‘Bridgerton’: el cuento de hadas erótico y sofisticado que se ha convertido en un fenómeno mundial

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La temporada social ha llegado y parece que todo el mundo la está disfrutando. No es de extrañar pues, ¿quién puede resistirse a un buen escándalo?

Hace más de dos mil años, según una leyenda, una mujer traía al mundo a un príncipe en un pesebre el 25 de diciembre. En 2020, el mismo día, Netflix daba a luz a Bridgerton, la serie que, al igual que el príncipe nacido tantos años atrás, se ha convertido en todo un fenómeno.

Esto es así debido a que 63 millones de espectadores han disfrutado de, al menos, una parte de Bridgerton (si el espectador ve dos minutos de un contenido, Netflix ya lo cuenta como audencia) y la crítica no se ha quedado atrás. Aunque la nota que encontramos en Filmaffinity es un 5,8, todas las críticas en esta página son positivas: “[…] una golosina que sabe exactamente lo que esperas de ella […]” (Caroline Framke, en Variety), “una colisión perfecta entre la fantasía de época y el ‘angst’ romántico contemporáneo […]” (Meghan O’Keefe, en Decider). Todas las opiniones siguen esta misma línea de pensamiento. Aplauden la presentación de un romance histórico de una forma tan agradable a la vez que adictiva. Con un 92% de nota en Rotten Tomatoes y un 87% dado por el público se ve claramente que la serie gusta, o al menos, engancha.

Ahora bien, si has llegado hasta aquí y eres de los pocos desafortunados que no se ha adentrado en este mundo de opulencia, cotilleos, belleza y pasión, sigue leyendo para saber por qué tienes que ir corriendo a Netflix y pulsar play.

Aunque primero, déjame recomendarte un artículo de El Generacional que te prepara para desenvolverte en la realeza y la sofisticación de este tipo de series: 5+1 series para prepararte para Bridgerton.

La productora que nos trae Bridgerton es Shondaland, la empresa de Shonda Rhimes, creadora de la famosa, querida y longeva Anatomía de Grey y de Scandal. El creador es Chris Van Dusen, que fue también uno de los escritores y productores de las series mencionadas. Con Bridgerton saltan atrás en el tiempo y cruzan el charco para mostrarnos la época de la regencia inglesa.

Extras representando a ciudadanos de la regencia inglesa. | Fuente: fueradeseries.com

La serie está basada en la saga homónima de ocho libros escrita por Julian Quinn y publicada entre el 2000 y 2013. La primera temporada corresponde a la primera novela, El duque y yo. De esta manera los ochos capítulos que conforman la temporada se centran en los nueve miembros de la familia Bridgerton, la madre y sus ocho descendientes, cuatro hijos y cuatro hijas; y la familia Featherington, formada por un matromonio y tres hijas. Ambas familias pertenecen a la alta sociedad aristocrática del Londres de la regencia y la historia comienza cuando Daphne (Phoebe Harriet Dynevor, conocida por sus papeles en Dickensian o Younger, entre otros), la mayor de los hermanos Birdgerton, y las tres hijas de la familia Featherington entran en sociedad para completar la tarea para la que han sido entrenadas toda su vida: encontrar un buen marido y llevar adelante una familia sin deshonrar a aquella de la que provienen.

En el momento en el que Daphne se presenta ante la reina Charlotte (interpretada por la actriz de teatro Golda Rosheuvel, estrella de obras como Romeo y Julieta o Cuento de invierno), hermosa y deslumbrante, delicada, aparentemente frágil pero resistente, no hay lugar a dudas de quién va a ser la estrella de la temporada. Sin embargo, no se puede dar nada por sentado, pues en lo más alto un resbalón puede ser letal. La temporada social puede ser un juego salvaje y cruel, donde los ataques, sibilinos y silenciosos, vienen sin avisar. De esta forma, para sobrevivir en un mundo de apariencias y normas Daphne recibe, inesperadamente, la ayuda de Simon Basset, el duque de Hastings (Regé-Jane Page, conocido por Roots y la nueva película de Amazon Studios, Sylvie’s Love). Con Simon de su parte, Daphne pronto conocerá que, a veces, la pasión puede llegar a ser enemiga del honor y que pasarse el juego no siempre significa ganar.

