El actor de Heartstopper ha tenido que salir del armario a la fuerza debido a la presión, críticas y escrutinio hacia su persona por parte de supuestos fans de la serie
Después de Halloween, parece que el horror no se toma un descanso. En este caso se trata del horror de que un chico de 18 años simpático, agradable, afable y, en general, un ser de luz, tenga que compartir un tweet declarando su bisexualidad.
Kit Connor (Little Joe, Rocketman), con una trayectoria en el mundo del cine desde pequeño, se hizo mundialmente famoso por interpretar a Nick Nelson en la serie de Netflix, Heartstopper. Adaptación de las novelas gráficas de Alice Oseman, que fue todo un éxito. Como ya se habló en la reseña de la serie, publicada en este mismo medio, la serie tenía un mensaje especial.
Una dolorosa hipocresía
Básicamente, la serie hablaba sobre lo bonito del amor queer, sin todos los dramas y tragedias que normalmente rodean estas historias en la ficción. Pero, sobre todo, la historia trata sobre la importancia de decidir y manejar la sexualidad de cada uno en sus propios términos. Nadie le debe nada a nadie, en relación sobre la sexualidad. Por mucho que se asuma, por los prejuicios que haya, etc.

Ningún cantante, ningún actor, ningún amigo, ninguna persona debe declarar nada sobre su sexualidad o propio ser antes de tiempo. Ese tiempo lo marca cada uno. Irónicamente, parte de aquellos que se tildan de acérrimos fans de esta producción, son los que le han robado al actor, que encarna la ejemplificación de ese mensaje, el salir cuándo y cómo quiera. Aparentemente, personas del mismo colectivo que han pasado o tienen que pasar por ello. La hipocresía suprema.
Todo empezó cuando, tras Hearstopper, el actor fue fichado para la adaptación de la novela A Cuban Girl’s Guide for Tea and Tomorrow, escrito por Laura Taylor Namey. Una historia romántica donde Kit interpreta al interés amoroso masculino, Orion Maxwell. En el papel de Lila Reyes, el interés amoroso femenino, se encuentra Maia Reficco (Do Revenge, Pequeñas mentirosas: pecado original). Todo iba bien hasta que un vídeo de ellos dos cogidos de la mano desató la polémica entre algunos usuarios de Twitter. Al ver esto tacharon a Kit Connor de hacer queerbaiting. Una crítica sin sentido y llena de bifobia. Kit Connor jamás ha hablado de su sexualidad, ni falta que le hacía. Y, si así fuese, el no asumir que puede estar con esa chica y también gustarle los chicos es bifobia de manual. Eso por un lado y por el otro, todo mal.
Punto de no retorno
A esta oleada de críticas siguieron tweets suyos donde declaraba que parecía que había gente que conocía su sexualidad mejor que él o que no le hacía falta definir su sexualidad. Obviamente, le pertenece sólo a él. Así, tras este escarnio, a principios de septiembre de este año, declaró que la app le parecía estúpida y se la desinstalaba. Sin embargo, la mañana después de Halloween, volvió con el siguiente tweet:
https://twitter.com/kit_connor/status/1587218539236188160?s=20&t=I3JUE1nJJR6nG3XLSeIIrA
«Vuelvo un momento. Soy bi. Enhorabuena por forzar a un chico de 18 años a salir del armario. Creo que algunos no se enteraron del mensaje de la serie. Adiós.»
Si uno se va a las respuestas, muchos son los que le han respondido con mensajes de amor, cariño y denunciando que algo así haya pasado. Su compañero de reparto Joe Locke dice que no debe nada a nadie. También, Alice Oseman añade que no entiende cómo algunas personas pueden ver la serie sin entender lo que quiere transmitir, además de decirles a estas personas que debería darle vergüenza su comportamiento.
La mejor defensa es un buen ataque
Todo esto es el resultado de dos cosas. La primera, ver a las personas del mundo del espectáculo como productos. La segunda, una hipocresía y un narcisismo propio de algunos usuarios de las redes sociales. Podría haber sido una experiencia sana y vital para Kit Connor, pero parece que hay gente que no es capaz de ver más allá y sentir que aquel que forma parte de algo que te entretiene y/o apasiona, está a su merced y voluntad.

Kit Connor usa el tweet como ataque. Ataque para aquellos que han especulado con su sexualidad. Para los que le han criticado sin derecho, base o fundamento, de una forma injusta por un tema que nunca jamás debería estar para debate. Un sacrificio resultado de esa injusticia. Una falta de respeto hacía un chico cuyo discurso hacia el colectivo LGBTQ+ siempre ha sido coherente, personal e importante para todo aquel que escuchase, además de un actor entregado y, por lo que se puede deducir y oír de quien ha trabajado con él, una persona de las que escasean.


