El PP gana las elecciones, pero no suma los 176 con Vox y el PSOE y SUMAR logran resistir
Unos resultados ajustados
El 23J se hace un hueco en la historia como la jornada electoral más reñida en nuestro país. Y la más imprevisible. La convocatoria de elecciones en pleno verano amenazaba con llevarse por delante muchos votos, y sin embargo la participación ha sido del 70,18%, casi cuatro puntos por encima de la registrada en 2019, que llegó al 66,23%. El voto por correo ha batido récord, con 2,47 millones de ciudadanos eligiendo esta opción, que supone un 94,2% de las solicitudes para votar por esta vía.
El PP ha ganado las elecciones, pero el resultado no ha sido para nada lo que esperaban en Génova. Obtienen 136 escaños (8.088.116 votos), lo que representa una subida histórica de 47 escaños con respecto a los obtenidos en 2019. Sumados a los 33 de Vox, se quedan en 169, con lo que la suma de derecha y ultraderecha no llega a los 176 que necesitarían para tener mayoría absoluta.
Por otro lado, el PSOE queda muy satisfecho con 122 escaños (7.757.879 votos), dos más de los obtenidos en 2019. Y SUMAR celebra sus 31 escaños a pesar de perder 7 con respecto a las pasadas elecciones generales, por la dificultad que ha supuesto para la coalición unir a tantos grupos en tiempo récord. Vox pierde 19 diputados, y ERC se lleva un batacazo con 7 escaños, 6 menos que hace cuatro años.
Una sorpresa tras otra
Esta ha sido sin duda una noche bañada en emociones, esperanzadora para unos y devastadora para otros. Una noche que se ha llevado por delante todas las expectativas que mostraban las encuestas. Lo primero de todo, el PP ha quedado lejos de esa mayoría absoluta que tanto deseaban y daban por hecho en Génova, y su limitación en los pactos con otros partidos les ha jugado una mala pasada.
El PSOE ha logrado algo impensable hace dos meses, y resiste a esa ola azul que inundó el mapa de España el pasado 28 de mayo. Sánchez se ha puesto las pilas en la recta final de la campaña, demostrando una predisposición que contrasta con su labor previa a las autonómicas, que dejó mucho que desear.
Vox recibe unos resultados devastadores, con los que pierde la capacidad de poder presentar recursos ante el Tribunal Constitucional; y en Castilla y León, comunidad en la que gobierna junto al PP, pasa de 6 escaños en 2019 a solo uno. SUMAR queda como cuarta fuerza política, pero muy cerca del partido de ultraderecha.
En Cataluña, ERC pierde seis escaños, Junts uno y la CUP pierde los dos escaños que tuvo en 2019. Todo ello ha beneficiado gratamente al PSC, que termina con 19 escaños. Esto evidencia que la posición de Sánchez con respecto a Cataluña, que materializó a través de los indultos y de la reforma de la malversación y la eliminación de la sedición, ha impulsado al PSOE en la comunidad, perjudicando especialmente a Esquerra. Aun así, el independentismo se convierte en la llave decisiva de una posible investidura de Sánchez, que necesitaría el apoyo de Rufián y la abstención de Junts. Y en el País Vasco, EH Bildu se impone al PNV, con 6 escaños de la formación abertzale frente a los 5 del partido nacionalista.
Y ahora, ¿qué?
Lo que queda claro es que el futuro del Gobierno español está en el aire. PP y Vox no suman mayoría absoluta, y aunque obtuvieran el apoyo de UPN, que ha recibido un escaño, Coalición Canaria ha asegurado a la Cadena SER que votarán “no” a un gobierno de PP y Vox. Así, la coalición de derechas se quedaría en 170 diputados, o 171 si al final Coalición Canaria decidiera apoyar un gobierno conservador. Es muy improbable que el PNV (5 escaños) se sume a esta coalición, lo que le garantizaría al PP el gobierno, puesto que el pacto pondría contra las cuerdas esa férrea defensa de los intereses vascos que abandera el partido nacionalista.
En el caso del bloque progresista, Sánchez necesitaría el apoyo de SUMAR (31 escaños), ERC (7 escaños), EH Bildu (6 escaños), PNV (5 escaños) y BNG (1 escaño), para alcanzar los 172 diputados. Ello sumado a una abstención de Junts (7 escaños) le otorgaría al líder del PSOE la oportunidad de seguir en el Gobierno. Por lo tanto, el independentismo se convierte en la llave dorada para el gobierno progresista, y Junts es muy consciente de ello. Su cabeza de lista, Míriam Nogueras, ha reivindicado el papel decisivo del partido asegurando que “No haremos presidente a Pedro Sánchez a cambio de nada”.
Con todo ello, estas elecciones dejan un escenario de incertidumbre que esperamos se resuelva en los próximos días. Feijóo ha salido al balcón de Génova acompañado de la cúpula del partido, a la que se han sumado Almeida y Ayuso. En la sede se han oído gritos de apoyo a la presidenta de la Comunidad, “oa, oa, oa, Feijóo a la Moncloa”, y el desafortunado lema que ha llevado el PP esta campaña de “Que te vote Txapote”.
Pero el líder del PP no ha logrado esconder esa mueca de decepción con los resultados, ha reivindicado una vez más que debe gobernar la lista más votada y ha recordado que ningún presidente ha gobernado en España sin haber ganado las elecciones. Sin embargo, el PP gobierna actualmente en Extremadura tras las autonómicas del 28M a pesar de que la lista más votada fue el PSOE, gracias al pacto de María Guardiola con Vox. Feijóo ha pedido al PSOE, al que se ha referido como “el perdedor”, así como al resto de partidos progresistas, “no bloquear el gobierno de España”.
Yolanda Díaz, con la voz quebrada y una mirada desbordante de felicidad, ha afirmado: “Hoy creo que la gente va a dormir más tranquila. La democracia ha ganado, sale fortalecida. Hemos ganado.” Y Sánchez ha salido en Ferraz con un claro gesto alegre y con un discurso cargado de seguridad acerca de un posible futuro gobierno progresista. Asegurando que “el bloque involucionista de retroceso que planteaba una derogación total de todos los avances que hemos logrado en los últimos cuatro años ha fracasado, ha fracasado”. A lo que se han sumado gritos de “presidente” y “no pasarán”.
Pero parece que al líder del PSOE no le preocupa la decisión que vaya a tomar Junts. Y es que Puigdemont ha escrito en un tuit: “Junts no debe nada a nadie más que a sus votantes”, y ha recordado que el partido votó “no” a la investidura de Sánchez en 2019 y a los presupuestos. Si finalmente el partido independentista decide votar “no” a esta investidura de Sánchez, el escenario que quedará será el de la repetición de elecciones. Por todo ello, las próximas horas y días serán claves para conocer el futuro de España.

