La Conferencia Episcopal llega a un acuerdo con el Gobierno para equiparar el régimen fiscal de la Iglesia católica con las entidades sin ánimo de lucro
La Conferencia Episcopal ha llegado a un acuerdo con el Gobierno por el que renuncia a las exenciones fiscales de las que se beneficiaba hasta ahora en las Contribuciones Especiales y en el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO), que a partir de ahora tendrá que abonar a la Agencia Tributaria.
La Iglesia católica ha renunciado a dos exenciones fiscales de las que se beneficiaba hasta ahora en las Contribuciones Especiales y en el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO). A partir de ahora, tendrá que abonar estas tasas a la Agencia Tributaria. El objetivo del acuerdo es equiparar el régimen fiscal de la Iglesia católica con las entidades sin ánimo de lucro.
Las tasas afectan a templos, colegios, residencias y viviendas propiedad de la Iglesia católica. El Gobierno calcula que los ayuntamientos recaudarán al menos 16 millones de euros gracias al acuerdo, que se produce después de una larga negociación entre ambas partes. El cambio en la política fiscal afectará a todas las diócesis del país. La Iglesia católica tendrá que abonar estas tasas por primera vez.
La decisión ha sido bien recibida por algunas organizaciones sociales que han criticado durante mucho tiempo la exención fiscal de la Iglesia católica. Sin embargo, otras organizaciones han criticado el acuerdo por considerarlo insuficiente y ponerlo en duda. Entre estas opiniones, destacan las que piden que la institución pague el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI).

La Iglesia católica ha disfrutado durante 40 años del privilegio de no pagar el IBI por los inmuebles no dedicados al culto. Sin embargo, la normativa europea establece que el uso lucrativo que genere beneficio está sometido a libre competencia y obliga a cobrar el IBI. El Gobierno ve “muy difícil” forzar a la Iglesia a pagar el IBI.
Este acuerdo supone un paso importante hacia una mayor equidad fiscal en España. La Iglesia católica ha renunciado a sus exenciones fiscales en dos impuestos importantes y tendrá que abonar estas tasas como cualquier otra entidad sin ánimo de lucro.


