Donald Trump, anuncia la captura y traslado de Venezuela de Nicolás Maduro y Cilia Flores, tras una operación militar en el país
Durante la madrugada del 3 de enero, la captura de Nicolás Maduro, presidente venezolano, se ha producido tras una operación militar de gran escala lanzada por Estados Unidos. El operativo había comenzado con bombardeos aéreos y el sobrevuelo de aeronaves militares sobre Caracas y otras ciudades del país. Estas provocaron explosiones, incendios y cortes de electricidad en varias zonas de la capital.
En consecuencia, el ministro de Exteriores venezolano, Yván Gil, ha declarado el fallecimiento de civiles y profesionales militares «en un claro ejercicio del asesinato por parte del gobierno de los Estados Unidos». No obstante, aún no hay una confirmación independiente o el reconocimiento del gobierno de Trump al respecto. Por tanto, la magnitud real de las víctimas continúa sin aclararse.

Según la versión difundida por la administración de Donald Trump, la captura de Nicolás Maduro se produjo a través de una operación militar coordinada en varias fases. Esta se había diseñado de forma que desestabilizara las capacidades defensivas del régimen y permitiera una intervención directa de fuerzas especiales. En paralelo a las detonaciones, estas unidades habrían sido desplegadas mediante helicópteros y aeronaves de transporte táctico para acceder a la posición del presidente venezolano. Dicha ubicación había sido identificada previamente gracias a labores de inteligencia. Según Washington, la captura se produjo sin resistencia significativa y Maduro fue evacuado de inmediato fuera del país.
Anuncio de Trump
El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció la supuesta captura de Maduro a través de un mensaje en la red social Truth difundido de madrugada. En este, ha calificado la operación como un «éxito histórico» y asegurado que el dirigente venezolano se encuentra bajo custodia estadounidense, pero en paradero desconocido para el Gobierno venezolano. Aunque se ha comentado la posibilidad de un traslado de los venezolanos a Nueva York. Trump, a su vez, ha defendido la intervención como una acción necesaria para «restaurar la democracia» en Venezuela. Aún así, el presidente estadounidense ha convocado una rueda de prensa a las 11:00 hora local de Florida (17:00 hora española) para profundizar sobre dicha operación.

Sin embargo, el Gobierno de Maduro ante el anuncio de la captura ha rechazado de forma absoluta esta situación. Las autoridades venezolanas han calificado los ataques como una «grave agresión militar» y una violación flagrante de la soberanía nacional. De esta forma, ha responsabilizado a Washington de cualquier consecuencia derivada de la operación. Además, la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, ha exigido una prueba de vida del presidente y su esposa. Y, por otro lado, el fiscal general venezolano, Tarek William Saab, ha descrito la detención como un «secuestro» por parte de Estados Unidos.
De la tensión diplomática a la operación militar
La operación ha sido el desencadenante de meses de tensión política, diplomática y económica entre ambos países. Provocado por la acusación de Washington del gobierno de Maduro como autoritarismo, violaciones de derechos humanos y vínculos con el narcotráfico. Desde 2019, Estados Unidos no ha reconocido a Maduro como presidente legítimo y ha impuesto sanciones económicas severas destinadas a asfixiar al régimen y forzar una transición política, sin lograr hasta ahora un cambio efectivo en el poder.
Washington ha reforzado el despliegue militar en el Caribe durante el 2025, y activó operaciones de inteligencia con el objetivo de aislar a Maduro y preparar una intervención decisiva. La Casa Blanca considera esta acción el desenlace de una ofensiva prolongada destinada a poner fin al régimen chavista. Y al mismo tiempo, enviar un mensaje de firmeza frente a gobiernos considerados hostiles a Estados Unidos.

La comunidad internacional pide mover ficha en el tablero diplomático
Esta situación ha provocado reacciones inmediatas en la comunidad internacional. Luiz Inácio Lula Da Silva, presidente de Brasil, ha condenado la acción, considerándola una violación del Derecho Internacional. Además, ha advertido que «las acciones unilaterales solo agravan la inestabilidad en América Latina», instando al diálogo entre Naciones Unidas.
En la misma línea, Claudia Sheinbaum, presidenta mexicana, ha reiterado el principio histórico de no injerencia de su país. «México rechaza el uso de la fuerza y defiende la soberanía de los pueblos. La salida a la crisis venezolana debe ser pacífica y diplomática«, ha afirmado en un comunicado oficial.
Desde Europa, la Unión Europea ha expresado su «profunda preocupación» por los acontecimientos y ha reclamado el respeto a las normas internacionales. En un comunicado, Bruselas ha subrayado que «cualquier solución duradera para Venezuela debe basarse en el derecho internacional, la verificación independiente de los hechos y la protección de la población civil». Varios Estados miembros han solicitado una reunión urgente para evaluar el impacto diplomático y humanitario de la intervención.
Por otro lado, el Gobierno español ha manifestado su inquietud por la situación y llamado a una desescalada inmediata. «España defiende una solución pacífica y negociada para Venezuela, en el marco del derecho internacional«, ha comentado el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, en un comunicado. Además, dirigentes de distintos partidos políticos se han pronunciado en las últimas horas, con posiciones divididas entre quienes respaldan la presión internacional sobre el régimen venezolano y quienes rechazan cualquier intervención militar unilateral.

Rusia, la torre en el tablero de ajedrez
Por último, desde Occidente, países como Rusia e Irán han denunciado la operación de Trump como una «agresión armada ilegítima«. Advirtiendo que la captura de Nicolás Maduro supone «un precedente extremadamente peligroso» y ha acusado a Estados Unidos de actuar al margen de las normas internacionales.
El presidente ruso, Vladímir Putin, expresó su «profunda preocupación» por la escalada militar y señalado que este tipo de intervenciones «desestabilizan regiones enteras y aumentan el riesgo de un conflicto de mayor alcance». Moscú, aliado estratégico del Gobierno venezolano desde hace años, ha reclamado una reunión urgente de organismos internacionales. Defendiendo así, que cualquier solución para Venezuela debe pasar por «el diálogo interno sin injerencias externas».

