El pasado de 23 de enero de 2024 se cumplían 146 años del enlace entre el rey Alfonso XII, y María de las Mercedes de Orleans
Un evento con una trayectoria basada en la dificultad, la represión y el amor. Aunque una adivina, leyó la palma de la Reina “veo en tu mano una corona de reina. Veo que serás coronada por gracia de tus virtudes y por virtud de tus gracias; un rey y un pueblo estarán de rodillas a tus pies… Pero ¡oh!”. La adivina gritó, y huyó.
Los matrimonios reales tienen la difícil acepción de ser creados por intereses propios a la Corona. Alfonso de Borbón estaba muy lejos de esta disposición, y argumentando un hilo de amor, contrajo matrimonio con María de las Mercedes. El enamoramiento, y el pronunciamiento del mismo, provocaron la negativa respuesta de la entonces reina de España, Isabel II. La madre de Alfonso XII se negó rotundamente, su hijo no se casaría con aquella mujer; “ni atada voy a esa boda”, y mira que “contra la muchacha no tengo nada, pero con Montpensier no transigiré nunca”.
María de las Mercedes era sobrina de Isabel II, pero este no era el conflicto. La amada del Rey era hija de María Luisa de Borbón, y Antonio de Orleans, duque de Montpensier, uno de los culpables de aquella revolución del 1868 que provocaron la caída de la dinastía Borbón, y el exilio de la Reina a París. Por aquel entonces, y a pesar de las circunstancias, y con todos los impedimentos, el amor continuó su curso.
El transcurso del amor
Nada ni nadie frenaría aquel amor que terminaría en desgracia. Otro oponente fue el propio Gobierno, quien se negaba rotundamente a que el Rey no se casase con una princesa. Este debate llegó a las Cortes, siendo el diputado Claudio Moyano el defensor de la española; “La infanta doña Mercedes está fuera de toda discusión: los ángeles no se discuten”. Restaurada la monarquía, Alfonso XII afirmó que “nada ha cambiado para mí, si soy rey, tú serás mi reina, y prefiero dejar de serlo antes de que dejes de ser mi mujer”.
Aquella noche previa a la boda, los posteriores Reyes, mantuvieron una conversación telefónica, mientras el entonces Infanta de Montpensier caminaba por el Palacio del Pardo;
— ¡Merchita! ¿Qué tal por Aranjuez?
— Hola Alfonso, no te oigo…
— Que cómo estás
— Ahora, ahora… bueno, con nervios para mañana… Y tú, ¿cómo estás, Alfonso?
Vestida de Cervera Sánchez, la Reina mostró un peto que se encargaba de marcar su cintura, formado por finos encajes y flores de azahar, llevando también un velo de Alençon, a las 12 del medio día del 23 de enero, el Rey Alfonso XII y María de las Mercedes, juraban amor eterno. De mientras en las calles, solo se escuchaba algo; “Quieren hoy con más delirio, a su rey los españoles, pues por amor va a casarse, como se casan los pobres”.
Ahora ya sí, el matrimonio disfrutó de su luna de miel, aunque no por mucho tiempo. En marzo la Reina quedó embarazada, pero este, no llegó a término. A finales del mismo mes, la Reina sufría un aborto. Desde entonces, la salud de la misma, no volvió a mejorar. A la edad de tan solo 18 años, la Reina de España, moría a los brazos de su esposo. Aquel hombre que poco a poco fue perdiendo al amor de su vida. “Y de esta forma, España vistió de duelo, y el Rey quedó sin consuelo”.



