La era de la censura

Las políticas de uso de las redes sociales podrían atentar contra la libertad de expresión

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 La libertad de un derecho

“Libertad de expresión” es uno de los términos más repetidos en los últimos años. Aparece de forma continuada en las redes sociales, en los medios de comunicación (alegando a la libertad de prensa), en las manifestaciones… Todo el mundo parece tener muy claro que posee ese derecho fundamental pero, como es común en una sociedad movida por el individualismo, muchos se olvidan de sus límites.

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La Declaración Universal de los Derechos Humanos de Naciones Unidas protege este derecho en el artículo 19. De esta misma forma, constituciones como la de los Estados Unidos y la Constitución española recogen y defienden este derecho (en la Primera Enmienda y en el Artículo 20.1.a, respectivamente).

El auge de las redes sociales ha supuesto la creación de una gran cámara de eco que funciona de forma individualizada para cada perfil gracias a algoritmos. Resulta difícil ser una persona plural y abierta de mente cuando Facebook o Twitter nos recuerda constantemente lo que queremos oír.  Dejamos de tener una vista periférica y plural de la realidad para centrarnos de forma “inconsciente” en nuestra forma de pensar, nuestra propia ideología. La exaltación del “yo” y, por lo tanto, de lo que decimos, queda por encima de todo lo demás. Es en ese momento cuando el ser humano olvida que todo derecho viene acompañado de una responsabilidad.

Amnistía Internacional explica que la libertad de expresión abarca toda clase de ideas, incluidas aquellas que puedan considerarse profundamente ofensivas. El derecho internacional protege la libertad de expresión, aunque hay casos en los que es legítimo limitarla cuando viola los derechos de otras personas o promueve el odio e incita a la discriminación y la violencia.

La opinión en las redes

La polémica surge cuando no es un gobierno, sino una red social como Twitter quien se encarga de poner los límites a la libertad de expresión de los individuos. El bloqueo de tuits, la suspensión de cuentas, el veto que sufren ciertas palabras… Los amantes y fieles defensores de la libertad de expresión aseguran que estos son actos de censura.

El 8 de enero de 2021 Twitter suspendía permanentemente la cuenta del que era todavía presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Segundos después, los medios y las redes se incendiaban con polémicos comentarios que hablaban sobre censura. Todos destacaban el poder que tienen las redes sociales para conseguir vetar al presidente de la primera potencia mundial.

Cuenta de Twitter de Donald Trump suspendida permanentemente. Fuente: EL PAÍS

Después de haber abierto esta línea de debate, ahora el punto de mira queda no en la libertad de expresión, que también, sino en la libertad de actuación que tienen redes sociales (que no hay que olvidar que son empresas privadas) sobre el mercado.

¿El hecho de eliminar una cuenta o un comentario, o suspender un tuit de forma temporal o indefinida, se podría considerar un acto de censura? Ciertamente nos encontramos ante un dilema que está a pie de calle en el siglo XXI. Y tal vez la respuesta se encuentre en el documento que recoge las condiciones y políticas de la empresa. Es necesario aceptar para poder disponer de un perfil en esta red social. Al fin y al cabo, son los usuarios los que aceptan esas condiciones de uso. Así se establece un pacto entre la empresa y el usuario.

En las políticas de privacidad, funcionamiento, etc., que casi nadie lee, aparecen todos los puntos a destacar acerca de lo que se puede poner o no en un tuit. Al igual que Instagram censura imágenes en las que aparecen senos u órganos sexuales, Twitter tiene la potestad de bloquear o suspender aquellos tuits que inciten al odio o a la violencia.

Este fue el motivo de la eliminación de la cuenta de Trump. El presidente fue avisado con antelación con el bloqueo de ciertos tuits, pero los mensajes publicados el día del asalto al Capitolio fueron la gota que colmó el vaso.

La polémica vuelve a surgir cuando dejamos de ver a las plataformas como Twitter, Facebook, Instagram, etc., simplemente como empresas privadas. Aunque actúen de esta manera, su influencia sobre la sociedad a nivel mundial es tal, que muchos consideran que su forma de actuar es un claro ejemplo de violación del interés social.

Una epistocracia de la información

La libertad de expresión incluye la manifestación tanto de lo que consideramos “bueno” (moralmente hablando), como lo que consideramos “malo”, siempre que esto se haga de forma pacífica. De esta manera el individuo tendrá la capacidad de decidir qué opinión, camino, ideología o forma de actuar desea escoger sin que haya por encima ningún gobierno, empresa u organismo superior que dirija sus decisiones.

Pero, viendo cómo actúan numerosos gobiernos y empresas, ¿nos encontramos tal vez ante una especie de epistocracia de la información?

La epistocracia es una alternativa a la democracia propuesta por Jason Brennan, filósofo estadounidense y profesor de la Universidad de Georgetown. Él afirma que el votante medio no se informa lo suficiente como para votar a un partido con un criterio sólido. Compara a la mayoría de votantes con hooligans que siguen por tradición o por ingenuidad las directrices de un partido sin llegar a considerar plenamente los beneficios o desventajas que supondría que este se pusiera en cabeza de gobierno.

Ante esta falta de criterio, propone la creación de una élite de votantes entendidos plenamente en políticas y los ámbitos socioeconómicos. Estos envuelven cada contexto en una nación para que sean los que determinen quién debería ser el partido que podría solucionar mejor los problemas de la sociedad. Obviamente, la puesta en práctica sería imposible, ya que lo más seguro es que se cree una situación en la que las élites gobernarían al pueblo movidos por la corrupción.

El establecimiento de una «epistocracia de la información» quizá fuera la solución a la desinformación y las fake news pero, ¿valdría la pena sacrificar la libertad de expresión?

 

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1 Comentario

  1. Muy buen artículo.
    Yo pienso que hay ciertas ideas extremistas, de incitación al odio, xenofobas, sexo, etc , que tienen que ser suprimidas de estas redes, porque tienen acceso a ellas chavales muy jóvenes, que todavía no tienen la madurez suficiente para poder asimilarlas.

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