Otro año más, este reconocimiento ha juntado en Oviedo a los líderes de las artes, las ciencias, el deporte y el cambio social, cuya bienvenida fue propiamente asturiana, con protagonismo del mal tiempo y las gaitas
Este viernes 20 de octubre, La Familia Real posaba y sonreía ante las cámaras del mundo (y miles de fans) frente al Teatro Campoamor de Oviedo, listos para la celebración de los Premios Princesa de Asturias 2023. Al son de una banda sonora contradictoria, de pitidos ahogados por gaitas, gritos de admiración indistinguibles de aquellos de protesta…escaparon de la lluvia tan típica de la región para adentrarse en lo que fue una ceremonia marcada por silencios, emociones, y ausencias.
Un orgullo para el público que rodea el Teatro Campoamor
Por las calles donde una vez se imaginó la vida de la Regenta, esta semana han paseado algunas de las grandes estrellas del panorama internacional. Personajes que encarnan sueños, los crean, relatan, investigan, conceden y los inspiran. Entre ellos la actriz estadounidense Meryl Streep, el atleta Eliud Kipchoge, el escritor Haruki Murakami y la ONG escocesa Mary’s Meals, además de aquellos en representación de los premiados por desgracia fallecidos, la científica Hélène Carrère d’Encausse y el escritor y filósofo Nuccio Ordinepremio.
El público aglomerado a la entrada del teatro, ansiosos desde horas antes, fue uno definido por un sentimiento compartido, y reflejo casi perfecto de un sector de la población española. Un actual 47.7%, según el último sondeo de Electomanía (8 de agosto, 2023), en el que pervive una cierta fidelidad a la monarquía.
“Es un honor que vengan aquí, y que además lleven el título de Princesa de Asturias” comentaba Sheila (32 años), mientras se movía entre la multitud para conseguir las mejores vistas, ojos ilusionados y cámara en mano. Orgullo y honor, estas palabra sin duda fue reiterada entre los presentes al preguntarles por el significado de este evento para la población asturiana. “Me parece un orgullo para la comunidad, vienen los reyes, viene gente importante, y que se celebren en Asturias me hace sentir muy orgullosa” (Carmen, 16 años). Con la agitación de banderines emitieron este mensaje a la familia real en su llegada, bajando solo entonces los paraguas, viendo esta como una razón digna para mojarse.
Quizás sea este ecosistema ideológico el que inspira momentos después a la apelación a la unión que realiza en durante la entrega el rey Felipe VI, olvidándose que al otro lado de las vallas y autoridades, ondeaban banderas republicanas y palestinas al grito de «Asturias, mañana, será republicana”. Acerca de la inestabilidad política, el monarca llamaba a la “unidad, nunca de la división”.

Ninguna voz presente fue silenciada
Una representante de La Corriente Sindical d´Izquierda (CSI) me comunicaba su “desacuerdo con toda esta parafernalia”. “Soy republicana”, afirmó, ondeando la bandera palestina con la mirada sobre sus compañeros y deseando volver a sus actos de protesta. Así se mostró, claramente, la polarización de la que algunos presentes se quisieron evadir, y reafirmó que todo evento multitudinario es un espejo de la sociedad.
Discursos emotivos, promesas y silencios
En el auditorio, lejos de la actividad en las calles, se celebró una entrega marcada por las emotivas palabras de Meryl Streep sobre su profesión, “la empatía es el corazón palpitante del don del actor”. La Princesa Leonor, de 17 años, aludía a su próxima mayoría de edad y aseguraba estar preparada para el rol que asumirá, “Puedo decirles que soy muy consciente de cuál es mi deber y de lo que implican mis responsabilidades”. Y, como es típico del escritor, Murakami se decantó por el silencio y aceptó sin discurso su homenaje.
En 2022, si bien fue central la presencia de Ucrania en boca de los anfitriones y sus invitados, esta edición no se vio tan enfocada en los conflictos bélicos que vienen marcando la actualidad, aunque si que tuvo su mención más allá de las protestas. Con una petición de paz y “garantías mutuas de respeto y seguridad”, el rey Felipe VI aludió el «sufrimiento desgarrador» arraigado por la guerra en Oriente Próximo.
Hasta el próximo octubre, los Premios se despiden
Durante una semana Asturias se ha vestido de gala, con ojos internacionales llamados a ver su cultura y paisaje, riéndose mientras Meryl baila con gaitas como si de su propia tierra se tratara. Quizás sea ese el honor del que hablan los ciudadanos del principado. Sin embargo, situada bajo un cielo que no se decidía entre sol o lluvia, en la Plaza de la Escandalera ovetense, dividido por vallas y autoridades locales, decidí que la palabra unidad usada por el monarca, no es una que describa este país de dos bandos.


