Según la RAE, el éxito es “el resultado feliz de un negocio, actuación, etc.”. Según Juan José Ballesta, es estar tranquilo y ser feliz con lo que haces y los que te rodean
Estos días, tras ver el último programa de Lo de Évole, he reflexionado mucho sobre el éxito, el sacrificio, el autoconcepto y la felicidad. ¿Qué es el éxito? ¿Hasta cuánto vale la pena sacrificar tu presente por un futuro “prometedor”? ¿Quién decide si una persona es exitosa o no, uno mismo o los demás? ¿Se puede tener éxito sin felicidad?
Juan José Ballesta saltó a la fama con tan solo 12 años, con la película El Bola (Achero Mañas, 2000), gracias a la cual ganó un Goya a mejor actor revelación en 2001. Con este empujón, el joven madrileño empezó a ser reconocido, el que era un niño “travieso” y “simpático” causaba sensación.
Así, participó en otras películas como Planta 4ª (Antonio Mercero, 2003) o 7 vírgenes (Alberto Rodríguez Librero, 2005), todas ellas muy recomendadas a nivel personal. Con esta última, consiguió recibir la Concha de Plata del Festival de San Sebastián a Mejor Actor. A partir de ahí, con 18 años y una carrera «prometedora», se retiró del cine y comenzó a trabajar como marmolista por 700 euros.
De ganar un Goya y una Concha de Plata a instalar mármol por 700€/mes. pic.twitter.com/TCNBXhSOjv
— Lo de Évole (@LoDeEvole) March 21, 2023
“A mí esta vida no me gusta. No puedo salir a la calle, no puedo hacer mi vida, no puedo ir con mis amigos ni con mi familia (…) Yo no soy feliz. Si yo no soy feliz, ¿de qué me sirve ser actor? Ni por todo el oro del mundo” expresó Ballesta en referencia a sus pensamientos en el momento más álgido de su carrera. Asimismo, añadió que fue una época súper necesaria de parar, apartarse de todo, pensar qué quería y qué no y encontrar un equilibrio.
Al oírlo, solo puedo pensar una cosa: ¡Qué valiente, qué seguridad y qué fiel a sí mismo! ¿Cuántas personas le dirían que se estaba equivocando? ¿Cuántas personas juzgarían su decisión? Y aun así, él decidió su tranquilidad por encima de todo.
Nunca he estado de acuerdo con eso de que “el dinero da la felicidad”. Ni de coña. Sí es necesario tener un mínimo que cubra las necesidades básicas para ser feliz, pero tener mucho más, no te garantiza nada. Tampoco es lo más importante. ¿De qué sirve tener tanto dinero si no lo puedes disfrutar?
En la misma línea, me pregunto mucho de qué sirve sacrificar el presente por un futuro que es incierto. Nunca nadie toma esto en serio y Dios quiera que así no ocurra, pero quién sabe si mañana tendré un accidente o me arrebatará la vida una enfermedad.
Damos por hecho que tenemos todo el tiempo del mundo. Y no es así, ni para mí, ni para ti, ni para nadie. Muchas veces, para cuando queremos hacer las cosas, ya es demasiado tarde. No dejes para mañana el darle un abrazo a tu padre o el decirle a tu hermano que lo quieres.
No dejes tampoco para mañana tus sueños. ¿Cuántas personas no cumplen sus sueños porque siguen lo establecido con los ojos vendados y ni se paran a pensar qué es lo que realmente les gusta y desean hacer? Es importante, pararse y pensar qué quieres realmente en la vida.
¿Puedes ser exitoso sin ser feliz?
Seguramente, para algunos, Ballesta desaprovecharía una gran oportunidad, dejaría pasar un tren que lo llevaría directo al éxito. Porque así es como se vende el éxito. Casarte con alguien guapo, ganar mucho dinero y tener la vida resuelta.
Sentir paz y amor por lo que haces, por quienes y por lo que te rodea así como por ti mismo, por quién eres. Ese es el verdadero éxito. Estar orgulloso de lo que tienes (más allá de lo monetario) y sobre todo, de ti mismo.
Tú decides quién eres y tus acciones. Si estás en paz con eso, ya tienes mucho ganado. Ser exitoso no es tan difícil como parece. El problema está en que parece que solo pueden hablar de ello unos cuantos “privilegiados”. Si un obrero habla de su vida exitosa, probablemente la gente se reiría de él.
No obstante, si lo hace Cristiano Ronaldo, se respeta. Ahí es donde radica la cuestión pues parece que solo tienen el permiso de hablar y poseer el título de ‘exitosos’ unos pocos. No es así. Tú también puedes serlo. Y también puedes decirlo si así tú lo consideras, sin que nadie pueda juzgar desde fuera.
Ruptura, generosidad y drogas
Durante la charla, el actor y el periodista no hablaron solo del éxito y la vida profesional del artista. Así, el programa pudo retratar algunos de los aspectos más personales de Ballesta como la ruptura con la que es madre de su único hijo y con la que tuvo una relación de 15 años, la generosidad de “repartir el dinero” o las drogas.
“Me dejó ella. (…) Pasé un año y medio como con depresión. (…) Tenía mucha dependencia” expresó el madrileño, quien aseguró que debería haber ido al psicólogo porque “se pasa muy mal”.
Parece que solamente se habla en primera persona cuando uno está enamorado, no cuando se tiene el corazón roto. Aquello de lo que no se habla, parece que no existe. Qué importante es hablar de las cosas que no salen bien, de los fracasos y, por tanto, también de las rupturas.
Asimismo, habló de generosidad sin mencionarla directamente. “Si voy con mis amigos y vamos a cenar, no les dejo que paguen” exclamó al mencionar que igual él acababa de facturar una película y sus amigos son mileuristas. “Son mis amigos. (…) Si yo tengo, tú tienes”.
"Si yo tengo, tú tienes". pic.twitter.com/bZAR8MmiKe
— Lo de Évole (@LoDeEvole) March 23, 2023
Por otra parte, el actor se pronunció acerca de las drogas. “Mi tío fue toxicómano y murió de la droga”, confesó asegurando que también había visto “a muchos amigos perderse”. “Uno tiene que tener las cosas muy claras”, dijo Ballesta.
Y es que, tal y como dice, así es, uno tiene que tener las cosas muy claras, no solo con las drogas, que por supuesto, si no con todo en general. Con tus orígenes, con tus valores e ideas, con tu gente, y sobre todo, contigo mismo.

