El poemario de Allen Ginsberg fue censurado y prohibido por escándalo, y representa el espíritu de la Generación beat
Del famoso verso: “He visto a las mentes más brillantes de mi generación destruidos por la locura, famélicos, histéricos, desnudos, arrastrándose de madrugada por las calles (…)”, recuperamos en el aniversario de su publicación uno de los poemarios más importantes del siglo XX. Aullido y otros poemas.
En la década de 1950, Estados Unidos vivió un importante desarrollo industrial y una revolución cultural. La literatura dio a luz a una generación que la historia se ha encargado de acompañar de los términos drogas y decadencia, lo cual puede ser más o menos acertado, pero la producción literaria de este grupo es mucho más que eso. Parece que ochenta años después nadie se ha detenido a comprender cómo era la vida para estos veinteañeros. De las drogas, la necesidad. De la decadencia, una sociedad enferma. Del sufrimiento, la poesía.
En noviembre de 1956 fue publicado Aullido y otros poemas, de Allen Ginsberg. Su poesía no describe sentimientos bellos con palabras cuidadas, sino que utiliza el lenguaje para aullar contra todo. Reduce al yo desde el que habla a un muchacho pobre y desvalido, que apenas es capaz de evocar con nostalgia y bilis en la boca del estómago a sus amigos y a sus ídolos. Que denuncia una y otra vez el mundo en el que le ha tocado vivir.
Lo que hizo a Allen Ginsberg
De familia judía, Ginsberg nació en 1926 en Patterson, New Jersey. Su padre era poeta, y su madre, tal como retrata en su poemario Kaddish, padeció problemas graves de salud mental. Eligió como religión la budista, y como pareja no reconocida legalmente, a Peter Orlovsky. Su espíritu reivindicativo le llevó a participar en numerosas protestas políticas no violentas, y su obra es precisamente el reflejo de esta mente. Aullido y otros poemas fue su primer libro publicado, hace hoy 68 años.
La calidad literaria de su obra proviene de sus influencias: el Modernismo, el Romanticismo, el beat, y autores como William Blake, Walt Whitman, a quien canta en uno de sus poemas, Federico García Lorca o William Carlos William. Sin embargo, también considera influencias a sus compañeros de la Generación Beat.
La Generación beat
Todo comenzó en la Universidad de Columbia. Un pequeño grupo de estudiantes que trató de romper las rígidas reglas del género lírico. En la eterna lucha entre conservadores y vanguardistas, se enfrentaron a las críticas de los años cincuenta por su autoproclamada “Nueva Visión”, que consistía en abandonar lo académico en el arte de la poesía. Fue así como se formó la Generación beat, condicionada por la tragedia de un asesinato y repudiada por la sociedad.

Algunas de las obras destacadas de su producción son la incomprensible En el camino, de Jack Kerouac; o la controversial El almuerzo desnudo, de William Burroughs. Y sí, están marcados por la adicción. Estos textos caóticos que la cultura popular se ha encargado de recordar a través de los ojos de una superioridad y rechazo hacia lo sucio acompañan en la estantería a Aullido (y otros poemas), considerado por algunos críticos como el libro más importante del siglo XX. Este es el trío principal de autores que forman la Generación beat.
Publicado en España por la editorial Visor, el poeta dedica esta colección a Carl Solomon, a quien apela a lo largo del texto, además de mencionar a todos sus amigos y compañeros de los inicios de la Generación beat en Columbia.
La denuncia social de Aullido
El poemario nos abre la puerta con su pieza más extensa: Aullido. Hace uso de prosa poética más que de versos convencionales, y está dividido en tres partes y una “nota a pie de página”. Su significado alude a una intrahistoria de aquellos personajes ya mencionados, sobre todo del propio autor, y como tal mucho de lo que quería decir no podrá ser completamente comprendido.
No obstante, el gran peso del poema recae en la denuncia social. Desde la perspectiva del mero lector, una angustia existencial difícil de resistir que sobrecoge por la repetición de su estructura: la enumeración de todas las injusticias cometidas por parte del sistema social y económico imperante contra sus individuos. Es su innovación y afán de cambio social lo que lo destaca como una obra de valor no solo literario sino también social y pacifista.
Sus temas tienen que ver con las revueltas, la espiritualidad, y explorar cada matiz de la vida, no sin evocar sentimientos de angustia y asfixia. Habla de la depresión, de los hospitales psiquiátricos, de la autodestrucción. De los marginados, de la población racializada, de los adictos, de sexo y de la homosexualidad.
Huir en tren y por carretera
Uno de los motivos recurrentes es el road trip o viaje de carretera como modo de vivir. Este recurso no hace más que incidir en esa sensación amarga de incertidumbre ante el futuro, y sobre todo del presente, no poder asentarse, no tener un hogar cálido y seguro. “América te lo he dado todo y ahora no soy nada”.
Fábricas frente a campos de girasoles, ferrocarriles, humo, lágrimas arrancadas ante la visión de la belleza, referencias a corporaciones e historia de los Estados Unidos son parte del simbolismo del autor. Constantemente nombra lo santo, y los ángeles son una contraposición del alma que se niega a dejarse llevar por la corriente de lo mundano y al mismo tiempo lo reivindica. Porque su crítica está escrita desde la impotencia de un poeta.
El estilo poético del autor parece llevar al lector de la mano hasta el borde de un precipicio para gritarle al oído que se tire. Se caracteriza por versos largos y lenguaje muy directo. Todo esto escandalizó a la crítica de los años cincuenta llegando al punto de prohibir el libro. Escrito, como el propio autor reconoció, bajo los efectos de las drogas, retrata en algunos pasajes experiencias extraordinarias que la sociedad no estaba preparada para aceptar.

Fue el origen del movimiento hippie gracias a su no a la guerra. Dio paso a una época de protestas pacifistas, arte y música psicodélica, convirtiendo la década de los 60 en parte de su legado e influyendo notablemente en la cultura popular. Bob Dylan, Janis Joplin o The Beatles son algunos de los artistas que continuaron su corriente y marcaron un hito de la historia contemporánea.


