Una década después, y más allá del trend de TikTok, los protagonistas internacionales son otros
Zara Larson y su Lush Life, las Superstar de Adidas y el mannequin challenge; todo ello nos recuerda a 2016. Pero, más allá de las tendencias que vemos en redes sociales, la geopolítica internacional de hace diez años aún resuena a día de hoy.
Ya lo vivimos en 2024 y también en 2025, cuando la morriña nos atrapó y no nos soltó. Apenas llevamos un mes del 2026 y volvemos a ser unos completos nostálgicos con el pasado. Ahora con el 2016, cuya estética está quedando perfectamente recogida en el trend que proponen los usuarios de TikTok e Instagram. Con el filtro de perrito de Snapchat, el Work de Rihanna o los pantalones pitillos, las redes sociales recuerdan aquel año que, aparte de ser uno muy diverso culturalmente, se repite en las políticas de nuestros días.
@igz.adrilxma
El caso de Trump
Aunque 2016 fue un año enérgico para cultura pop occidental, también lo fue para Donald Trump. El actual presidente de Estados Unidos, vencedor en las elecciones de hace diez años, promovió una política nunca vista en el país norteamericano. Aparte del desprestigio hacia la prensa, los demócratas y las instituciones públicas desde sus redes sociales, el empresario comenzó una guerra arancelaria con China y endureció la política migratoria. Una política que se materializó en el famoso muro de México, que separó a miles de familias y deportó a muchas otras.
Un muro que, metafóricamente, vuelve a endurecerse diez años después. Tras el primer año de gobierno, las políticas trumpistas ya tienen su versión 2.0. Lo hemos visto en la nueva guerra arancelaria, en el endurecimiento del Servicio de Control de Inmigración y la presencia internacional en conflictos como el de Palestina, el de Ucrania o el de Venezuela. Diez años después, más que distanciarse de su primer gobierno, el America First de Donald Trump se recrudece.
El Brexit y el papel de España en 2016
Mientras que Trump hacía de las suyas, en 2016 Europa vivió la salida de Reino Unido de la Unión Europea. El referéndum, convocado por David Cameron, dio como resultado más de un 50% de los votos a favor de la propuesta. Una propuesta que se haría realidad con su salida en 2019, lo que provocaría una crisis económica y política en el país británico.

Hace diez años, aunque España vivía una leve mejoría tras la crisis de 2008, se enfrentaba a uno de los mayores bloqueos políticos en su historia democrática. La falta de acuerdos para formar gobierno en 2015 llevó a de Mariano Rajoy, presidente del Gobierno en funciones, a convocar elecciones en junio de 2016. La cúpula política, aparte de los casos de corrupción del Partido Popular, se enfrentaba a retos como el paro juvenil, los bajos salarios y la independencia catalana.
Aunque hemos asistido a cierto progreso en la situación social y económica de España en esta década, el nuevo gobierno hereda retos parecidos a los de entonces: la precariedad laboral, la crisis en el acceso a la vivienda o los casos de corrupción en el PSOE son algunos.
Los nuevos actores en el escenario internacional
En estos últimos diez años, el elenco de los conflictos internacionales se ha reconfigurado por completo. Bueno, casi por completo. Aunque Estados Unidos sigue siendo una potencia intermediaria en la mayor parte de los conflictos, sus protagonistas han sido otros.
Mientras que en Occidente hemos vivido la invasión rusa de Ucrania en 2022, en Oriente Medio el foco ha estado puesto en el genocidio palestino por parte de Israel. Un genocidio que ha vivido la mayor escalada en violencia desde sus comienzos a mediados del siglo XX. Desde 2023, la respuesta israelí tras los ataques de Hamás, el grupo terrorista palestino, se ha traducido en una campaña militar que continúa, a pesar del alto al fuego, con bombardeos diarios y un impacto devastador sobre la población civil palestina. Al mismo tiempo, la guerra en Gaza ha intensificado las tensiones en otras regiones, especialmente en Irán, donde las protestas y las detenciones han ido en aumento en las últimas semanas.

Por otra parte, al otro lado del Atlántico, Estados Unidos también ha querido asegurar su influencia. Y lo ha conseguido tras la intervención militar en Venezuela. Aparte de detener al presidente Nicolás Maduro por su supuesta colaboración con el narcotráfico, Donald Trump ha podido deshacerse de todas las trabas legales que le impedían explotar las reservas petrolíferas del país venezolano. Unas trabas legales que, más allá de los trend y las redes sociales, parecen haber cambiado por completo para todos los actores de la geopolítica internacional desde 2016.

