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Estefanía Molina: «Lo que hoy impera en política es el perfil comunicativo antes que el institucional»

La politóloga y colaboradora en varios medios advierte de un cambio de estilo en los líderes políticos en los últimos años, en relación con la más que probable elección de Núñez Feijoo como nuevo líder del PP

La periodista y politóloga Estefanía Molina (Igualada, 1991) ha logrado hacerse un hueco entre las voces más lúcidas a la hora de discernir las claves del turbulento panorama político nacional. Destaca como analista política con su columna Con V de Voto en el diario digital El Confidencial, además de participar de manera habitual en dos de las tertulias informativas y políticas más vistas como son La Noche en 24h y Al Rojo Vivo; y otros programas de Atresmedia como La Sexta Noche o Más vale tarde. En la radio también interviene en los programas de Julia Otero y Àngels Barceló.

En su libro El berrinche político (Destino), analiza las diferentes convulsiones que ha sufrido la política española en la última década, desde la ruptura del bipartidismo en 2015 hasta la coyuntura pandémica que aún perdura. En sus redes sociales, Twitter principalmente (@EstefMolina_), comenta los hechos más relevantes de la actualidad a nivel nacional e internacional, y cuenta con casi 50.000 seguidores.

Hace unas semanas tuve el placer de plantearle una serie de preguntas acerca del cisma en el PP y sus protagonistas. Escándalo que sacudió al principal partido de la oposición y que ha dejado a los populares sin líder en el último mes. En este período, en el que importantes acontecimientos han sacudido la política nacional e internacional, el PP no ha tenido una voz nítida y sólida que sentase la postura de los populares en cada situación. Esta orfandad parece que llega a su término este fin de semana con la celebración del XX Congreso del PP, del que saldrá una nueva directiva y un nuevo proyecto para el Partido Popular.

 

Situación del PP

P: ¿Crees que la situación actual del Partido Popular se podría haber solucionado sin que Casado o Ayuso perdieran sus puestos de responsabilidad? ¿O tenía que haber algún damnificado?

R: Obviamente tenía que haber responsabilidades. Tal y como ha ido esta historia, podríamos deducir que ha habido causas profundas y causas inmediatas. Las causas profundas son la debilidad estructural del liderazgo de Pablo Casado. Por tanto, los barones, tal vez con todo lo que ha ocurrido, han constatado que el líder era débil y que dudaban de su capacidad de llegar a Moncloa y de hacer frente a Vox. ¿Por qué? Por lo rápido que se han detonado los acontecimientos.

En el momento en el que Ayuso puso el foco en que: “han ido contra mí, contra una persona del partido”, ella se avanzó y marcó el relato. Por lo único que podría caer Ayuso, eventualmente, sería si se demostrara alguna irregularidad o ilícito en las cuestiones de los contratos, que ahora mismo están en la Fiscalía. En el caso de Casado, las responsabilidades vienen porque anteriormente ya era un líder débil y por cómo ha gestionado todo esto, con lo que demostrado una doble debilidad.

 

Pablo Casado en una intervención como líder popular | Fuente: cambioclimaticoexpress.com

 

Feijoo como alternativa a Casado

P: ¿Sería conveniente para el PP que se mantuviera la misma línea ideológica que venía marcando Casado? ¿O una distinta que abriese la posibilidad de pactar con Vox?

R: Creo que la línea ideológica de Casado no la hemos conocido por varios motivos. Su liderazgo se ha caracterizado por los golpes de volantes: Pablo Casado empezó con un discurso muy ideológico, que se sumaba a la batalla cultural, pero rápidamente vimos que ese discurso quedó sepultado cuando se quedó en 66 escaños. Tal vez se hizo la lectura de que había sido muy agresivo, sin contar el daño de la gestión del gobierno de Rajoy, el cambio de líder tan rápido para poder presentarse a las elecciones… Digamos que Casado extrajo la lectura de que su línea no había funcionado.  Luego, con la moción de censura de 2020, partió peras con Vox pronunciando aquella frase: “nosotros no queremos ser como ustedes”. En los últimos tiempos, parecía que, a lomos de la victoria de Ayuso, se estaba intentando hacer un relato parecido al de Ayuso.

