Tras los malos resultados que el Atlético de Madrid está cosechando esta temporada, la posible salida del Cholo Simeone ha sido una cuestión de debate en la afición rojiblanca.
La pasada semana, en la presentación de su documental, Diego Pablo Simeone se pronunció por primera vez en once años sobre su salida del Atlético de Madrid: “En algún momento me tendré que ir del Atlético porque todo empieza y acaba en esta vida”
Esa frase, lógica y normal en cualquier entrenador que lleva muchos años en un club, removió muchas conciencias en los asientos del Wanda Metropolitano. Tanto es así que a todos los aficionados atléticos les vino inmediatamente una pregunta a la cabeza: ¿Y cuándo se vaya, qué pasará? ¿Quién vendrá? ¿Qué ocurrirá?
Estas cuestiones, muchas veces encerradas en el cajón para intentar no pensarlas demasiado, pueden tener respuestas muy variadas en el seno de la afición atlética.
Algunos, argumentan que esa pregunta ya es una realidad y que ahora es el momento de hacerla pues consideran el ciclo acabado. Un argumento, que si bien es absolutamente legítimo, no es compartido por la mayoría de la afición que espera seguir disfrutando del Cholo hasta que él decida marcharse.
Porque sí, él y solo él tendrá la última palabra, ya que la directiva jamás echará al mejor entrenador de su historia salvo una catástrofe insalvable. Aun así, existen diferencias con respecto a qué sería lo deseado.
«Solo él tendrá la última palabra, la directiva jamás echará al mejor entrenador de su historia»
Algunos propondrían una línea continuista con un entrenador de filosofía similar a la del argentino. Aquí podrían entrar nombres como Marcelino, Bordalás, Mono Burgos, Nelson Vivas, Tuchel, Klopp, Conte…etc.
Otros, los más atrevidos, apostarían por una ruptura o por comenzar un proyecto absolutamente nuevo que supondría la llegada de muchos jugadores. En esta segunda idea podrían entrar nombres como Pochetino, Luis Enrique o el excapitán Gabi que si bien tendría una forma de juego similar, podría implicar un cambio total en el vestuario.
¿Cuál sería la mejor opción? ¿Habría alguna vía intermedia? Solo el destino lo dirá. Hoy solo son nombres e incertidumbres para un club que nadie se puede imaginar sin la figura de Diego Pablo Simeone vestido de negro y gritando con el alma desde la zona técnica del Wanda Metropolitano.
Una persona que no sólo ha llevado al club al mejor lugar de su historia, sino que ha provocado en gran parte de la afición atlética un “borrón colectivo” de todo lo anterior a su llegada. Muy pocos recuerdan o quieren recordar como estaba el club antes de su llegada aquella navidad de 2011, poca gente es consciente de la crisis institucional, social y deportiva en la que estaba inmiscuido el club colchonero: “El Atleti está hundido” decían por aquellos días.

Por ello, es imprescindible que cuando ese momento llegue, que auguro no será muy lejano, la afición y la directiva deben echar la vista atrás, recordar su historia y los motivos que le llevaron a estar en ese pozo. Que hayan aprendido, después de once años de filosofía cholista, que en el Atlético de Madrid es importantísimo conocer el pasado y de qué manera el club ha logrado llegar hasta donde está hoy. Cuando él se vaya ya no hay cortina que tape los desastres.
Solo de esa manera será posible responder a la pregunta que motiva este artículo: ¿Y después, qué?


