Cannabis: ¿Sí o no?

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Planta de cannabis | Fuente: Public Domain Pictures

La nueva propuesta de ley trae de vuelta el debate del cannabis

En España está prohibido el cultivo, la producción y la venta del cannabis desde 1967. El debate sobre su legalización y regularización lleva existiendo muchos años, pero recientemente se ha avivado con las propuestas de ley de Unidas Podemos, Izquierda Confederal y Más País.

Marihuana, hachís, chocolate, hierba… La droga que se extrae de la planta del cannabis o del cáñamo recibe nombres muy variados. Los compuestos que contiene son más de 500, entre los que se incluyen cannabinoides, proteínas, aminoácidos, azúcares o alcoholes. Los cannabinoides más conocidos son el CBD, el principio activo al que se confieren los beneficios del cannabis medicinal; y el THC, el elemento psicoactivo, el que causa la adicción.

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E. O. comenzó a cultivar sus propias plantas de cannabis a raíz de un tío de su yerno con problemas en la espalda. Lo único que le calmaba era el aceite extraído de esta planta. Y no es un caso excepcional. Otro conocido suyo también lo utiliza para calmar el dolor de huesos. “Cuando la gente lo hace es porque tiene que notar mejorías”, asegura. A sus 65 años no toma ningún medicamento. Tan solo le da unas cuantas caladas a un porro que puede durarle hasta dos días. Aunque no padece ninguna enfermedad grave, la edad le provoca dolor de huesos, y él cree que la marihuana le hace estar “más a gusto físicamente”.

El consumo diario o casi diario de cannabis ha aumentado en la gran parte de países de la Unión Europea, según un estudio realizado por el Departamento de Investigación Interdisciplinaria sobre Adicciones del Centro Médico Universitario Hamburgo-Eppendorf (Alemania). Sobre todo en España, que ha pasado a ocupar el tercer puesto del ranking de los países con un mayor índice de consumo. Según la encuesta EDADES 2019-2020, la primera sustancia más consumida en España en el alcohol (el 77,2 % de los encuestados lo han ingerido en el último año), seguido por el tabaco (39,4 %) y el cannabis (10,5 %).

La prohibición no restringe el acceso

E. O. nos cuenta que él le liaba los porros a su hija cuando salía de fiesta: “Que yo no se lo hiciera no significaba que no fuera a fumarlo”. Para él es más importante un consejo que una prohibición. Sin embargo, la información que ofrecen educadoras del programa de prevención del CAID (Centro de Atención Integral a Drogodependientes), como M. A., dirigida a menores aboga por un “consumo cero” de cualquier tipo de droga. Aun así, los jóvenes pueden acceder tanto a las legales como a las ilegales. La edad media de inicio del consumo de cannabis en España es de 14,9 años. “Es una droga peligrosa que puede hacer que enfermedades que estén dormidas, como la esquizofrenia o la depresión, despierten”, afirma M. A.

¿Qué podría suponer la regularización del cannabis en España? H. P., agente tutor de la Policía de Getafe, cree que realmente no cambiaría nada en la sociedad. “La gente que consume va a seguir haciéndolo, ya está muy normalizado”, dice S. P., otro agente de la Policía de Getafe. Opina que no se consume menos porque esté prohibido. “El que no quiere fumar marihuana no lo hace. Legalizarlo no va a suponer que se consuma más”, afirma. Para la Policía no se traduciría en una menor carga de trabajo, piensan ambos agentes, ya que al final “se seguiría traficando en el mercado negro” para evadir los impuestos que ya tienen que pagar empresas por las otras drogas legalizadas.

Policía Nacional interceptando plantaciones de cannabis | Fuente: Telemadrid

¿Por qué alcohol y tabaco sí pero marihuana no?

“Hay una doble moral en todo esto”, dice H. P. Desde pequeños vemos a nuestros mayores beber en casa y en bares, y, hasta hace unos años, fumar tabaco en cualquier parte, pero “es más difícil que nos fumemos unos canutos en familia”. Aunque su consumo esté cada vez más normalizado, la sociedad aún no lo termina de aceptar. E. O., desde su percepción, cree que la gente cuando nota que una persona fuma o ha fumado marihuana “automáticamente le señala”. Los agentes tutores sostienen que habría que llevar a cabo una campaña de concienciación muy potente en el caso de legalizar esta planta. H. P. manifiesta que al legalizarla parece que se está “avalando” por parte del Gobierno, y la sociedad podría caer en el error de pensar que “es bueno para la salud”.

S. P. lo compara con el uso del Paracetamol: “¿Es bueno? Sí, pero si me tomo una caja me muero. Está demostradísimo que el cannabis aporta cosas buenas a la salud. Lo que quieren es legalizar un consumo concreto, el del porro”. Pese a no estar legalizada, la marihuana es relativamente fácil de conseguir. Además del tráfico que encontramos en la calle, hay cada vez más tiendas con un catálogo muy amplio. Como por ejemplo Parafernalia, que cuenta con página web y tiendas físicas en Madrid. En el aviso legal aclaran que no se hacen responsables del uso que se dé al material que venden: “Las semillas ofertadas en nuestra web son para coleccionismo, como souvenirs, almacenamiento, etc. Nunca para su germinación, es responsabilidad del cliente el uso que dé de las mismas”.

En 1958, el médico Maurice H. Seevers realizó un estudio sobre la adicción que producen unas drogas con respecto a otros. El alcohol estaba en el primer puesto, con 20 puntos, y la marihuana en el quinto, con 8. El alcohol ya está tan socialmente aceptado que prohibirlo ahora supondría unas reacciones del nivel de las de la época de la Ley Seca. Pero a la política parece que la salud de los ciudadanos no le importa tanto como el dinero que puede aportar la falta de ella. “No hay ninguna adicción ni mejor ni peor”, asegura M. A.. “Las drogas legales son el tabaco y el alcohol. Pero, ¿por qué son legales? Pues por el dinero, al final”.

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