¿Y si no volvemos a la oficina?

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La “vuelta al cole” del mes de septiembre supone también la vuelta a las oficinas. Pero después de más de un año sin pisarlas, muchas empresas han decidido adoptar el teletrabajo para siempre. Las ofertas de trabajo en remoto se triplican en España, y se ha convertido en un reclamo para la atracción de talento.

Las empresas que han abrazado el trabajo en remoto como nueva forma de trabajar se han enfrentado a retos de transformación cultural dentro de los equipos, así como de logística y gestión de talento, pero consideran que les ha traído cambios positivos que son inviables en un trabajo presencial. Además, los propios empleados ahora demandan esta modalidad para sus puestos. 

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Las ofertas de trabajo en remoto han crecido un 241% este último año, según Adecco. Y es que empresas ya no son capaces de encontrar candidatos adecuados si se centran en una sola ciudad. El salto que provocó la pandemia a dejar las oficinas tiende a asentarse en algunos sectores, sobre todo tecnológicos.

El remoto llegó y se quedó para siempre

Danny Saltaren, CEO y fundador del estudio de diseño mendesaltaren han decidido no volver a las oficinas este septiembre, ni nunca más. Antes de la pandemia tenían tres empleados teletrabajando, pero no fue hasta que marzo de 2020 que todo el equipo cambió a esta modalidad. En este tiempo, fundaron la agencia digital minimun.run que ha nacido directamente en remoto. 

Durante este año y medio, han aplicado metodologías y formas de trabajar que han hecho que no vean una vuelta a la presencialidad a futuro. “De momento, nadie quiere volver a la oficina”, indica Danny.

David Roch, director de producto de Marketgoo, una empresa de servicios digitales, piensa igual. Para él y la cultura de su empresa, ir a trabajar en presencial es una decisión, no una obligación. Ahora mismo se encuentra en México donde se ha ido a trabajar unas semanas. “No consideramos que trabajemos en remoto, porque no existe un nodo central. Trabajamos de manera distribuida, donde cada nodo tiene su propio peso. Es más, cerramos la oficina en 2019, antes de la pandemia”. 

La tendencia sigue en España y en Europa. Según el Joint Research Center de la Comisión Europea, el trabajo en remoto pasó de representar un 15% a un 40% de los puestos de trabajo a nivel europeo durante la pandemia, y se estima que un 25% se mantenga con estas condiciones.

Los empleados lo exigen

Cristina Miquel trabaja en Manfred, una reclutadora de talento técnico, donde gestionan ofertas de trabajo de empresas tecnológicas. Ahora ven que los candidatos exigen el remoto, y que las empresas han de ofrecerlo para atraer candidatos. 

“Cuando una empresa está reclutando, se está vendiendo, y si no oferta remoto, no le va a comprar nadie”, indica Miquel. El año pasado tenían un 50% aproximadamente de ofertas de empleo que ofrecían esa modalidad, y ahora ha crecido a un 75%. 

Miquel entiende que el ahorro de tiempo de transporte, la conciliación familiar y la eliminación de las distracciones hacen que los empleados busquen puestos con esta característica. Incluso las empresas más reticentes a implementar un trabajo descentralizado, se han visto obligadas a aplicarlo para no perder empleados. “Se dan cuenta de que o abren la oferta a trabajo en remoto o compiten por salario, y algunas no están preparadas para hacerlo”, indica. 

La encuesta “Tendencias en la sociedad digital durante la pandemia de la COVID-19” del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), de marzo de 2021, indica que la mitad de los españoles apoyan la modalidad laboral del teletrabajo. 

Los beneficios están claros 

En Minimum.run  han visto cambios sustanciales en cómo el pasar a remoto 100% ha afectado a sus empleados. Gran parte del equipo se ha ido de Madrid, y el teletrabajo facilita el horario flexible y asíncrono. “Si alguien quiere hacer surf o empezar a las 7h para a acabar a las 16h, puede. Al final es una forma de retención de talento”. Roch añade que facilita contratar gente nueva, la conciliación familiar, y la posibilidad de “diseñar tu propio estilo de vida”. 

Para ambas empresas, que trabajan con productos digitales, ha supuesto un crecimiento económico y de calidad de trabajo. “La tendencia de nuestro trabajo ahora es alcista y ha venido bien para atraer clientes”, comentan ambos, Saltaren y Roch. 

Roch indica que el siguiente paso es el trabajo distribuido. Mientras el remoto tiene un nodo central y sede de oficinas, en el trabajo distribuido cada nodo de empleados tiene el mismo peso.

Los retos aún están por resolver

Las personas están acostumbradas a vivir en espacios físicos, y su necesidad base es la relación. Saltaren opina que tenemos que crear formas de comunicación más allá de la evocación física. “Lo más difícil es conseguir esa conexión personal. Hay parte del presupuesto que se dedica a que el equipo se junte”, comenta Roch. 

El miedo a la pérdida de comunicación y la dificultad de crear un equipo en remoto son los retos principales según Cristina Miquel. Para ella “es más una cuestión de cambiar la mentalidad que de cambiarlo los procesos”. Saltaren también cree que la clave para que el trabajo en remoto sea más adoptado por las empresas es que confíen en ello. 

Ana Lion, psicóloga especializada en recursos humanos, considera que el mayor peligro está en la formación de relaciones empresariales y el núcleo social de la empresa. “El teletrabajo se convierte en meramente productivo, elimina los vínculos sociales del trabajador. El mayor peligro es el burnout o quemazón por trabajo, sin poder desconectar al irse de la oficina”. 

Para paliar esos obstáculos, se ha de repensar el modelo de trabajo. Tanto Marketgoo como minimum.rum han hecho públicos sus estrategias y documentos de cultura de empresa para inspirar y guiar a otras compañías que quieran hacer la transición al trabajo en remoto. 

Las empresas que han dado el salto al remoto no lo ven como falta de control, sino como una ventaja más en la vida de cada empleado. Hasta entonces, mientras las grandes corporaciones “vuelven al cole” en septiembre, como Caixabank, BBVA, Novartis y muchas otras, otras tantas apuestan por nuevas modalidades de trabajo que se centran en dar flexibilidad al empleado. Mientras tanto, el remoto llegó y se quedó para siempre.

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