzó junto a Estados Unidos para capturar a uno de los mayores narcotraficantes después de “El Chapo”, México ha vivido numerosos bloqueos en las carreteras de la zona metropolitana de Guadalajara desde el pasado domingo.
@noticias_cuatro La caída de ‘El Mencho’, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, sume a México en el caos con decenas de detenidos, quema de vehículos y saqueos: en todo el país, alrededor de 150.000 personas trabajan para los narcos #noticiascuatro #noticiastiktok #noticias #news
¿Qué ha supuesto la muerte de «El Mencho»?
Aparte de un golpe al narcotráfico mexicano, la muerte de “El Mencho” ha generado tensiones en el estado de Jalisco, al este del país. Tensiones que se han traducido en bloqueos de carreteras, incendios de vehículos y la cancelación de clases y eventos multitudinarios como el concierto de la cantante Kali Uchis.
A pesar de ello, el gobierno de México ya va recuperando la regularidad en Guadalajara y Tapalpa, las ciudades que se han visto más afectadas tras la muerte del capo. Ya lo ha hecho el transporte público y la presidenta Claudia Sheinbaum, que compareció el pasado lunes para llamar a la calma, ha asegurado a los ciudadanos que esta misma semana se recuperará la completa normalidad en todo el país.
Pero más allá de la quema de vehículos, la muerte del capo supone un nuevo logro en la estrategia geopolítica estadounidense. Ya se vio el pasado enero con el arresto de Maduro, el expresidente de Venezuela. Y se sigue viendo con los ataques de Trump a las supuestas “narcolanchas” del Caribe. Una política que, aunque se alinee con la lucha contra el narcotráfico de la presidenta mexicana, se enmarca perfectamente en el expansionismo trumpista.


