La importancia de informar y los riesgos que conlleva
El periodista es un comunicador social, sirve como puente entre los hechos y la sociedad. Debe garantizar objetividad, veracidad e imparcialidad. Aunque no siempre sea así.
Tiene el rol de exponer hechos de interés público, con el objetivo de ayudar a las personas a entender qué pasa en el mundo y su contexto, educar a la sociedad para que se vuelva más crítica y menos manipulable, detectar noticias falsas, etc. También se encarga de dar voz al pueblo, sobre todo a los sectores marginados y/o vulnerables.
Este oficio acarrea una gran responsabilidad social, ya que tiene el poder de influir en la opinión pública y las políticas sociales. Y es que, en un mundo tan globalizado, contar con un buen periodismo es algo esencial. Si no fuese por esta rama de la comunicación, la población viviría ajena a lo que ocurre fuera de sus casas, sus ciudades, su país…

Aunque haya casos en los que algunos medios se dejen llevar por su ideología política, los periodistas deben ser fieles al código deontológico de la profesión y a la ética de su puesto. En una etapa tan polarizada como la actual, luchan cada día por mantener la neutralidad siempre que sea posible.
Esta profesión ofrece la oportunidad de tratar con muchas personas diferentes, escuchar vivencias sorprendentes y conocer situaciones bastante peculiares. Incluye el manejo de información sensible, la protección de fuentes confidenciales y la denuncia de injusticias, entre muchas otras cosas. Por eso, cabe destacar los riesgos que pueden sufrir estos profesionales, desde amenazas y censura, hasta daño físico o la muerte, en escenarios muy peligrosos. En ocasiones, arriesgan su vida o su privacidad para asegurar información de calidad. Sobre todo en el periodismo de investigación que, gracias a la implicación de muchos trabajadores, se ha conseguido destapar casos comprometidos de abuso de poder, corrupción y otras ilegalidades.
Intrusión en el periodismo
Actualmente, influencers, creadores de contenido en otras plataformas o personajes conocidos, se han metido de lleno en esta profesión. Cubren ruedas de prensa, escriben columnas en medios de comunicación, o simplemente informan sobre lo que creen que es contenido de relevancia pública.
El problema es, además de que ocupan puestos designados para periodistas, que no siempre ofrecen información veraz. Como no son profesionales del área, cometen errores en la redacción, llevan a cabo una investigación previa poco exhaustiva, se dejan llevar por la subjetividad o no contrastan los datos lo suficiente. Todo esto lleva a las fake news o noticias falsas, que circulan por Internet a gran velocidad e influyen en la opinión de los usuarios.
Es más, proporcionan una mala imagen al periodismo. Así, muchas personas lo subestiman o lo desvalorizan. Los periodistas se implican mucho en velar por una sociedad informada, capaz de formar sus propias opiniones. Aunque en ocasiones, pongan en riesgo su carrera profesional o su vida.