Mi premisa es: no creo que Casado haya tenido una línea ideológica estable. Aunque puedo creer que él es alguien de convicciones liberales o conservadoras firmes, creo que se ha caracterizado por unos golpes de volante que han diluido su línea ideológica. Por tanto, el líder que venga tiene que tener una línea definida.

Sobre lo de pactar con Vox: Feijoo va a tener un primer escollo. Es muy probable que el gobierno de Castilla y León se forme con Vox entrando en el gobierno; por tanto, es muy probable que Feijoo llegue al liderazgo del PP después de que todo eso haya pasado. Feijoo es un líder que, hasta ahora, no le había hecho ninguna gracia los pactos con Vox, por lo que creo que el gobierno de Castilla y León se cerrará antes de su llegada. Ahí sí va a tener un problema Feijoo, porque está claro que el PP no va a llegar al poder si no es, como mínimo, con un socio. De todas formas, yo creo que no sea tanto la posibilidad de pactar con Vox o no, la línea del nuevo líder del PP; sino el hecho de tener un proyecto que pueda seducir ampliamente a toda la derecha. Para mí, eso es más importante.

P: ¿De qué puede depender que el PP recupere el crédito perdido y los votantes huidos después del colapso que ha sufrido? ¿Es realmente Feijoo la alternativa más conveniente a suceder a Pablo Casado, como así lo han erigido los barones?

R: Es difícil frenar, ahora mismo, el ciclo de Vox porque no creo que el PP pueda hacer nada muy bien para que lo frene, aunque sí puede hacer cosas muy mal para que siga creciendo; el PP sólo puede equivocarse. También hay un tema generacional, se está yendo mucho voto joven a Vox; por tanto, ya no sólo son las propuestas, sino el tipo de público al que tú te estás dirigiendo ya es otro. Ahí Vox, seguramente, cala mejor. El PP sólo puede hacer cosas para mantenerse, y, como mínimo, crecer un poco; frenar a Vox no depende tanto de sí.

Luego también hemos visto la idea de (esto es una idea que yo tengo) los liderazgos populares o populistas. La derecha está metida en un ciclo populista, como estuvo la izquierda en su momento. Probablemente, Feijoo, aquel que creemos que es un político institucional, bregado, con sentido de estado, que ha empezado desde abajo en la administración; vemos que es un político que, a lo mejor, para los tiempos que corren no es el más idóneo (no lo sabemos, hay que verlo). ¿Por qué digo lo del ciclo populista? Porque una política como Ayuso, que ha sabido apelar al pueblo y robarle la bandera del pueblo a la izquierda; esa figura que es mucho más mediática, que incluso ha trascendido la política. Ella, prácticamente, ya es un personaje de la cultura popular (la conoce gente que no está interesada en la política), y eso en un líder es fundamental, porque hoy en día lo más difícil para los candidatos es que se les conozca. Digo populista no en el mal sentido, sino en el sentido de que te conoce la gente.

Hoy en día la política exige otro tipo de liderazgos. Actualmente, la mayoría de líderes que hemos tenido venían de programas de televisión: analistas, tertulianos… Lo que hoy impera no es tanto el perfil institucional, como sí el comunicativo.

 

Ayuso y Feijoo se abrazan tras su intervención el pasado 15 de marzo en Madrid | Fuente: Twitter

 

Isabel Díaz Ayuso

P: Algunos analistas han señalado que la imagen de Ayuso sale tocada del enfrentamiento con la que fue la directiva de su partido, Casado y Egea, a raíz de los contratos de su hermano. A pesar de haberse visto apoyada nuevamente por una gran masa social, ¿va a pasarle factura a la presidenta de la CAM este cruce de acusaciones con los máximos dirigentes del PP?

R: Desde el punto de vista del relato, hemos visto que ella ha marcado el terreno que es: “esto es un ataque contra mí”. Por tanto, esto que ella ya vendió en las elecciones de Madrid, y con la pandemia, parece que entonces le funcionó. Otra cosa es que se diera un reproche penal en firme, que la Fiscalía abriera diligencias y encontrara algo, eventualmente o presuntamente. Claro, eso sería un escándalo y tendría que irse. Pero, es más, la manifestación que vimos en Génova demuestra cómo, hoy en día, los liderazgos populares o populistas de la cultura de masas, tal vez, no tienen ese cuestionamiento. Es como que la popularidad o el carisma del líder se lleva por delante la fiscalización de su figura. Es un tema curioso.