De este modo, Bridgerton es un recorrido por salones de baile, jardines y mansiones donde nuestros personajes aman en secreto y cortejan en público, donde nada ni nadie está a salvo, pues siempre hay alguien que lo sabe todo: Lady Whistledown (cuyo personaje le presta voz la adorada Julie Andrews, la mítica María de Sonrisas y Lágrimas y la eterna Clarisse Renaldi, reina de Genovia en la bilogía Princesa por Sorpresa). Una voz en off que comenta todo lo que ocurre y que en la ficción abastece al pueblo de cotilleos y chismes para que puedan seguir de cerca el drama de la aristocracia.

Simon (Regé-Jane Page) y Daphne (Phoebe Dynevor) bailando. | Fuente: mag.elcomercio.pe

Al salir el tráiler solo se podía resumir Bridgerton de una forma: un Gossip Girl de época. Y una vez vistos los ocho capítulos se puede afirmar que es eso y mucho más. Es un cuento de hadas donde Orgullo y Prejuicio se hormona para convertirse un placer no culpable. Todo en Bridgerton está bien.

Cabía la posibilidad de que no fuese más que una serie mala envuelta en un paquete bonito, algo que Netflix tiende a hacer pues, si bien es cierto que en ocasiones los diálogos, la trama, actuaciones dejan que desear, se apoyan en una gran puesta en escena. Bridgerton es un diamante envuelto en oro, una sorpresa adictiva y excepcional. ¿Hablo desde la subjetividad? Obviamente, pero mezclado con la objetividad tal y como voy a demostrar.

Las actuaciones en su gran mayoría son exquisitas. Cada actor y actriz sabe lo que hace, coge a su personaje y le da su toque personal. Una profundidad y una originalidad conocida y necesaria para envolver al espectador y transportarlo al baile o lugar donde se desarrolla la escena y que se entusiasme por una mirada robada o un roce de manos invisible. Por supuesto, el ambiente ayuda a este efecto.

Los mismos creadores han confirmado que la serie mezcla realidad y ficción. ¿Qué significa esto? Que se han tomado la licencia con el rigor histórico y el resultado no podía ser mejor. En una ficción donde el color de la piel no es impedimento para subir escalones en la pirámide social (la misma reina es negra), el vestuario también presenta modificaciones que se unen a unos escenarios coloridos y de ensueño. El resultado es un viaje por una Inglaterra deslumbrante en el que el entusiasmo, la lujuria y el deseo se reflejan en el cuadro de colores vivo y revitalizante que es general Bridgerton.

La familia Featheringtons. | Fuente: lovingseries.com

Por otra parte tenemos la trama, el culmen del drama romántico de época. La serie coge todo los elementos ya vistos y conocidos con un argumento ya usado, pero que entre cambios, añadidos, comentarios, el efecto visual, etc. lo transforma en algo singular y atrayente, con un toque de originalidad que al llegar al final solo podrás pensar: más. La lucha entre el honor y el amor, la búsqueda de tu sitio en el mundo, el dolor o la pérdida son solo algunos de los tópicos que tan bien trata y muestra esta producción.

De esta forma, Bridgerton es un cóctel excitante y espléndido que no decepciona al mezclar todo el lujo y el salseo que se puede pedir con una narrativa e imagen espectacular y brillante.

Dicho esto, ponte tus mejores galas, hazte una taza de té y siéntate para disfrutar de lo mejor que verás esta temporada.

1 Comentario

  1. Buena reseña. Te muestra la crítica de prensa y el público mediante páginas especializadas. Ubica los actores y actrices hasta la caracterización de cada personaje. Lo que más me ha llamado la atención en la serie es exactamente la raza (por ejemplo, la reina). Además, dando matices de la época que se encuentra y añadiendo otra buena reseña para que el espectador (antes de empezar la serie) tenga una referencia. El espectador sabe que comenzar Bridgerton va a ser una buena elección.

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