¿Reconocer tu talento es falta de humildad?
Se han popularizado mucho los vídeos en redes sociales sobre el actor Timothée Chalamet promocionando su última película Marty Supreme. El actor ha dejado claro que aspira a ganar el Oscar y ser uno de los mejores en los suyo, si es que no lo ha logrado ya.
La humildad es una virtud positiva, pero no hay que confundirla con la falsa humildad, algo que estamos bastante acostumbrados a ver. No hay ningún motivo por el que una persona debería negar su talento en una disciplina.
Para cada uno el éxito se verá diferente. Lo que no podemos hacer es conformarnos. Hay una frase de Gabriel Rolón que dice lo siguiente: “Nadie tiene derecho a ser inferior que su destino”. El talento desperdiciado es algo muy triste. Muchas veces, a la hora de elegir carrera o futuro laboral, la gente te dice que hagas algo “que tenga salidas”. Es importante no escuchar consejos de esas personas, porque ¿por qué escucharías el consejo de una persona que no está donde tú quieres llegar en la vida?
Vivimos en una sociedad que antepone el dinero a su felicidad. Y es evidente que todos aspiramos a ganar un buen sueldo, pero no a todos nos sirve únicamente ganar un buen sueldo. Resulta inhumano pensar en un futuro en el que vivamos durante la semana pensando en que llegue el fin de semana, los inviernos a que llegue el verano y la vida laboral esperando a que llegue una jubilación. Una jubilación en la que finalmente no tendremos que trabajar en algo que no nos interesa en absoluto, y será en ese entonces cuando podamos disfrutar —rápidamente, por supuesto— porque ya no nos quedará toda la vida por delante.
El conformismo es lamentable, y por desgracia mucha gente cae en él, porque es cómodo. Pero lo cómodo en raras ocasiones ha sido lo que más felicidad nos proporciona. Y con ello no quiero decir que tengamos que aspirar a ser rico, ni mucho menos. Los sueños de cada uno son diferentes, y todos ellos son excepcionales para el individuo al que pertenecen.
Nos debemos a nosotros mismos el no actuar en base a la percepción que otros tienen sobre nuestra persona y trabajar en aquello que nos mantiene vivos, porque aunque nos equivoquemos, estaremos haciendo lo que nos gusta, y es ahí donde verdaderamente reside esa grandeza.


