Macrogranjas: una lacra para los entornos rurales y un beneficio para las grandes empresas

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Cartel reivindicativo sobre las macrogranjas | Fuente: pueblosvivoscuenca.es

 

El problema

A finales del pasado mes de junio, los vecinos de la localidad conquense de Portalrubio de Guadamejud recibieron la fatídica noticia sobre la construcción de dos macrogranjas porcinas en el término municipal y una en el de Moncalvillo de Huete. Las tres macrogranjas hacen una suma de 7488 cabezas y, una vez construidas, podrían ser ampliadas.

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Según se comunica desde la plataforma Pueblos Vivos Cuenca, las macrogranjas han podido tramitarse sin necesidad de un informe medioambiental que retrasase su construcción a causa de que no excede los 2500 cerdos, cifra a partir de la cual se requieren una serie de informes para su posterior construcción. Esta cifra fue impuesta mediante una ley del PSOE de Castilla-La Mancha, pero en la práctica es bastante laxa y un coladero.

Zonas afectadas por las macrogranjas| Fuente: pueblosvivoscuenca.es

Los datos

La empresa Icpor, perteneciente al grupo Incarlosa, es la que busca construir estas granjas industriales, las cuales son muy perjudiciales para el medioambiente. El proyecto ha sido presentado de forma individual, evitando así tener que entregar la autorización medioambiental pertinente pudiendo así retrasar la construcción, la cual se inicia en noviembre del presente año. Las macrogranjas se realizan en las parcelas pertenecientes a una única persona según informa Pueblos Vivos Cuenca.

Las macrogranjas, según el informe recogido, gastarían cerca de treinta millones de litros de agua anuales y supondría la emisión de cerca de 106 toneladas de amoniaco y metano (38 del primero y 68 del segundo), ambos gases muy contaminantes. En adicción a esto, el vertido del contenido de 16 millones de litros de purín, altamente contaminante en grandes cantidades, que se filtrarían a las aguas subterráneas, además de veintisiete toneladas de nitrógeno. El purín es, básicamente, los excrementos de los animales mezclados con agua.

Ratios sobre la contaminación de las tres macrogranjas | Fuente: pueblosvivoscuenca.es

Los efectos adversos

El proyecto impulsado por Icpor se situaría cerca del embalse de Buendía, afectando a diversas localidades como las anteriormente citadas: Tinajas, Villalba del Rey, Huete y el Valle de Altomira. Algunas de las principales consecuencias de estas granjas industrializadas son los malos olores, la imposibilidad de beber agua del grifo y la destrucción y nitrificación de los campos y las aguas subterráneas, entre otros efectos adversos. Además del posible maltrato que recibieran los animales hacinados dentro de la macrogranja si no reciben los cuidados necesarios como ya ocurrió con las macrogranjas de la empresa cárnica El Pozo.

Aquellos que defienden su construcción debido a «posibles puestos de trabajo» deben saber que este tipo de ganadería industrializada apenas supone una serie de puestos laborales debido a la mecanización del proceso y a que supone un grave peligro para las demás actividades laborales que se desarrollan en un pueblo, que son de tipo agrícola, a lo que se añade posibles salidas y repoblaciones debido a la creciente actividad de teletrabajo o el turismo rural y que a causa de los malos olores y la contaminación abandonarían la zona.

Búsqueda de soluciones

Hace un par de semanas, los vecinos de Portalrubio y otras localidades afectadas se reunieron en Tinajas con Pueblos Vivos para una reunión informativa. Allí se les informó debidamente de todas las desventajas que significaba tener cerca una macrogranja y sobre la necesidad de crear una plataforma.

A todo esto, hay que sumar las posibles enfermedades asociadas a la contaminación por los gases mencionados anteriormente y los vertidos como ya advierten algunos expertos.

Pero la batalla, aunque parezca difícil debido al poder económico de estas empresas, no esta perdida. Los pueblos tienen una serie de mecanismos legales y sociales para defenderse. Entre ellos destacan:

  1. La recogida de informes técnicos
  2. La suspensión de licencias para la modificación del plano urbanístico
  3. Ordenanzas para el traslado y vertido de residuos
  4. Movilización vecinal (pancartas, crowfounding…)

Desde Portalrubio, uno de los pueblos afectados, los vecinos y el consistorio están unidos frente a la amenaza que supone este tipo de ganadería industrial y se encuentran colaborando para intentar frenar su avance mediante la realización de pancartas y un crowfounding y otras actividades complementarias. Desde el Ayuntamiento se están realizando las gestiones administrativas para restringir todo lo posible la construcción de estos espacios que degradan la vida de la España Vaciada.

Vista de Portalrubio, uno de los pueblos afectados por la macrogranja | Fuente: pueblovivoscuenca.es
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