P: Antes de estas hostilidades entre la cúpula del PP y la presidenta madrileña, se comentaba la posibilidad de que Ayuso pudiera ser el activo electoral más valioso para luchar contra Sánchez por la Moncloa. ¿No sería la mejor idea para encabezar un proyecto para llegar al Gobierno?

R: Aquí yo diría que siempre se ha dicho que la CAM no es como el resto de España. Por un lado, podría ser una dudosa candidata. Las características que tiene la Comunidad de Madrid no las tiene el resto de España. En Madrid, tú te puedes permitir una política de impuestos bajos porque recauda mucho. Aquí están las administraciones principales del estado, las grandes empresas del IBEX, todas las inversiones como capital de España que pueda traer el país tienden a recaer en Madrid… Su política de impuestos bajos es, difícilmente, exportable a un territorio tan digno y bonito como es Extremadura, porque no tiene la misma capacidad industrial o empresarial. Por tanto, un líder para España tiene que ser alguien que tenga un proyecto para España, y la CAM tiene una serie de problemas, pero España tiene muchos más problemas.

A nivel nacional está la cuestión del problema catalán, ¿en el tema catalán Ayuso tiene una propuesta? También porque hay bastante brecha centro-periferia, yo creo que no somos conscientes de hasta qué punto Madrid parece un país dentro de España. Es muy distinto a nivel de cultura política, es más, el PP de Madrid es el más liberal y los de otros territorios parecen un poco más demócrata-cristianos.

Por otra parte, te diría que sí puede ser el mejor activo, porque le puede dar perfectamente la vuelta a todo lo que te he dicho, y tener un proyecto que ilusione para España; además de un carisma que ella, como líder popular, ha logrado. La derecha está deseando tener un candidato al que votar para quitar a la izquierda del poder, es decir, la derecha quiere un candidato fuerte y ella sí ha demostrado esa frontalidad con el discurso de la izquierda.

Hay que ver la evolución del personaje Ayuso, porque yo creo que todavía no hemos visto todas las cartas boca arriba. Miguel Ángel Rodríguez, su jefe de gabinete, es la persona que llevó a Aznar a la Moncloa. Por tanto, veamos.

 

Reacciones del resto de partidos

P: Ha sido llamativa la tibieza de las declaraciones de los máximos dirigentes del resto de partidos ante el cruce de acusaciones en el PP. ¿A qué se debe esta reserva a la hora de entrar a valorar realmente la situación del principal partido de la oposición?

R: Yo creo que por parte del resto de partidos políticos hay un tema que es que, si tus enemigos se están acuchillando entre ellos, pues no te metas, déjalos que hagan su trabajo. Y ése es, básicamente, el tema. Por parte de las izquierdas, no se van a meter porque ya les viene bien que el foco esté en el PP. Por parte de Vox es llamativo, porque lo podría utilizar para hacer carnaza, pero, como decía antes, no lo hace para abrirle la puerta a los votantes del PP para que, si quieren, se integren en Vox. La gente no suele llevar bien que, si tu partido se está degradando o está teniendo problemas internos, de pronto, al que podrías votar como alternativa hable mal de tu partido. Ahí hemos visto una línea firme de Vox con mucho respeto.

P: ¿Quién ha podido ser el máximo beneficiario de esta crisis interna de los populares en el resto de partidos?

R: Yo diría que Vox, porque el único jugo que podría sacar la izquierda de esto sería convocar elecciones, pero no va a pasar; ya que necesitaría llegar el PSOE y Unidas Podemos fuertes ambos, y Yolanda Díaz ahora mismo no ha desplegado aún su candidatura. Para la izquierda es una mala noticia que Pablo Casado salga del PP, porque lo veían como un líder poco presidencial. Creían que era un líder que jamás llegaría a la Moncloa y un líder cuya imagen ya estaba tan gastada que difícilmente sería competitivo, y España es muy presidencial. El máximo beneficiado es Vox, por supuesto: Vox está en auge y, ahora en Castilla y León, puede presionar para entrar en gobierno porque al PP no le conviene ir a otras elecciones. Además, ahí está todo el voto que puede absorber.

 

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